Metal Gear Solid 3: Snake Eater
Hay sagas que están acostumbradas a realizar nuevas entregas evolucionando los conceptos previos a límites insospechados, cuando Hideo Kojima anunció frente a una posible continuación del exitoso Metal Gear Solid de PSX, que esta saldría en una “next generation”. Todos estabamos ansiosos frente a lo que nos pudiera ofrecer el arribo del agente sigiloso por excelencia (si Sam, no hay nada que hacer frente a Snake) y en verdad para nada decepciono, los gráficos excepcionales, el sonido magistral, y la historia (enredada como pocas pero original) encumbraron a PS2 a lo más alto, un año después saldría la adición del “substance” esta vez para PS2 y XBOX, con una ligerisima mejora gráfica en la segunda pero la feroz arremetida del agente Sam Fisher hizo que los usuarios de XBOX vieran este titulo con menor interés.
Pese a los altos puntajes obtenidos por las diversas revistas y sectores el juego no dejó de recibir algunas críticas ante la exagerada cantidad de videos que hacían que el título pareciera más una película que un videojuego, otras críticas (y no pocas) surgieron por el protagonismo que una nueva figura le robaba a Snake, se trataba de un joven de rasgos finos (quizás demasiados) y muy hábil aprendiz de Snake, se llamaba Raiden, pero la verdad no caló en los gustos de muchos usuarios que se sintieron ofendidos al resignar a Snake un papel secundario.
Lo cierto es que Kojima como buen genio creador parecía no inmutarse y al salir la segunda parte (o subtance) ofreció una solución a medias donde colocaba a Snake en una serie de misiones donde podía emular a Raiden, sencilla solución pero que a la postre no resultó.
De todos modos Sons of Liberty dejó muchas incógnitas que hacían presagiar una tercera parte que no tuviese que esperar a la siguiente generación de consolas pero Kojima nos volvía a sorprender con unas imágenes que alejaban el juego de tiempos presentes para ubicarse en pleno corazón de la selva en época de la llamada “guerra Fría”, cuando se esperaba un titulo que por nombre llevará “The Patriots” aparece “Snake Eater” y queríamos ver de nuevo a Solid Snake como protagonista y helo ahí, ¿o no?
¿Más de lo mismo?
Afrontémoslo, cuando aparecen secuelas muchos tememos llevarnos una decepción, eso produce una sensación entre querer que salga una continuación o que veamos el juego original como el “gran clásico insuperable”, quizás en ello compañías como Capcom nos ha enseñado a ser muy cautos con lanzar muy buenas críticas de un juego ya que se corre el riesgo de recibir una infinita cantidad de secuelas. Las secuelas vienen con riesgos añadidos: La posible falta de originalidad, historias rebuscadas, que parezcan más una expansión que una nueva versión, en fin…
No es este el caso. Nada más iniciar el juego nos damos cuenta que estamos ante una obra maestra, la intro es sencillamente espectacular, y es que pese a ser secuela (o mejor precuela) el juego revela un escenario y un entorno muy distinto al que nos tenía acostumbrado las anteriores sagas, los gráficos, el sonido, todo es maravilloso, colosal.