Se llenan la boca al decir que escuchan el feedback de los usuarios, que están atentos a todo lo que el público dice para mejorar la experiencia, pero una vez por una excusa y otra vez por otra, nunca terminamos de tener el juego cruzado entre plataformas a pesar de que ya ha habido casos que demuestran que es posible.
No nos referimos a ese juego cruzado que nos venden ahora en el que es posible iniciar una partida en tu smartphone o tablet para realizar tareas secundarias, sino a la posibilidad de que un amigo con su Xbox One, otro con su PlayStation 4 y otro desde su PC, puedan conectarse y echar unos partidos a FIFA, explorar el nuevo universo de Bungie en Destiny o quedar para lootear en The Elder Scrolls Online. Eso, por el momento, seguirá siendo una utopía.
Así lo declaran desde Bethesda, hablando de The Elder Scrolls Online en su versión Xbox One para la OXM, una versión que contará con su propio servidor dedicado dentro de la gran nube de Microsoft (de la que esta semana os hablábamos) y que, en pos de mejorar la calidad de la experiencia online en cuestión de estabilidad y recursos, evitará que se pueda compartir mundo con los usuarios de las versiones de PlayStation 4 y PC.

¿De qué sirve ahora tanta conectividad entre dispositivos si una Xbox One y un equipo con Windows 8 no pueden interactuar a nivel de juego? Xbox One, Kinect, Windows 8, Windows Phone, tu televisión, tu salón, tu nube,... Todo un arsenal de dispositivos en comunión para ver la tele de una forma más eficaz, gran maniobra.
Por otro lado, no se ha confirmado que las versiones de PC y PlayStation 4 vayan a contar con la opción del juego cruzado, pero dada la famosa arquitectura de PS4 similar a un PC y las ya muchas aproximaciones de Sony por entrar en el terreno del MMO desde ambas plataformas, no sorprendería que ofreciesen todas las facilidades posibles para que el juego cruzado fuese un incentivo.