INTRODUCCIÓN - Dark Sector -
Tener el concepto claro de un título es esencial para poder llevar a cabo un proyecto productivo. Digital Extremes ha concebido Dark Sector con un presupuesto limitado, pero no por ello han ahogado su pequeño concepto, lleno de jugo y que logra salir a flote con bastante dignidad.
Sin duda, la sinceridad brutal que desde el primer minuto de juego nos advierte que estamos ante un juego inspirado para y por los amantes de la serie B, logra crear una continua sorpresa y expectación por parte del jugador: tras una curiosa primer acto, tanto el control como los ademanes recuerdan mucho a dos de los grandes juegos de acción de los últimos años, Resident Evil 4 y Gears of War.
Lejos de resultar un agravio, imitar a dos de los mejores juegos de acción de la última década y a su vez, lograrlo con cierta clase inspira buena confianza. No es hasta avanzados unos cuantos capítulos, donde descubrimos el verdadero potencial del juego: el Glaive.
Como ya demostró Valve con Half Life 2, un simple arma puede servir como cimiento de un título al completo. En Dark Sector, nuestro protagonista Hayden (lamentablemente, un maniquí sin ningún tipo de carisma) es infectado por un misterioso virus soviético que transforma nuestro brazo en un brutal arma de matar, capaz de crear un curioso pero letal “boomerang” asesino. Este cuanto menos interesante ítem sirve de engranaje para justificar el juego: con él podremos resolver puzzles, atacar, salir victorioso en un enfrentamiento en una minoría numérica y jugar por el mero hecho de lanzar una y otra vez nuestro letal compañero.
He aquí el gran logro de Digital Extremes: tener los pies en el suelo y lograr realizar un juego compacto, con pocas fisuras y que logre engañar en el buen sentido, escondiendo muchas sorpresas y grandes momentos. Un juego concebido sin alardes pero con profesionalidad, tino y uno de los más recomendables juegos de acción de la temporada.