Tras unos días disfrutando de la beta de Ghost Recon Breakpoint tengo claro lo que ha conseguido engancharme: el cuidado con que Ubisoft ha tratado los pequeños -y no tan pequeños- detalles. El camuflaje, el modo exploración, la energía y las acciones en tiempo real consiguen hacer de Breakpoint un episodio muy diferente al de Wildlands con más posibilidades y, una vez podamos comparar versiones finales, posiblemente más profundo.

Barro aquí y barro allá, camúflate, camúflate
Ghost Recon Breakpoint quiere jugar con una experiencia asimétrica en la que por primera vez en la saga el enemigo está mejor armado, mejor preparado y cuenta con mejor tecnología que nosotros. Sobre el papel, cada enfrentamiento cuenta. En la práctica, basta con aprovechar las opciones de sigilo, camuflaje y comunicación con el equipo para convertir Auroa en una caseta de tiro al pato. Pero ojo, que esto no te confunda, si lo tuyo es ir corriendo y disparar a todo bicho viviente tienes los días contados en Breakpoint.
Una de estas opciones tácticas, la más aparente sin duda, es el camuflaje, algo que podemos aprovechar al jugar en solitario para mejorar la experiencia de juego. Por un lado, podremos aprovechar las hierbas altas -que no arbustos misteriosos- el barro, las dunas y las peculiaridades de las construcciones para acercarnos al enemigo y casi desaparecer poniéndonos de lado al tumbarnos. El truco es que así ofrecemos un perfil desigual que hace casi imposible que nos detecten siempre y cuando el enemigo no esté alerta.
Por otro lado, hay enemigos con sensores térmicos que nos pondrán difícil lo de infiltrarnos. Para evitar su tecnología, como ya vimos en el vídeo promocional, tendremos que embadurnarnos el rostro y los brazos de barro usando la misma técnica de ponernos de lado sobre barro, arena húmeda o tierra mojada. Puede parecer una mera mecánica, pero es mucho más. Cuando tienes que infiltrarte en solitario entre torretas, drones y demás, la experiencia se enriquece y convierte esta técnica en una obligación que da mucho realismo a la misión y el juego en general.

Acciones en tiempo real
Otro detalle muy cuidado han sido las animaciones del personaje y las acciones en tiempo real. Así, en Ghost Recon Wildlands arrodillarnos, levantarnos, curarnos, comer, poner el silenciador, cambiar de arma, etc. le llevarán unos segundos al personaje. Segundos en los que no podremos apuntar ni mucho menos disparar al enemigo, lo que nos obligará a pensar muy bien cómo afrontar cada momento y en qué situación y posición queremos afrontarlo.
Esto no solo aumenta la sensación de naturalidad y visceralidad del juego, sino que además se aplica a todos los personajes en el juego. No os podéis imaginar la cantidad de opciones que da esto. Por ejemplo, podemos acabar con tres enemigos sin alertar a la base siguiendo este orden: primero tiro a la cabeza al que está de fente, segundo, lo mismo al que está de lado antes de que reaccione, por último, ráfaga corta al pecho al que está de espalda que ya se ha girado para buscarte y está levantando el rifle. Es una locura, pero funciona tan bien que querrás repetir.
Aún queda para ver Ghost Recon Breakpoint en octubre, y Ubisoft tiene que mejorar muchas cosas en cuanto a optimización y rendimiento, así como en el manejo de los vehículos. No obstante, esta nueva entrega de la saga parece prometedora. Habrá que esperar a que salga, pero no veo la hora de volver a Auroa y descubrir todos sus secretos.
¡Nos leemos!