Cuando la guerra de motores gráficos parecía finalizada con la polivalencia del Unreal Engine o las virtudes de CryEngine, Id Sofware,
los padres de la acción subjetiva, aún tienen algo que decir.
Para los que no han estudiado ingeniería informática ni se manejan entre bytes y bits, resumiremos que las virtudes del motor id Tech 5 se representan en unas texturas de resolución altísima (concretamente, 128000x128000), que junto a una comprensión de datos de nueva generación, agiliza la velocidad de muestreo en pantalla permitiendo recrear más elementos, más definidos y fluidos sin cargar el sistema.
Pero más allá de ser un juego envuelto en un motor, Id fue inteligente a la hora de mostrar Rage como un producto con el suficiente carácter como para poder llevar la barbilla alta. Lejos de vender características, mostrar millones de polígonos en pantalla, datos entre powerpoints y texturas a resoluciones tan altas que ni el ojo captura, la compañía de John Carmack ha actuado de forma inteligente;
Rage en sí mismo es un juego apetecible y real, y por supuesto sobrecogedor visualmente.
Rage nos lleva a un mundo post-apocalíptico (muy en la línea de Bethesda para los próximos meses, junto a
Brink o
Fall Out New Vegas) es una
mezcla de mundo tribal, con rituales y creencias extravagantes en una civilización multicultural, con influencias orientales y occidentales. El motivo de este mundo corrupto es el impacto del asteroide Apophis, en esta distopía anunciada (el astro debería haber impactado en la tierra en 2004 y por fortuna nunca lo hizo)
Id juega con los clichés del género: bandas criminales desperdigadas por el yermo, gobiernos corruptos, falta de materia prima, carencia de valores y un instinto de supervivencia primaria resucitado de nuestra acomodada vida actual.
Id Sofware está trabajando en ofrecer algo robusto a los usuarios de las tres plataformas donde se va a publicar Rage (
PS3, Xbox 360 y PC) y salvo confirmación de frame rate,
serán prácticamente iguales más allá de la resolución (superior en compatibles) en términos de animación, modelados y detalle. La carga audiovisual de Rage es sobrecogedora especialmente en cuanto a fluidez y cuidado en el escenario, milimetrando cada centímetro del escenario.