Los críticos que amaban a sus egos

¿"Es sólo un videojuego"?

Los críticos que amaban a sus egos

Este artículo es una respuesta a Sobre el egocentrismo del analista y el arte en los videojuegos, en Zehngames.

 

A finales del siglo XIX la pintura favorita era la académica. Formal, clásica, de temas históricos o mitológicos, estaba meramente pensada para deleitar y tener algo bonito colgando en tu salón mientras cortejabas a las damas al ritmo de un vals. Era la pintura que triunfaba en el momento, con sus artistas solicitados por todos y expuestos en los más selectos salones. Al mismo tiempo, un grupo de perdedores que vivían en habitaciones estrechas de los barrios modernos exponía en el apropiadamente titulado Salón de los Rechazados. Ahí un tal Monet mostró un cuadro titulado Impresión, sol naciente que fue duramente valorado por el crítico Louis Leroy, quien recalcó jocoso que, en efecto, era una impresión más que nada porque “un tapiz en estado original está más elaborado que esta marina”.

 

Bueno ¿quién se ríe ahora, Leroy? Los impresionistas hicieron más que avanzar la técnica pictórica y, junto a los realistas, convirtieron su arte en una forma de denuncia y reflexión, de mostrar lo cotidiano, las clases bajas, los pequeños momentos que hacían de sus vidas algo mágico o trágico ¿Y quién se acuerda ahora de los académicos, de Fortuny, de Baudry? Pero muéstrale a alguien El Angelus de Millet o La noche estrellada de Van Gogh y seguramente les suene.

 

El arte es muy curioso y difícil de valorar porque es tremendamente subjetivo, tal y como postulé al hablar de Mountain. Hace cosa de un siglo a un señor llamado Marcel Duchamp se le ocurrió poner una rueda de bicicleta sobre un taburete, lo llamó “arte” y la gente aplaudió tan fuerte que ha marcado la evolución de la creación expresiva desde entonces. Ahora que los videojuegos están atravesando su adolescencia todos intentamos definir su camino, qué carrera debería estudiar y con quién debería casarse para el resto de su vida. Yo, como pedante irremediable y pretencioso que soy, defiendo que deberían tirar campo a través y lanzarse a la aventura de convertirse en un medio plenamente artístico.

 

¿Viene esto determinado por mi ego? Es posible, ya que una vez intenté medirlo y acabé comprendiendo lo infinito que es el universo, pero también puede deberse a que esa posibilidad simplemente existe. Ni en mis más retorcidas fantasías se me ocurriría coger el Scalextric y sacar una interpretación sobre cómo aquellos que se conozcan a sí mismos, sepan controlar sus impulsos y no pisar constantemente el acelerador serán quienes tengan éxito en la vida (aunque ahora que lo pienso quizá haya algo por ahí), pero cuando miro a los videojuegos y me pregunto por qué no intentan ser más que simplemente productos de entretenimiento es porque me han demostrado que pueden serlo. Es porque me han demostrado que pueden hacer ICO o Everyday the same dream. Es porque he experimentado The Stanley Parable, porque he vivido LA Noire, porque he sufrido en Silent Hill 2.

 

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Los videojuegos insisten en que “sólo son juegos, no le des importancia”, pero luego sacan The Last of Us o Kentucky Route Zero y nos dejan a todos boquiabiertos. Dicen que la diversión es lo primero y luego viene el resto, pero después llegan Cart Life o Shelter y ves que pueden hacer mucho más que simplemente dejarnos desconectar unas horas. Dicen que deberíamos dejar de compararlos con el cine y otras artes que se centran en la historia, en hacernos reflexionar, pero Spec Ops: The Line, The Wolf Among Us o la saga Persona están ahí para contradecir esas mismas afirmaciones.

