Análisis
Aquanox: Deep Descent PC

Egoísmo y batallas bajo el mar.

Aquanox: Deep Descent

“La humanidad siempre sobrevivirá, no tengo duda, aunque le cueste la felicidad o el alma.”

 

Aquanox es una de esas franquicias antiguas, nacida en el 1996, que aún siendo poco conocidas se mantienen para un pequeño nicho de fans muy cautivados por su propuesta. Porque si algo caracteriza a la saga es su insistencia en los combates submarinos a pequeña escala con un estilo de shooter en primera persona a bordo de una nave acuática completamente maniobrable. Pero Aquanox: Deep Descent, aunque centra toda su jugabilidad en lo explicado, cambia ligeramente su esencia y añade, valga la redundancia, mucha más profundidad a su contexto.

 

Si la oscuridad y el desconocimiento del océano ya impone cierto respeto, imaginaros cómo sería si el ser humano viviera ahí. Perdido en sus valores, en plena hostilidad contra la naturaleza y contra su propia especie, y habiendo perdido la línea moral que separa el bien del mal. Esto es Aqua, el mundo en el que ahora vive la humanidad. Un planeta Tierra ahora inundado y sin posibilidad de volver a la superficie después de unos eventos que culminaron en lo que se conoce como el Último Día. Porque las personas, en su increíble capacidad de adaptación y con el paso de las generaciones, se ha acostumbrado a la vida en el mar y ni se plantea una solución para resolver el desastre.

 

Hasta ahora, con la llegada de los personajes que controlamos: Kaelen, Hannah, Fedor y Nabila. Cuatro jóvenes criogenizados durante el Último Día que se despiertan en este nuevo panorama sin recuerdos ni guías. Un sencillo despertar que los tira a un mundo donde la civilización se enfrenta a los peligros ya conocidos del mar, así como a amenazas nuevas como el nanoplancton, una substancia que deteriora rápidamente todo lo artificial, y la nanofauna, animales infectados que no harán más que embestir contra naves para derribarlas. Sin embargo, el ser humano se ha adaptado a estas circunstancias a base de retirar la confianza a su propia especie: solo persiguen razones egoístas que permiten la supervivencia de uno mismo. Por lo tanto, los protagonistas deberán acostumbrarse rápidamente a los mandos de su nave submarina para repeler todos los enemigos que encuentren y buscar a aquellas personas que puedan darles pistas sobre su pasado.

 

 

La jugabilidad sucede exclusivamente a los mandos de la nave submarina

 

En el interior de la nave

 

Este título se aleja de las percepciones que tenemos como jugadores sobre juegos bajo el mar: todo es oscuro y apenas se distingue lo que tenemos delante. No obstante, y aunque esta sería una característica molesta, está completamente justificada en su propio contexto. El mar es así y los desarrolladores han utilizado el realismo para transmitir la sensación de desconocimiento de la que hablaba al inicio de este análisis. Para corregir este posible inconveniente a la hora de jugar y divertirse, se ha hecho una aventura extremadamente lineal. Se nos indica en todo momento lo que debemos hacer y hacia dónde debemos ir, lo cual es de agradecer en unos escenarios muy parecidos entre sí bajo el mar.

 

De este modo, se premia más el seguimiento de la historia que la exploración, pues ésta es imposible sin seguir el radar central de la nave. A pesar de esto, sí que se reitera la necesidad de buscar piezas entre submarinos derribados, o comprarlas en las estaciones que vamos descubriendo, para la fabricación de munición o protección para la nave. Esto será clave para salir ilesos de una batalla naval que no haya empezado con buen pie.

 

Por otro lado, hay una buena personalización del submarino que llevamos. A lo largo de la aventura iremos desbloqueando diferentes partes para mejorar sus características y hasta nuevas naves con diferentes aptitudes según la misión que vayamos a realizar. Dicha personalización se observa hasta en la manera de jugar, ya que también podremos utilizar armas con efectos muy distintos que se adaptarán a las estrategias de cada jugador dependiendo de la situación en la que se halle. Admito que me chirriaba mucho la facilidad con la que se encuentran todos estos objetos, pues se otorgan al terminar escenas relacionadas con la historia y sin apenas esfuerzo extra. Además, es perfectamente viable completar la campaña con la nave inicial, así que no dan muchas razones para cambiar de transporte.

 

 

Aquanox: Deep Descent presenta una sociedad egoísta y hostil a la que nos debemos acostumbrar rápidamente

 

La vida bajo el mar

 

Aunque Aquanox: Deep Descent se dirige a un público amante de este género, no he podido evitar engancharme. Claramente es un mundo muy centrado en las batallas como punto focal de la diversión, pero también hay una cierta concienciación sobre las consecuencias de las acciones del ser humano, ahora atrapado en el océano sin poder ver la luz del sol. Es por eso que me ha gustado tanto ese ambiente de hostilidad y misterio propios del mar, pues casa bien con la representación de una sociedad bajo el agua cada vez más desestructurada.

 

Y aunque la relación de océano y poca visibilidad es obvia, sí que es cierto que no hay gran cosa que hacer además de seguir la historia, terminar misiones secundarias y encontrar naves derribadas que quizás contengan material útil o grabaciones con pequeños relatos personales. Por desgracia, y jugando medianamente bien, no es indispensable recoger todos los naufragios que veamos en el radar, por lo que no hay mucha motivación por buscar esas grabaciones que nos cuentan más del mundo de Aqua.

 

Quizás seamos curiosos y decidamos enterarnos de todos los pedazos de historia que flotan entre escombros, pero también es muy probable que la linealidad propia del juego y el clima de egoísmo que se presenta nos inviten a ir hacia adelante para desentrañar de una vez por todas el misterio que rodea a los protagonistas y el mismo universo de Aqua. En definitiva, Aquanox: Deep Descent tiene una jugabilidad bastante entretenida que se alterna entre la maniobrabilidad de la nave y los momentos shooter en batallas, pese a que hay misiones que se salen un poco de esta línea. Es una obra que muestra la ya conocida combinación de futuro distópico y hostilidad con una escenografía realista que imbuye la partida con esas sensaciones de respeto y miedo por lo desconocido en el mar. Unas aguas que, ahora, son el hábitat de la especie más terrorífica de todas.

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Caratula
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Género: Acción

Distribuidor: THQ Nordic

Pegi: +12