INTRODUCCIÓN - Castlevania: Curse of Darkness -
Drácula ha muerto (¡por fin!) y todo parece que volverá a la normalidad gracias al buen quehacer de Trevor Belmont, no obstante hubo algo con lo que no se contaba.
Al morir el siniestro vampiro dejó una terrible maldición que ha condenado a todos los habitantes a vivir en la más profunda de las tristezas y la desesperación total.
Un joven llamado Hector será ahora el encargado de eliminar de una buena vez la maldición que atormenta al pueblo desde hace tres largos años, aunque en su rostro se denota un profundo aire de venganza en sus actos, en efecto: el asunto es personal.
La dimensión de la discordia
Si hay una saga que se pueda preciar de tener gran longevidad esta es Castlevania, sus seguidores se cuentan por miles y no son pocos los que han crecido (literalmente) jugando con cada una de sus diferentes entregas desde los tiempos de las pantallas monocromáticas.
Hablar de esta extraordinaria aventura necesariamente compromete al que se quiera arriesgar en una empresa como estas, no son pocas las sensibilidades que se pueden llegar a herir al realizar una crítica mediana de un título que se ha convertido en objeto de culto.
Pero en esta ocasión el fervor que generan las aventuras del conde han afectado incluso hasta a sus propios juegos y es que en sus secuelas y precuelas se esperan muchos guiños si quieren contar con la aprobación de sus seguidores.
Con más de una veintena de diferentes entregas en las consolas caseras y portátiles resulta claro que son muchos los momentos que ha vivido la familia Belmont en su intento por destruir el siniestro legado del conde, cómo olvidar las apoteósicas entregas en súper Nes o las recientes versiones para portátiles que han vuelto ha llevar este juego a lo más alto.
Incluso Castlevania es un título con tanto prestigio que versiones realmente mediocres como la tristemente aparecida en Nintendo 64 fue uno de los juegos más vendidos en dicha consola (solo por molestar intenta conseguir uno); definitivamente podemos decir con toda seguridad que
Castlevania mucho más que un videojuego es todo un “titulo”.
Así que cuando un juego lleva el “remoquete” se tiene un cierto derecho a exigirle y mucho, los usuarios incondicionales no se harán esperar para hacerse a su respectivo título, esta franquicia vende como las que más, no es gratis que sea una de las grandes consentidas de Konami.
En buena medida
la acogida que tiene esta saga se la debe a una aparición inolvidable, nada menos que el gran Castlevania: Symphony of the Night para la recordada PSX, un juego que lo tuvo todo y hoy por hoy es considerado un verdadero “histórico” a la altura de Zelda 64, Mario o Metal Gear Solid (ni más ni menos).
Baste con citar las formidables valoraciones alcanzadas en las revistas especializadas en aquel entonces, la gran mayoría no dudó en otorgarle un más que merecido “10” y con algunas tímidas excepciones el juego no bajo de “9.0” en los demás lugares. De paso aprovecho para invitar a todos a que retomen la
excelente revisión que en su tiempo hiciera Jorge de la Cruz para Mundogamers.
Lo cierto es que “gracias” a este magnifico juego Castlevania ha ingresado en una especia de limbo que ha afectado en especial a las versiones para consolas caseras, ninguna de las posteriores secuelas (o precuelas, argumentalmente hablando) han podido disfrutar de la mitad de buenos comentarios y elogios que alcanzó este juego.
Realmente las versiones para portátiles han recibido unas criticas muy buenas (superan de lejos a las de las consolas), esto ha servido para que se quiera “desacreditar” el paso a las tres dimensiones,
es como si la saga del conde Drácula y los hermanos Belmont (ahora con nuevos “invitados” a la familia) no pudiese salir de los ya clásicos entornos bidimensionales.
Este argumento ha sido utilizado incluso por los mismos representantes de la compañía quienes en reiteradas ocasiones han manifestado que no tienen pensado retomar las dos dimensiones en el desarrollo de Castlevania para consola casera (y a decir verdad, hasta la fecha lo han cumplido).
Los resultados obtenidos no han logrado convencer a los miles de usuarios que parecieran resignarse a ver desarrollos bidimensionales únicamente en las portátiles, aunque esto ha terminado por pasar factura en la parte donde a las empresas más le duele, en las ventas.
Siendo justos hay que reconocer que luego del desastroso balance obtenido con la versión tridimensional para Nintendo 64, el anterior título aparecido exclusivamente para PS2 obtuvo unas críticas muy favorables, para muchos significó un “renacer” de la saga y la demostración de que el sueño de los realizadores por ver el universo vampiresco en tres dimensiones era una completa realidad.
Aunque en las declaraciones de los desarrolladores y de los empresarios se encuentran algunas contradicciones que no le sientan a la saga y terminan por afectar a productos como este; por solo citar un ejemplo tenemos una declaración relativamente reciente donde uno de los máximos responsables de la saga manifestaba que Wii probablemente no tendría una versión de Castlevania por tratarse de un juego “clásico”. A lo anterior no podemos menos que cuestionarle que ¿si Castlevania intenta hacer un homenaje a la antigua jugabilidad por qué ellos le han apostado de manera tan decidida a las tres dimensiones?
Falta mucho tiempo y en cuestión de meses nada habría de raro en que encontráramos una entrega de Castlevania en la nueva consola de Nintendo, pero no deja de generar inquietud afirmaciones de este tipo.
Lo cierto es que
Castlevania Curse of Darkness nuevamente le ha apostado a las tres dimensiones, en muchos sentidos bebe directamente de la influencia dejada por Lament of innocents (quizás demasiado). Esto es algo que descubriremos desde el primer momento, para bien y para mal.
Pero no seríamos justos sino le reconociéramos una serie de interesantes novedades que resultan muy atractivas de cara al resultado final, una de las más llamativas sin lugar a dudas tiene que ver con los elementos de rol que se le ha implantado al juego (una clara evocación a SOTN) y la aparición de unas originales figuras llamadas Innocents Devils (“demonios inocentes”) que le agregarán una buena dosis de variabilidad al título.