 

Cuando digo que busco en los videojuegos algo más que simplemente sentarme y sentirme guay no lo hago porque mi inconmensurable ego exija que aquello en lo que invierto mi tiempo sea reflexivo, autoconsciente, contenido o comprometido con una causa. De vez en cuando me comporto como un ser humano corriente y me echo unas partidas al Mario Kart 8. Sigo disfrutando de Halo 3 o Soul Calibur con mis amigos mientras perdemos horas matándonos los unos a los otros. Cuando me aburro me gusta pasar el rato con Super Hexagon o Luftrausers. A veces quiero hacer algo estúpido y pongo GTA V o Red Dead Redemption para comportarme como un imbécil. No criticamos a Call of Duty o FIFA porque no entren dentro de esos estándares artísticos: el problema es que el primero es de una saga cada vez menos inspirada que sigue, a pasos renqueantes, intentando mantenerse vigente después del glorioso Modern Warfare sin saber exactamente cómo y el segundo es un juego que se renueva cada año y, por mucho esmero que le ponga su equipo, que seguro es mucho, cuesta no verlo como otra cosa que no sea una forma rápida de sacar dinero fácil cada vez que la Tierra da una vuelta en torno al Sol. En cualquier caso, esta es una consideración perteneciente a una minoría, ya que hasta Ghosts la saga de Activision ha sido siempre muy bien recibida y aún tengo que ver el día en que un FIFA de la actual generación reciba una mala nota.

 

Ese es precisamente el problema, el motivo por el que predicamos tanto la palabra “arte”; porque parece que aún no ha sido asimilada por el propio medio. Como ya he dicho en otras ocasiones, valoramos los juegos como productos. “¿Se ven bien? ¿Son divertidos? ¿Tienen una duración suficiente? Genial, pasemos a otro.” Es precisamente esa mentalidad superficial la que mantiene al medio estancado, el simplemente verlos “como videojuegos” y valorarlos como se podría valorar un microondas: desde lo funcional, desde lo práctico. Y el año que viene sacarán otro microondas y por supuesto que estará bien visto, porque sigue siendo funcional y el anterior ahora está obsoleto.

 

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Y sin embargo el otro día vi Los Amantes del Pont-Neuf de Louis Carax y, al terminar, supe que cada cual tendría su visión totalmente distinta de esta obra porque es Cine para bien y para mal y lo que tiene el arte es que es totalmente subjetivo. Ahí reside parte de su belleza. No puedes valorar el cine de Carax, Kieslowski, Jodorowski, Kar Wai, Dreyer, Bergman, Von Trier, ni la música de Autechre, Andy Stott, Tristan Perich, Björk, Actress, Aphex Twin o la pintura de Bacon, Pollack, Saura, Malevich, Braque, Basquiat o Rothko desde esa perspectiva funcional porque entonces nunca habrían sido reconocidos, los habrían considerado “demasiado pedantes” y “oye, tío, estamos aquí para pasar el rato”. Qué gran pérdida habría sido para el mundo.

 

Quizá el arte no haya sido nunca el fin de la industria de los videojuegos, pero tampoco lo ha sido de ningún arte en sus comienzos. La pintura nació como una forma de pedirle a los dioses que diesen suerte al cazar un bisonte, la literatura nació para pasar tradiciones orales, el cine nació para ver trenes llegar a la estación y entretener al público entre un cancán y otro. Y mirad dónde están ahora ¿A veces se fuerza esa visión “artística”? Por supuesto, es algo inevitable tal y como estamos ahora. Pero nuestra peor metedura de pata sería limitarnos a los inicios y cerrarnos en este círculo que no lleva a ninguna parte cuando queda tan claro que, con tiempo y esfuerzo, podríamos estar a la altura de esas grandes artes frente a las cuales ahora tenemos que mirar al suelo y darnos la vuelta para que no vean lo avergonzados que nos sentimos. No es que abogue porque los videojuegos sean sólo estudios en profundidad y se dediquen únicamente a reflexionar sobre la pobreza en el mundo; hay que saber variar, hay que saber echar una calada al aire de vez en cuando, relajarse y disfrutar.

 

Nuestro problema es que ahora mismo eso es todo lo que hacemos.

24 de Julio de 2014 a las 17:28 por Dayo
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    • Dayo, sinceramente antes, cuando apenas entraba un par de veces a tu canal de Youtube sin suscribirme y luego hacerlo, te veía como a alguien que no se conformaba con el medio y quería que todos los juegos sean obras maestras. Pero después de ver todos tus vídeos (menos el del análisis de "Gran Torino" [no he visto la película]) y varios de tus análisis escritos comprendo todo y cuando dijiste en un vídeo que esta es la épica para amar a los vídeo juegos y que están en su adolescencia comprendí un poco, pero ya con este articulo creo que me he aclarado totalmente y veo porque haces lo que haces, supongo que amas tanto a los vídeo juegos que quieres verlos progresar, cual padre quiere ver crecer a su hijo con regaños.

