Análisis
7th Sector SWITCH

Insideladilla rusa

7th Sector

7th Sector salió en 2018 para PC y actualmente ha tenido un nuevo lanzamiento para consolas. El videojuego está desarrollado por Sergey Noskov, que ha preparado una aventura oscura de desplazamiento lateral que habla sobre la relación de la ciudad y el hombre, así como de la mismísima humanidad, de ser y de no ser.

 

7th Sector está inspirado obviamente en Inside. Su estructura de juego es similar, así como su tono y su temática. La comunicación de su narración está en lo que ocurre en el plano del fondo del escenario, tras la acción que nosotros desarrollamos y que poco a poco se traslada a nuestro protagonista. Lo que cambia con respecto al juego de Playdead es quién es el protagonista que controlamos, lo que modifica cómo lo que sucede nos afecta y cómo lo apreciamos.

 

7th Sector es un juego muy interesante por cómo maneja la idea de avatar en relación al escenario y a su narración

 

En el tiulo de Sergey Noskov comenzamos siendo una chispa, un pulso eléctrico que corre de cable en cable, se mete en circuitos, pequeñas piezas de maquinaria y acaba en el interior de pequeños artefactos electrónicos que manifiestan cierta personalidad. Los poseemos con nuestra fuerza y los manejamos. Lo interesante de focalizar la aventura en un ser inanimado e invisible es que el jugador logra colarse en la escena como si fuera un voyeur, un mirón que no ha sido invitado. No es un niño que tiene que sobrevivir como en Inside, sino alguien que mira lo que sucede a su alrededor desde muy lejos, pues en realidad no hay avatar en el que ser personaje.

 

Es decir, al no ser un niño no sabemos si somos fuertes o débiles, si estamos indefensos o si somos un dios de la electricidad, lo que hace que veamos lo que se nos narra sin saber qué pensar o cómo nos afecta. Eso es lo mejor de este título.

 

El videojuego maneja muy bien esta cuestión. A través de los cables vemos relaciones de pareja sin tomar partido, pasamos por los pasillos de los vagones de un tren o por los tejados de una ciudad que oprime a sus ciudadanos. Ella se comunica con nosotros a través de su estética. Al ser un juego sin diálogos, la fuerza de la narración se la lleva lo que vemos, por lo que Sergey ha decidido recurrir a imágenes que conocemos, para que nos sumerjamos rápida y fácilmente en el relato.

 

Por ello, el mundo de juego tiene claras referencias al propio Inside, a la ciudad de Blade Runner y a toda esa tendencia estética entre lo japonés, el neón ochentero y lo ruso con mayúsculas. Es cierto que recurrir a tantos lugares comunes hace que el entorno pierda personalidad, ambigüedad o sugestión, pero también sirve para que la inmersión sea más rápida, lo que es útil porque el juego dura 3 horas y no tiene un final tan abierto o interpretativo como Inside; es más, tiene unas cuatro (que yo haya localizado) conclusiones, y en la localización de todos se encuentra la respuesta a lo que Sergey nos quiere contar.

 

La potencia y genialidad de 7th Sector se diluye en cuanto centra su argumento, desgraciadamente

 

7th Sector es mucho más interesante cuando nuesto personaje es tan solo una chispa mirona que juega con la avataridad, con no ser y con dejarnos desnudos y sin ningún personaje principal con el que vestirnos o filtrar la información. Al final, cuando ese pulso eléctrico ya es algo y se encamina a decirnos algo con claridad, su voz pierde fuerza. Es entonces cuando los tópicos usados en su ambientación se suman a otros en su misma historia y el hechizo se desvanece. Entrar en ellos sería spoiler, así que os tocará descubrir a vosotros a qué me refiero.

 

Pero su mayor problema no es ese, sino el exceso de puzzles al que debemos de enfrentarnos; y no por su número, sino por su diseño. Van de pulsar unas palancas para que se muevan otras, ver una secuencia numérica allí y usarla allá… Nada nuevo y sin ninguna idea demasiado estimulante. La verdad es que no supieron motivarme lo suficiente como para querer resolverlos usando la cabeza, así que en la mitad de ellos acabé pulsando botones hasta llegar a su resolución.

 

 

En resumen, 7th Sector sí me ha gustado. Ser una chispa cotilla me parece un ejercicio de focalización muy interesante, pues a veces el protagonista desaparece y la voz se la lleva alguien del escenario. De pronto te das cuenta de que existes y vuelves a fijarte en ti mismo y avanzas, pero, ¿quién soy?. Me agrada cómo toma el relevo de Inside y el escenario que plantea, pero sus puzzles, no conseguir acabar contando algo suficientemente potente y una ambientación que acaba siendo demasiado manida le restan puntos.

 

Sin embargo, tiene un arranque tan chulo y algunas ideas tan interesantes que merece la pena darle una oportunidad.

7.5

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Comentarios
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    • Me pareció muy interesante, de algún modo, el tipo de escenografía que maneja, de hecho me interesó un poco más. Lo único, es el tema de los acertijos que comentas, quizá sea algo tedioso.
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Caratula
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Género: Aventura

Distribuidor: Sometimes You

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