INTRODUCCIÓN - Prince of Persia: El alma del guerrero -
No obstante el ingreso de esta franquicia a las consolas de nueva generación dejó bastante que desear con un POP Arabian night para Dreamcast y PC que sinceramente fue poco más que mediocre, parecía como si el príncipe tuviera que resignarse a permanecer como una grata experiencia 2D en el baúl de los recuerdos.
Pero no fue así, Ubisoft hizo renacer la esperanza con una nueva entrega del Príncipe de Persia y esta vez de la mano de su creador, los primeros trailer y su presentación en el E3 de aquel entonces encumbraron este juego a lo más alto, en efecto, lo había logrado, ofreciendo un “Must have” y enhorabuena fue uno de los mejores títulos durante ese año.
Pero algo sucedió...
A pesar de los buenos comentarios de la prensa y la crítica especializada (todos muy bien merecidos) el juego no alcanzó los niveles de ventas esperados, una actitud cuando menos extraña por parte de los usuarios, que siempre sensibles al marketing prefirieron juegos de calidad discutible (Tomb Raider, Matrix).
Como si las “arenas del tiempo” quisieran compensar a Ubisoft por este evento, en las pocas semanas de venta que lleva esta secuela ha prácticamente duplicado las ventas de la primera parte, definitivamente POP las arenas del tiempo fue un juego que caló muy bien entre los usuarios y era apenas lógico que la expectativa de cara a la segunda entrega, la cual según sus creadores superaría a la primera con creces, llevase a este importante repunte en ventas.
A pesar de la ausencia de su creador original, los programadores prometieron una secuela mucho mejor, con un juego más adulto, “oscuro” e intrigante que su primera parte. También se señaló que esta segunda parte haría más énfasis en la aventura que en los puzzles y veríamos más y mejores técnicas de combates que plataformas, aunque por supuesto continuarían en el juego. Con todo esto teníamos plena licencia para soñar...
En parte cumplieron: el juego es más adulto, la aventura es más intrigante y muy oscura (demasiado diría), en efecto nos encontramos con más técnicas y modalidades de combate (vamos si por momentos parece un Devil May Cry) y con muchos menos puzzles que en la primera parte, en eso cumplieron a cabalidad. Pero el juego para nada es mejor que su precuela.
Las secuelas traen este peligroso lastre y muchas han perecido, este POP no llega a los límites del fracaso absoluto pero si esta a millas de alcanzar el nivel del primero, no obstante para no caer en una comparación sobre su primera parte realizaré el análisis únicamente basado en esta parte y así evitar el sesgo que nos dejó su gran precuela (de hecho algunos amigos que no jugaron la primera parte lo consideraron un gran juego, así que si te encuentras entre ellos quizás debes subirle algunas unidades a la valoración final del juego).
El alma del guerrero nos invita a acompañar al príncipe en un periplo que le puede costar la vida (igual si no lo hace morirá también), ya que es perseguido en la actualidad por el Guardián del tiempo en forma de un ser bastante aterrador: el Dahaka. El príncipe tiene que retornar al pasado cuando fueron creadas las arenas del tiempo y evitar que toda la historia suceda (vamos como si de Terminator se tratara), en otras palabras es un combate contra el destino mismo, un reto que difícilmente superara pues ya todo esta escrito...