      ¡Genial análisis Dayo! Tú me estas inspirando a querer ser analista y ya vez que soy bien preguntón en Twitter, aprendo a veces de ti y otras veces simplemente no concuerdo contigo, tratas de manera seria al medio y no solo como "juegos" si no como vídeo juegos, pero veo que a veces quieren ser "vídeos juego".

      ¡Saludos Dayo!
    • Soy Razorkaen, el escritor del articulo que citas. De primera mano, es todo un honor ser citado por uno de mis analistas favoritos en español, toda una eminencia son tus criticas y vídeos.

      Ahora, leído y comprendido tu articulo creo que se han malinterpretado puntos a los que quiero llegar a mi articulo en el cual NO digo que los juegos NO pueden se arte. Incluso digo que defiendo el arte como videojuego. SIN EMBARGO, lo que critico durante todo el articulo es cuando el ego del critico busca convertir videojuegos que no le parecen divertidos/no son de su estilo/apenas tienen expresión de arte en una rama diversificada de "Arte" (subjetivo obviamente pero que se ubica dentro de un análisis/critica) que no corresponde con dicho titulo. Como buscar arte en Dota 2 o en FIFA (sin menospreciar, son de mis títulos favoritos) cuando únicamente están creados y pensados para DIVERTIR y COMPETIR sin la calidad argumental (en este caso innecesaria) de Journey, por ejemplo.

      Yo critico el hecho que el analista se ofusque en privar de privilegios de análisis el videojuego COMO JUEGO ANTES que como MEDIO ARTÍSTICO ¿Pueden solaparse ambas ideas? Si ¿Puede un videojuego tener ambas? Si. Lo que me parece inconcebible es que nos olvidemos de analizar la diversión antes que el arte y cuando esta primera no existe (subjetiva mente) nos ocupemos únicamente de encumbrar al medio como artístico cuando, como bien puntualice, Son solo VIDEOJUEGOS, es decir, EN SU MÍNIMA expresión están hechos para DIVERTIR y ESO MISMO DEBE tener se en cuenta antes que cualquier otro método de expresión. PERSONALMENTE cuando un titulo deja de divertir aun cuando su argumento es enfocado a valorar el arte este se trivializa totalmente pues no esta cumpliendo su cometido de "enseñarnos por medio del ocio"

      Vengo de una generacion de RPGs donde todos tenian argumentos densos y artisticos. Sin embargo, todos me divertian. Hoy en dia nacen tantos videojuegos que flaquean como arte o como juego que el critico busca irse por lo seguro y defenderle como medio artístico. Ponerlo a la altura del LIBRO antes que COMO JUEGO (que es lo mas básico)

      EN NINGÚN momento con la expresión "Son solo videojuegos" busco encerrarlos y alejarlos totalmente del arte. Busco que el analista entienda que eso es lo PRIMORDIAL ANTES DE cualquier otra critica, LOS VIDEOJUEGOS SE ANALIZAN (antes que todo) COMO JUEGO QUE COMO ARTE. El arte como bien dijiste, es un crisol de opiniones, donde tu ves impresionismo yo puedo ver cualquier otra rama, eso es lo bello del arte. Sin embargo, no es el objetivo principal de un juego que DIVIERTE.

      A eso quiero llegar con mi análisis y quizás la ultima frase usada lo sentencio a la malinterpretacion, pero con ella me quería referir a que, SIN LA DIVERSION los videojuegos no tienen por que ser analizados por algo que no les corresponda. Un videojuego que no divierte falla como medio de expresión y antes como juego.

      Un gran articulo aunque entiendo que el mio se haya malinterpretado hasta el hastío. Gracias por leerme y espero me respondas a esto vía Twitter o por comentario!
En respuesta al comentario anterior:
    • Antes voy a dejar claro que concuerdo con tu opinión.Un videojuego para mi debe divertir y tener contenido jugable.Es algo esencial desde mi punto de vista, pero son mis gustos y no voy a pecar de hipócrita con lo dicho anteriormente y voy a remarcar algo que me ha llamado la atención de tu comentario.
      ¿Cuáles son tus baremos para establecer que algo es divertido o no?, porque hasta donde yo lo entiendo, Mountain (yendo a lo más extremo) me parece un soberano toston, pero por ejemplo, a otra persona le puede parecer divertidísimo escuchar frasecitas de cuando en cuando y mover la cámara alrededor del dichoso accidente geográfico.
      Ya no solo con este "arriesgado" título.Pongamos fracasos más reciente.El infame Colonial Marines o el Ride to Hell.Pues oye, son una mierda, pero echándose unas risas por lo malo que es mucha gente se lo ha pasado genial.¿Según tu criterio, entonces triunfarían como juegos?.

