Toda esta semana tras el escándalo de Destiny y las muchas previews salidas a la red basadas sólo en una cantidad de artworks y unas cuantas declaraciones de Bungie no han sido suficiente para colmar el vaso, pero uno de los últimos detalles ha sido uno de los que ha producido un especial resquemor.
Destiny requerirá conexión permanente a internet para funcionar en todas sus plataformas, y no estamos hablando de un juego de PC como ya hay muchos casos en los que un título no tiene cabida fuera del online, o donde se utiliza esta medida como polémico DRM para evitar trampas, pirateos y demás ilegalidades. Estamos hablando de un título que además de en PC saldrá en las consolas de próxima generación, pero también en las actuales PlayStation 3 y Xbox 360. ¿Estamos preparados para la conexión permanente?
Me atrevería a decir que no. Además de que esto no es sólo una limitación para muchos jugadores, sino que supone para Bungie una limitación de miras al enfocar su juego a un público tan reducido como aquellos que tienen su consola conectada a internet, que por mucho que pensemos que hay muchos, en realidad no son tantos.

Sólo hace falta echar un vistazo a las últimas cifras que Microsoft daba sobre Xbox 360 sobre sus ventas y su número de membresías a Xbox Live. De los 66 millones de Xbox 360 que se han vendido en todo el mundo, ya tenemos que descartar, como mínimo, a más de 20 millones de usuarios potenciales de Destiny por no tener su consola conectada a la red, ya que el número de usuarios de Xbox Live desciende hasta los 40 millones. De estos también tenemos que descartar a los muchos usuarios que tienen varias cuentas de juego, con lo que nos queda que, Destiny está dirigido exclusivamente a poco más de la mitad del parque de consolas de Xbox 360.
Porque seamos realistas. Si hay tanta gente que aún no ha conectado su consola a internet, no va a ser Destiny quien cambie su situación. Esos más de 20 millones de personas no han conectado sus consolas a la red, bien porque no les interesa lo que el mundo online puede ofrecer, porque no han sabido cómo hacerlo o porque no sabían siquiera que se podía hacer. Y si ni un Halo ni un Call of Duty les ha hecho unirse a Xbox Live, no será Destiny quien lo haga, al menos en esta generación.
No han sido pocos los intentos de llevar un MMO a una consola, y no han sido pocos los fracasos. Sin ánimo de enterrar a Destiny antes de tiempo y afirmando que el proyecto tiene buena pinta, no parece que vaya a calar hondo entre gran parte de los usuarios de las consolas a las que irá dirigido. ¿Asumirá Activision ese riesgo u obligará a Bungie a crear una campaña para un jugador de escasas cuatro horas para acaparar más público?
Tal vez sea otro cantar si la próxima generación de consolas impone esa conexión permanente a internet, donde entonces no mejoraría el número de usuarios potenciales del juego, sino sólo su porcentaje con respecto al número de consolas.