Análisis
Crash Team Racing Nitro-Fueled PS4

Carreras amistosas disputadas a muerte

Crash Team Racing Nitro-Fueled

Uno de los elementos más identificables de Crash Team Racing Nitro-Fueled en sus primeras partidas es su rigidez, una despreocupación absoluta por hacer que el recién llegado tenga una entrada suave a esta particular propuesta; pero no es algo que se pueda entender como un problema, sino más bien una reacción fruto de que las otras ofertas del género -y sí, particularmente Mario Kart- son, de entrada, bastante amables. Sin embargo, si quieres ganar aquí, sudarás.

 

Este pseudo remake con pinceladas de remaster -es una actualización gráfica de Crash Team Racing (1999) pero incluye los circuitos de Crash Nitro Kart (2003)- es un juego fruto de su tiempo, en tanto a que es evidente que se han hecho pasos hacia adelante en cuestiones como el diseño de los circuitos o la IA, pero también una demostración de que la idea base de Naughty Dog tenía potencial, y hubiese disfrutado de un buen recorrido con secuelas mejor pensadas. No en vano, hablamos de una franquicia con no pocos defensores. 

 

 

Porque pese a esa gruesa puerta de entrada de las primeras carreras, unas en las que hasta el más ducho en MK8 Deluxe tendrá problemas para acabar en el podio, comienza un agradable aprendizaje. O no del todo, depende de cómo se mire, porque esto último también se puede entender como un desquite de ciertas manías heredadas de las carreras de Mario, donde generalmente siempre es recomendable aprovechar el turbo de los derrapes, pasar por todas las plataformas de impulso o recorrer todos los atajos. En esta ocasión la cosa es un poco más enrevesada, que no peor. En líneas generales, si le preguntáis a un entendido os dirá que cada curva de cada circuito es un mundo; no hay una estrategia aplicable a nivel general. 

 

Sobre el papel, CTR: Nitro-Fueled hace cosas familiares: las carreras son a tres vueltas, los objetos recogidos en cajas tienden a ser los clásicos (bombas fijas, proyectiles de seguimiento automático o de puntería manual, inyecciones temporales de velocidad, etc.), la curva de derrape es generosamente moldeable y el plantel se divide entre los rápidos pero ligeros, los corredores equilibrados o los pilotos pesados pero con mucho agarre. A la práctica, cada elemento tiene su aquél, su atributo único, y algunos marcan la diferencia. 

 

 

Por ejemplo, cada consumible tiene una versión vitaminada que se consigue si recogemos diez manzanas, las cuales suelen estar dispuestas de tal manera que te obligan a desviarte del trazado óptimo de cada pista. Otro elemento curioso, también, es que el turbo perfecto disponible con el derrape se activa pulsando otro botón en un momento exacto (es, para que nos entendamos, similar al sistema de recarga de Gears of War), y además es una mecánica que puede alargarse hasta un máximo de tres turbos seguidos, pero eso no quiere decir que siempre sea aconsejable buscarlos. Son, insisto, solo dos muestras de un tapiz mayor de condicionantes concretos que hacen que siempre haya algo en lo que pensar, más allá de si vas primero o no. 

 

CTR: Nitro-Fueled es, en ese sentido, mucho más extenuante que cualquier otro juego de karts, más intenso y propenso al desgaste del jugador. Disfrutas, porque una cosa no quita la otra, pero es más difícil dar rienda a sesiones largas -o simplemente relajadas- en las que fácilmente tendrás un buen par de momentos de frustración, especialmente si te apuntas al online. Porque ahí la cosa ya no va tanto de conducir bien, sino de conocer a la perfección qué es más aconsejable hacer en cada momento porque cada fallo es fatal, y aquí no existe ese drop de objetos que premia más a quienes van a la cola. Eso sí, por ahora recomiendo dejar pasar unos días a que las partidas vayan bien, porque se conoce que hay algunos problemas de netcode que están frustrando los primeros días de duelos en línea. 

 

 

Por suerte hay mucho que hacer fuera de ahí, especialmente gracias a un modo aventura estructurado como cualquier otro crash; con sus mundos, sus jefes de zona y sus retos y reliquias en cada pista, lo que al final se traduce en decenas de horas para los completistas o en un buen par de tardes para quienes solo quieran llegar a la meta final. De cualquier modo, es un apartado del juego que fácilmente podría ser considerado como el central, que ya destacó en su momento y que sigue aguantando el paso del tiempo a la perfección. Ahora, además, viene con un modo actualizado que te deja cambiar de piloto a media partida. 

 

Las ruedas que podrían hacer pinchar el trabajo de Beenox son la IA y el sistema de colisiones, la primera por tener fallos evidentes y por ser un pelín tramposilla y el segundo por ser un punto crucial de la experiencia en el que se ha apostado por ser fiel al material de referencia, cuando creo que hubiese sido conveniente adaptarse a lo que tenemos hoy. Esto último hace que el kart se comporte de forma extraña si nos estrellamos contra un lateral, y que se reconduzca de una manera menos natural de lo que debería. Al final, veinte años tenían que pesar por algún lado. 

 

 

Lo que no quiere decir que el resultado final no sea digno de elogio. La revisión visual hace un trabajo tan bueno como el que vimos en Crash Bandicoot N. Sane Trilogy, renovando bien las texturas para que parezcan más un trabajo de la presente generación que una versión HD de las originales, y el resto del paquete es denso en contenido (más de treinta pistas, decenas de pilotos, material de sobra para jugar solo o en compañía, contenido online, tienda de desbloqueables y un 100% de los que cuestan) y solvente en calidad. Es un reencuentro valioso, tanto por las horas de buen hacer que ofrece como por permitirse el lujo de recordarnos que todavía hay carrera, que la hegemonía del Reino Champiñón tiene un potencial rival asomando en el retrovistor.

8.5

/ 10

3
Comentarios
Comentar
    • Es un gran videojuego que superó todas las expectativas debido a que tiene muchas modalidades de juegos que ofrecerán muchas horas de diversión. Además, tener la posibilidad de jugar con otras personas a través de internet se vuelve interesante.
    • Me ha encantado el juego igual o más que hace 20 años c':, definitivamente siempre quise jugar CTR en línea y probar mis habilidades de conducción contra el mundo y la nueva dificultad difícil, madre de Dios que si es difícil, perfecta para los veteranos de la saga o aquellos que quieren un reto en las carreras, eso si, note que ahora hay atajos más difíciles de tomar y otros más sencillos, el online presenta un par de problemas pero la experiencia sigue siendo muy buena c:
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Caratula
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Género: Conducción arcade

Distribuidor: Activision

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