      Hay que entender que, como bien hemos hablado en esta página, y en muchas otras, los videojuegos son una industria relativamente joven que debe crecer y abrirse a nuevos títulos.No todos deben analizarse con el mismo criterio.A veces el mismo analista debe tener un poco de ojo y darse cuenta de que ese título busca transmitir algo, más que divertir.Tampoco vamos a ponernos nazis y digamos que todo aquel título que no divierta debe tener mala nota.A veces hay algo más que simplemente pasar un buen rato.
    • @CrazY6D me refería a que su finalidad no es estética, si no comunicativa o expresiva. Creo que lo he expresado indebidamente, lo considero arte pero no porque sea bonito estéticamente, lo considero por su finalidad emotiva.




      @RazorKaen, lo primero disculpas por mencionar a otro usuario en el mismo mensaje, pero consideraba oportuno aclararle la duda.

      Como bien ha mencionado @Danterut, ¿qué es divertido? ¿Acaso Angry Birds lo es? ¿Y Call of Duty? ¿Que hay de GTA? ¿Consideras entretenido Silent Hill 2?
      Quiero centrarme en este último...

      "Busco que el analista entienda que eso es lo PRIMORDIAL ANTES DE cualquier otra critica, LOS VIDEOJUEGOS SE ANALIZAN (antes que todo) COMO JUEGO QUE COMO ARTE."

      ¿Cómo valorarías una película, como película o como arte? No puedes catalogar algo en base a si te parece artístico o no, porque eso es demasiado relativo, valoras una obra en función del medio en el que está expresada. Ya que he mencionado antes Transformes, te pongo ese ejemplo. Yo puedo decir que es arte porque cumple con creces con su función estética y comunicativa, cada efecto especial es precioso y la producción nos narra la historia del protagonista, cuyo nombre no recuerdo, así que puedo decir que es arte. Pero el problema llega cuando la valoramos como película. Como película es un desastre, está llena de incoherencias, la historia es pobre y absurda, no se centra en ningún personaje, desaprovecha los recursos del medio... Ahora extrapola todo esto a Silent Hill.

      Es imposible valorar una obra respecto al arte porque es muy relativo, no tienes nada en lo que apoyarte. Pero no puedes analizarla respecto a su grado de diversión, si no Transformers sería cojonuda, se valora teniendo en cuenta el medio en el que la realizas y los cánones artísticos preconcebidos.

      Dices que el objetivo principal de un juegos es divertir en lugar de ser artístico, pues dime que opinas de Silent Hill, o mejor aun, de Amnesia o Slender. Como ya he expuesto, el objetivo principal es el jugados, no la diversión o la historia, aquí lo que importa es la recepción, la interpretación, el mensaje y el sentimiento que generas en aquel que juega tu obra. Puede ser diversión, puede ser terror, puede ser angustia, puede ser fatiga...

      Con tu segundo párrafo estoy muy deacurdo, sin embargo no lo veo tanto como "el ego del crítico" sino más bien a la falta de términos, ya que Journey no es un JUEGO como lo es HearthStone, que es un e-sport, o como Angry Birds, que es un JUEGO propiamente dicho. Nos falta poder diferenciar las obras del mismo modo que el cine o la literatura, de ahí radican estos debates.

    • El arte es una forma de trasmitir el mensaje; ya sea para diversión, filosofear, aprender etc.
      Lo que entra a nuestros sentidos (ojos, oidos, etc), es la recopilación de vibraciones que en nuestro sistema forman una finalidad.
      Esta finalidad es el sentido que cada inviduo le da al observar la creación de otra persona.
      Entonces al criticar el mensaje es simplemente; HACERNOS LA VIDA MÀS COMPLICADA.
      Si el mensaje no es para ti, dejalo en paz, porque lo es para otras personas.
      Yo soy amante de los videojuegos por que es la union de todas las artes, de todos los mensajes. Independientes de cuales son.
      /Abrazos y gracias por este artículo ;)
    • Buen articulo, con toda la razón, una vez que alcancemos el soñado foto-realismo y que todos los juegos se vean iguales (mas que ahora), sera cuando podamos abrirnos un poco a otras formas de representar la realidad...

