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La memoría congelada. Una historia de trenes de Final Fantasy XV

La cosa está que Ardyn
Por Adrián Suárez Mouriño

Final Fantasy XV es un videojuego con la historia rota, herida, olvidada, fragmentada y etérea. Por supuesto, que esto sea así no es una decisión de diseño sino de las circunstancias; pero es lo que tiene el videojuego: un gran lore a sus espaldas que no se cuenta, solo se intuye por pura casualidad.

 

Por lo general, esto juega a la contra del título. Han necesitado malograr uno de sus DLC más interesantes, el dedicado a Ardyn, para explicar toda la historia del juego a modo de wiki, el capítulo 13 ha tenido que ser retocado, etc, etc. Pero, a cambio, hay un tramo que es tremendamente sugerente gracias a este caos en su acervo: en el que vamos en tren y aparece Shiva.

 

 

El motivo  de que este ratito de juego sea tan especial obedece a varias razones. Para empezar, el momento en el que todos los amigos del grupo se suben al tren está cargado de una profunda melancolía. Ignis está gravemente herido, Noctis está roto por dentro y el grupo se mantiene unido para luchar contra el dolor. El tren le da un puntito romántico a esta situación. El diseño de los vagones mantiene la disposición de un viejo tren de pasajeros típico del antiguo Oeste, pero combinado con detalles modernos y del universo del título.

 

Por la ventana se ve ese lore que no se nos cuenta y que no se nos contará (bien). Como jugadores descubrimos que este universo tiene un tremendo pasado que nunca conoceremos. Y eso nos apena. Es extraño y les ha salido de casualidad, pero esa tristeza que sentimos es pareja a la del propio Noctis. Yo lo he sentido así al menos: 'sé tan poco como el que está destinado a ser rey. Menudo rey será ese'.

 

Al avanzar, Ardyn hace acto de presencia y también Gentiana. El interior del tren es un pasillo lineal, lo que es perfecto para secuencias de persecución o para contar algo jugando, porque es fácil calcular cuándo iniciar un diálogo o una voz en off. El jugador solo puede ir hacia adelante. Entonces aparece Ardyn y luego Shiva, que son los vestigios de ese pasado fantástico que no conocemos. Nos superan físicamente e intelectualmente, nos muestran el pasado y nuestro futuro. Aumenta la carga de añoranza y se jactan de lo que poco que sabe el supuesto futuro.

 

Y el tren sigue su marcha.

 

Esta secuencia me parece potentísima, y es una de las razones por las que Final Fantasy XV es un inolvidable desastre, adorable y maravilloso. No sé qué tiene este juego pero no dejo de pensar en él de manera recurrente. Su lore es inmenso y no se nos ha presentado bien, pero eso llena a los personajes de un desconocimiento que los desarma a través de la avatarización. Y es por todo eso por la que la escena en la que Noctis llora ante ellos tiene tantísima fuerza. Porque no saben nada, están solos y tienen que seguir avanzando sin pararse jamás. Como hace un tren.


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