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Reportaje Warren Spector

Miercoles 15 de Diciembre de 2010 por Alejandro Pascual
¿Qué separa a un creador artístico de un genio? Probablemente su actitud, y es que si preguntáramos a Warren Spector, aprovechando su parada en España para asistir a la Primera Jornada de iDÉAME Maestro organizada por Nintendo en colaboración con la Universidad Complutense, si es una cosa o la otra, lo más seguro es que con calma sonriera, y respondiera que sólo es un tipo que disfruta de contar historias. No tengo presión sobre mis juegos. Es decir, no estamos intentando resolver el problema del hambre en el mundo ni nada parecido. Pero lo cierto es que este creador de absorbentes y oscuros universos fantásticos y de ciencia-ficción (y ahora también de la odisea de un ratón con Epic Mickey), como cree que opina la gente de él, es, más que posible, un genio. Un genio humilde, pero con una opinión muy clara sobre la industria del videojuego.

Warren Spector es quizá uno de los creadores más diferentes de la industria. No parece entrar en el juego del marketing y del hype más allá de lo que esto pueda ayudar, desde la honestidad, a vender su juego. Recientemente, pudimos leer suyas unas declaraciones acerca de lo sorprendente que le parecían las notas que estaba recibiendo Epic Mickey, tan variadas, entendiendo que, definitivamente, no hace juegos para todos los gustos, aunque vayan destinados a una audiencia amplia. De hecho, el caso de Epic Mickey es muy peculiar, ya que Spector, junto a su recién fundado estudio Junction Point, presentaba una idea de un nuevo juego que parecía ir más en la línea de lo que podríamos esperar de él: un juego de fantasía medieval con dragones. Y en su entrevista con Disney, mientras él exponía la idea, creyó estar aburriendo a los productores, que parecían juguetear más con sus Blackberrys que hacer caso a la idea de Warren. Sin embargo, lo que él no sabía es que en el fondo estaban debatiendo entre ellos mismos si debían ofrecerles el proyecto que suponía el retorno de Mickey a los videojuegos.

Esto no sólo supuso una sorpresa para el equipo de Spector, que pensaba que tarde o temprano estarían de nuevo realizando un juego en primera persona para PC, sino que significó enfrentarse a un montón de retos que nunca antes se habían planteado. Para empezar, el género sería híbrido, mezcla de acción y aventura, rol y plataformas. En una perspectiva que, cuando se paró a pensarlo, se dio cuenta que nunca había tratado con anterioridad, como es la tercera persona, con sus correspondientes problemas. Y es que un tema tan delicado al que BioWare, por ejemplo, abordó de un plumazo dando una cámara fija y táctica y de acción a la vez en su Dragon Age, supuso todo un dilema que había que cuidar y tenía que funcionar a la perfección en Epic Mickey. Podéis decir lo que queráis de mi juego, pero tiene un sistema de cámara perfecto. Y lo mismo con las animaciones. Y lo mismo con el sonido.

¿Pero qué ocurría con el PC? Esto de hecho, fue lo más fácil de solucionar para el equipo de Junction Point. La gente se sorprendería de las similitudes que existen entre el PC y una Wii. Las dos plataformas son precisamente las que más libertad y posibilidades te otorgan a la hora de desarrollar un videojuego.

No importa si el héroe es un asesino medieval, un alter-ego biomecánico, un piloto de un caza o un ratón. De hecho, me encantaría hacer un videojuego cuyo protagonista principal sea un pato, creo que sería perfecto como héroe. Sea quien sea, Warren Spector tiene claro cuáles son los valores que quiere incluir en sus juegos. Una especie de dinámica de elecciones en el que no hay vencedores ni vencidos, salvo el dilema que ocurra en la mente del jugador. Al preguntarle sobre cómo crea estos sistemas morales y cuál es su opinión de los instaurados por otros RPGs actuales, Warren se sorprende un momento. Es curioso como lo llamas: ?sistemas morales?. Ahora todo el mundo lo hace, pero cuando yo empecé era el único que parecía interesado en ofrecer opciones al jugador. Y ahora fíjate... Grand Theft Auto, Mass Effect, Bioshock, Fable... Creo que los juegos deberían ofrecer una aproximación diferente, a veces es difícil decirle a las personas lo que tienen que hacer sin darles opciones.

Sin embargo, no parece que Spector esté del todo de acuerdo en las elecciones y las consecuencias que están utilizando los juegos actuales. En Fable, si eres vil te salen cuernos. Hasta en Mass Effect 2 han querido representar de un modo visual esa dicotomía moral. Sin embargo, el creador de Epic Mickey logra a través de un ratón que sea el jugador el que elija sin saber casi las causas y las consecuencias, convirtiendo al desarrollador en un Dios mudo que no responde. Yo intento NO crear sistemas morales. Intento NO juzgar al jugador por lo que creo que hace bien o hace mal. Eso es algo que debe decidir el jugador. Acerca de ello, quiso realizar una aclaración con su última obra Epic Mickey, y es que en el fondo, Mickey es un personaje travieso y gentil, dispuesto como una marioneta a las órdenes del jugador. Si tú haces algo con Mickey que pudiera ser considerado como malvado, en todo caso el malo no es Mickey. El malo eres tú.

Y es que en el fondo, Warren Spector es un trovador. Un contador de historias. Su pasado de jugador consentido de Dragones & Mazmorras le delata. Y aunque guarda un profundo respeto a la labor técnica, al fin y al cabo, la programación es el alma del juego y los gráficos lo que entra por los ojos, sí es cierto que ve una falta de atención hacia la historia y el guión, al igual que sucede con el sonido, asegura. Uno se cree que por saber escribir un mail es capaz de poder escribir un videojuego y por eso no se le presta atención. ¡Cualquiera puede escribir un videojuego!, ironiza. Yo me considero escritor. No es fácil escribir un videojuego. A día de hoy el problema no está resuelto, porque los juegos tampoco deben ser novelas, donde leer y leer sin parar, o ver un vídeo tras otro. Los juegos están hechos para que el jugador participe en ellos. Heavy Rain o Mass Effect 2, por ejemplo, no resuelven el problema de los diálogos. Y es un problema que se lleva dando desde los inicios.

Puede que Epic Mickey continúe en forma de una segunda parte, o puede que sea otro personaje de la compañía quien tome el relevo, pero lo que parece seguro es que Spector seguirá su relación con Disney, y no parece tener ningún problema en repetir plato. Tampoco es que esté a favor de la secuela en sí misma, lo veo como un problema que tiene que ver más con el riesgo económico, porque detrás de muchas secuelas hay una gran cantidad de talento artístico. Si es cierto, como asegura el creador, que en su Mac, en el cual se percibe unas pequeñas orejas de ratón encima del logo de Apple, tiene guardadas más de 300 ideas, no hay duda de que lo sabremos pronto.


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