      Mientras tonto, a matar soldados rusos...
    • Como bién dices el arte puede ser extremadamente subjetivo y lo que tu puedes encontrar genial a mi me puede parecer una tomadura de pelo o viceversa. En el caso de la pintura es donde se alcanza en mayor grado esta situación pero si lo comparas con los videojuegos un abismo separa los dos mundos: la pintura debe su capacidad de llegar al público a la opinión de una sola persona, es decir, el supuesto entendido en arte que hace entrar en el mercado una obra, pongamos abstracta, ante la cual uno puede quedarse totalmente atónito para bién o para mal, pero su éxito radica unicamente en el valor que llegue a alcanzar esta pintura como obra unica y no clonable, justo al contrario de lo que pasa con los videojuegos, donde precisamente el vender cuantas más copias va a determinar no solo la opinión que se tiene de la obra si no también la supervivéncia de sus creadores, con lo cual es estar constantemente en una cuerda floja. Es un poco lo que ya pasó en su momento con la música, que con esta esclavitud que supone el vender ha convertido el mercado musical en una feria de clones a cual más guapo donde el único objetivo es vender el máximo de copias antes de que al supuesto artista de turno le salgan arrugas o se le ponga el culo grande, pués ya no solo deben cantar una melodia fácil y pegadiza, si no que también deben lucir un físico estupendo para exponerlo en un cansino vídeo-clip. Esa esclavitud se paga cara ya que es muy difícil saber cuando se esta realmente delante de un auténtico artista o de un producto mercantil. No es que ya no queden artistas si no más bién estos se encuentran tras una espesa cortina de humo y cada vez cuesta más llegar a ellos. Comparando de nuevo con los videojuegos también hay un abismo entre el grupo de amiguetes que cogen una guitarra y empiezan a tocar de oido en el garaje y quién sabe si pueden ser los nuevos Beatles y otra cosa es fundar un estudio, con personal altamente cualificado y con la perspectiva de estarse dos años trabajando para crear un juego que quién sabe si se va a vender bién. Con este panorama quién tiene agallas para meterse a hacer un videojuego con los mismos conceptos con los que se crea una obra de arte? Aún así aparecen obras, a mi modesto entender, como Journey o The unfinished swan, que pueden gustar más o menos pero que han asumido cierto riesgo para crear algo diferente. Son juegos que dejan la puerta abierta a soñar.
    • Como bien dice Danterut "¿A qué viene esa manía de limitar de una forma tan bárbara algo que amas tanto?". A mi manera de ver las cosas, el arte no es un libro, el arte es la literatura. El arte es algo mucho mas grande que un simple libro, un simple cuadro, ya que, de no ser así, ¿quién decide qué libro, qué cuadro, qué película o qué videojuego es arte? Al igual que en todos los artes i en todas las formas de expresión, cada producto (o obra, si lo prefieres) busca un fin. Torrente solo quiere que te rías un rato, aunque sinceramente, conmigo no lo consigue, o la hija de Rafa, cuando pinte, solo quiere pasar el rato. Lógicamente, nadie consideraría esto arte (excepto Rafa con los dibujos de su hija) pero el arte es algo mucho más grande, algo que engloba todo eso y la posibilidad de expresarle algo de cierta manera a cierta gente.
En respuesta al comentario anterior:
    • Cuando te pones tan lógico y racional no eres divertido, es difícil responderte, tsk. Gran artículo, compañero. (Todavía estoy intentando superar el dolor de ojos de la 'maquetación')
    • Debo admitir que me molesta bastante ver tanto conservadurismo. Un videojuego es un videojuego al igual que una canción es una canción. Si yo escucho actualmente música clásica y sí, es elegante, pero no me transmite nada más a nivel personal. No obstante, hoy en día si escucho canciones con letra propia, y algunas son realmente sinceras y dicen algo.

      En lo personal, hay muchas maneras de desmontar el artículo al que respondes: Bioshock Infinite es una de ella, por ejemplo. Sin embargo, este juego ha caido en la trampa de la industria. No se puede transmitir un mensaje como el de la obra de Levine y entretener al mismo tiempo, pues pasa lo que ha pasado.

