INTRODUCCIÓN - We Love Katamari -
Hay juegos destinados a pasar de la historia gracias a sus particulares encantos, estamos frente a uno de ellos, su gracia y simpatía hacen de esta extraña, muy extraña apuesta de Namco un juego prácticamente ineludible.
Un extraño reino, un extraño dios, un extraño príncipe, una extraña Katamari… a estas alturas
no sabemos si en este juego exista algún elemento que no podamos calificar de extraño.
Lo cierto es que si buscamos otra palabra diferente a “extraño” para definir a este juego nos encontraríamos con términos como “absurdo”, “ridículo” e incluso “estúpido”, pero hay que ver como nos ha logrado conquistar, no queremos soltar los mandos, no podemos, estamos atrapados con la Katamari… (nunca mejor dicho)...
Tu también la amarás
Este no es un juego al que podamos considerar nuevo en todo el sentido de la palabra (novedoso tal vez); hace ya un buen tiempo los japoneses lo vienen disfrutando y lo han convertido en un auténtico fenómeno de masas. Una conversión a la consola portátil se aproxima (habrá que ver como terminan de ajustar los controles) y se puede dar por descontado que la próxima generación tendrá una buena cantidad de versiones.
Pero como sucede con una buena cantidad de productos que son éxitos rotundos en el país del sol naciente, la acogida en el resto del mundo es bastante tibia comparativamente hablando,
en territorio americano es bastante difícil hacerse a la precuela y en España ni siquiera llegó.
Así es, estamos ante la continuación de un título que cosechó excelentes comentarios y ventas en Japón pero que casi no fue comercializado en el resto del mundo.
Pero para nuestra buena fortuna esta segunda incursión del genial juego de Namco ha contado con una mejor comercialización, así que ahora no habrá excusas para Katamari en mano salir y atrapar todo lo que aparezca en el horizonte.
Siendo honestos los dos juegos son bastante parecidos entre sí, puestos a comparar sería algo así como si buscásemos la diferencias entre los juegos de “Donkey Konga” para el cubo de Nintendo.
We Love Katamari le apuesta a la diversión pura y directa, es así como su argumento no guarda mayores recovecos, aunque no por ello no deja de ser absurdamente divertido.
Estamos ante un extraño reino (la verdad, todo en este juego es “extraño” así que en adelante omitiré esta palabra) donde
un dios con un ego demasiado exaltado arruinó todas las estrellas del firmamento, nosotros encarnaremos a un joven príncipe (o a algunos “primos”) y debemos restaurarlas.
Esta segunda parte sigue de manera literal este surrealista argumento, aunque ahora tendrá más énfasis en realizar pequeñas misiones que en su conjunto conformarán una historia más atípica aún (si cabe) que se nos irá explicando a través de numerosos videos a cual más de graciosos y… (Ya me comprometí a no colocar más esa palabra).
Es posible que muchos no hayan oído hablar de la precuela así que bien vale la pena que comente como se vuelven a armar las estrellas y planetas en el firmamento, para ello
debemos recolectar cuantas cosas encontremos en el escenario gracias a la ayuda de nuestra Katamari, una especie de bola a la que se adhieren todos los elementos a su paso.
Y eso es todo…
A primera vista puede parecer una propuesta completamente absurda (y la verdad lo es…) pero una vez tomamos nuestra Katamari no vamos a querer soltarla ya que la manera como se van adhiriendo los elementos es fascinante,
inicialmente solo se pegan los más pequeños, pero conforme vamos avanzando los más grandes comienzan a quedarse fijados, es así como nuestro personaje también va alterando su tamaño, es una completa gozada.
Lo mejor es que no se trata de objetos estáticos, literalmente nuestra Katamari puede atrapar todo lo que encuentre a su paso, siempre y cuando hayamos recolectado previamente los suficientes elementos como para poder soportar la altura del mismo.
Todo esto esta rodeado de un sentido artístico y estético impecable, es absolutamente divertido, no siempre lograremos entender como se llega a quedar tan fascinado con algo tan sencillo, pero es así…
Es claro que la sensación de ir “dominando” nuestro entorno hace que muchos de los deseos inconscientes más profundos tengan una realización y es que esta particular manera de “jugar a ser dios” es única.
Una vez nuestra Katamari haya acumulado el tamaño solicitado la debemos llevar en presencia del rey y este la enviará al firmamento conformando un astro más en el inmenso cosmos.
Poco más podemos encontrar en este juego, pero te aseguramos que la diversión no falta en ningún momento, We Love Katamari derrocha simpatía por los cuatro costados y aunque en esencia este título no ofrece muchos elementos de más, la variedad en cada una de las partidas y la exigencia y motivación personal en acumular cada vez más objetos en la Katamari nos mantendrá ocupados por mucho, mucho tiempo…
Este es de esos juegos en los que estás pensando cuando te diriges camino a casa, en tu mente permanece la idea de cómo superar el último reto; además al tener un desarrollo tan “sencillo” en apariencia te sentirás muy tentado de pasar unos buenos minutos al lado de tu consola.
Ya verás como en más de una ocasión decidirás dejar de lado tu rutina laboral para encender la consola y disfrutar de Katamari, “será cuestión de unos minutos mientras asumo una de las misiones”, esa será tu frase durante mucho tiempo. Luego no digas que te lo advertimos.