      En cualquier caso, lo mejor es la variedad. Y digo yo, ¿por qué no considerar a los juegos de entretenimiento como arte también?

      Obviamente no todos cabrían por la puerta. Las pretensiones de Call of Duty y Battlefield con sus perros e historias maduras con más paja que verdades están demasiado gordas.

      Me refiero a esos títulos sinceros, honestos y directos. El propio Sunset Overdrive lo ha admitido: solo quiere entretener. Y ahí está Mario, que nunca ha sido profundo en su guión (¿qué guión?) y es, quizá, el personaje más emblemático de toda la industria a pesar de ofrecer entretenimiento.

      Esto es así porque lo ha hecho bien. No solo por haber ejecutado bien sus ideas, sino por ser claro con sus intenciones. Posiblemente los títulos de entretenimiento realmente sinceros no lleguen al nivel de un The Walking Dead. No obstante, creo que merecen su reconocimiento, mientras que los títulos pretenciosos no.
En respuesta al comentario anterior:
    • Para comenzar, discrepo en tu segundo párrafo,UnTipoCualquiera.¿Por qué no se puede entretener a la vez que una obra tiene fines artísticos?.Dicha afirmación deriva en parte del conservadurismo que mencionas al principio de tu mensaje.Dentro de la misma saga de Bioshock encuentras en sus dos primeras entregas un videojuego con una jugabilidad divertida y satisfactoria al mismo tiempo que atraviesas Rapture y conoces todo el ideario económico y político que defiende el señor Andrew Ryan.El problema de Infinite es que sus mecánicas fueron toscas y repetitivas, convirtiéndolas en una versión inferior y simplificada de sus anteriores títulos.

      Por otra parte, y yendo al meollo del asunto.Nunca entenderé esa intención de demeritar una posición para favorecer a otra.La satisfacción de jugar por entretenerse es en mi opinión equivalente a la satisfacción de encontrar una obra reflexiva cuyos fines son meramente artísticos o filosóficos.

      El señor RazorKaen (autor del artículo en Zehngames) comete el mismo error que le atribuye a esos pedantes.Trata de encasillar el medio.Error que a su vez comete Dayo cuando "defiende que deberían tirar campo a través y lanzarse a la aventura de convertirse en un medio plenamente artístico".¿A qué viene esa manía de limitar de una forma tan bárbara algo que amas tanto?.

      Quizás se deba a que soy más simple que la música de los caballitos pero he jugado a Stepmanía y me he divertido, o mejor dicho, he disfrutado al mismo nivel que cuando estuve dándole vueltas al final de Infinite.Y ya no sólo con los videojuegos.He visto Evangelion (recurso fácil, lo sé) y me ha gustado tanto cómo Gurren-Lagann, pese a no tener nada que ver, más allá de que las dos son de Gainax y tienen mechas.

      Como bien dice uno de los comentarios que responde al artículo, los videojuegos estan en una época donde nos creemos mayores por fumar en pipa.
    • Me refería al caso concreto de Infinite. El juego transmite un mensaje, o varios, pero su jugabilidad no ayuda a que reciba ese mensaje.

      No obstante, The Last of Us y The Walking Dead, por ejemplo, sí transmiten sus mensajes apoyándose, aunque sea en parte, en sus mecánicas, en su jugabilidad.

      Por eso digo que Levine cometió un error. Intentó dar a luz a un juego de entretenimiento y de arte a la vez, y no funciona así.

      Call of Duty es entretenimiento, no transmite mensaje, es pura jugabilidad. The Last of Us es arte, por el contrario. ¿El arte entretiene? En muchos casos sí, y cuando escucho música me entretengo, pero muchas experiencias artísticas no entretienen. He ahí los survival horror, por ejemplo.

      Cuando se pretende hacer algo artístico se debe anteponer el arte al entretenimiento, no equipararlos, en mi opinión. Como consecuencia de un buen trabajo, sí puede salir un arte entretenido, pero arte, al fin y al cabo.

      No sé si me he explicado bien o si me he ido del tema involuntariamente...
    • No, no pueden ser arte por lo mismo que tampoco lo es un partido de fútbol o una partida al solitario: en el caso del primero la finalidad es la victoria/derrota y el del segundo se constituye con un fin lúdico, no expresivo. Journey no es un título con pretensión artística, es una obra focalizada a las emociones, al igual que Silent Hill quiere transmitirnos miedo en lugar de contarnos algo. No digo que no tenga historia, sino que es empleada como medio para alcanzar un objetivo, que es precisamente lo que realmente quiere transmitir: terror. En cambio, Sunset Overdrive no lo puedo catalogar como arte porque, como bien dice la Wikipedia, su finalidad no es estética ni comunicativa, simplemente quiere hacernos pasar un buen rato, es pura jugabilidad, un juego propiamente dicho.

      De todas formas, los videojuegos son un caso aparte del resto de industrias por sencillas razones.
      -La primera, la propia palabra videoJUEGOS. Estoy cansado de repetir que necesitamos diferenciar las obras con fin lúdico y los títulos que apelan a la expresividad, igual que el cine tiene series, documentales, películas y otras formas menos comunes, nosotros también tendríamos que poder decir que Dota no es un juego, es un e-Sport, o que Angry Birds es... bueno, un juego.

      -Y segundo, los juegos nos hacen partícipes. Si tuviera que decir artes parecidos sin duda serían el teatro y la música. En el cine, la obra es la que es y no hay más, pero yo puedo interpretarla de una manera y tú de otra, puedes creer que Transformers es un peli en la que una antigua civilización despropiada de su hogar es forzada a perseguir el único vestigio que les queda para poder volver a sus vidas en lugar de desencadenar una guerra, que yo la seguiré viendo como un largometraje en el que coches y camiones se dan de hostias.
      En nuestro medio esto no pasa, por eso lo comparo con el teatro. A ojos del público, la obra es siempre igual, pero desde la perspectiva de los actores hay mucha improvisación y trasfondos porque cada uno está en un papel, son personajes activos, no pasivos, esto TWD lo retrata muy bien.

      Y menciono la música principalmente por Journey (algún día haré un análisis, algún día...). Cuando aun ni siquiera habían empezado con la lluvia de ideas, Jenova aclaró que quería que el juego transmitiera un sentimiento, y a partir de ahí comenzar a desarrollar. Tanto es así que encargó a Austin Wintory una pieza musical de la que radicaría todo lo demás, Nascense.

      Lo videojuegos tienen la posibilidad de activar nuestra imaginación y cambiar nuestro estado de animo de la misma forma que lo hace la música, si me pongo a jugar a RDR en una etapa de depresión lo más seguro es que me parezca un título en que el John persigue a aquellos que le traicionaron a cambio de la liberación de su familia en un mundo de locos que trata injustamente a un buen hombre con un pasado problemático. En cambio, si lo juego con un amigo o simplemente estoy contento, lo interpretaré como un juego de vaqueros en el que pegar tiros a forajidos porque así podré salvar a unos parientes que no me importan una mierda, del mismo modo que Yesterday, de Paul McCartney, puedo verlo como un tema triste y con aires de añoranza o como una canción nostálgica que rememora buenos momentos. Al contrario que en el cine, es una cuestión emotiva, no de perspectiva




      Y bueno, como bien has dicho todas las obras pueden y deberían coexistir, y ese artículo no se sostiene por ningún lado, eso está claro. Si Dayo solo hubiera publicado el último párrafo de esta opinión habría bastado para refutar a RazorKaen, o mencionar una saga de terror para hacer ver que el objetivo no es el entretenimiento ni una historia, sino el jugador y su percepción.
    • Bastante de acuerdo contigo, Erubadhron.

      Sobre todo en que ya es hora de diferenciar los juegos de las obras con pretensiones artísticas, sin analizarlos todos como si de un electrodoméstico se tratara, como bien dice Dayo ahí. Ambos pueden y deben coexistir perfectamente como ocurre en el medio audiovisual con las películas, los documentales, los deportes, las series...
      Creo que, al contrario de lo que pueda parecer, Dayo ha querido transmitir lo mismo con su texto, aunque a su manera.

      En lo que no estoy de acuerdo es en que Journey no tenga pretensión artística, Journey nace como arte porque busca TRANSMITIR una serie emociones. Es eso lo que busca cualquier tipo de arte, transmitir. Ademas de manera, quizás, no tan evidente, habla de temas muy elevados y profundos. Jodida obra maestra, por cierto.
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