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MGRetro | Freedom Fighters

Lo que Homefront no ha sabido conseguir
Viernes 03 de Junio de 2016 por Rafa del Río

No os voy a engañar: Homefront The Revolution ha sido una decepción. Ha sido una decepeción por el poco cuidado de la compañía, por esa forma de tirar balones fuera en su mensaje final y, sobre todo, porque a pesar de ese decepcionante primer Homefront esperaba mucho de un título que me prometía poder luchar por la libertad en una gran urbe dominada por el enemigo, una idea que, por raro que parezca aún no ha sido explotada y de la que el mejor exponente es, al menos en mi opinión, el Freedom Fighters que EA Games distribuyó en Playstation 2 y PC allá por el 2003.

 

En un mundo paralelo...

Freedom Fighters fue una de las grandes sorpresas de Playstation 2 -y PC- de principios de milenio. Con un punto de partida de espíritu cuántico bastante interesante, muy en la línea de la literatura bélica de La Guerra Fría, el juego nos ponía en antecedentes de un what if digno de Marvel: El Proyecto Manhattan nunca existió, la bomba atómica fue descubierta por los rusos, y en la actualidad es la vieja URSS, la Unión Soviética, la que tiene al resto del mundo bajo control militar. 

 

El contexto histórico del juego está bastante trabajado, y nos ofrece un mapa estratégico militar en el que Europa y Oriente Medio están bajo la hegemonía rusa gracias al uso de la temida bomba atómica. Los Estados Unidos están acorralados por los soviéticos y la entrada en el poder del partido comunista en México amenaza la paz del país de las libertades mientras la sociedad estadounidense trata de continuar su día a día sin pensar demasiado en la amenza roja.

 

 

Comienza el juego

Freedom Fighters fue un caramelito en su momento, y una de las partes más dulces era la forma que tenía de introducirnos en el juego, la historia y el marco geo-político en el que se basa para contarnos su versión alternativa de los sucesos acaecidos tras la segunda guerra mundial, la guerra fría y el desarme. Tras explicarnos un poco la situación militar del momento, el juego nos pone en la piel del protagonista, Chris, un obrero neoyorquino que va con su hermano a cumplir con un encargo de realizar una reparación. 

 

Esta forma tan cotidiana de meternos en el papel y la narrativa del juego, que junta una intro digna de Call of Duty con unos primeros compases que poco o nada tienen que envidiar al prólogo de The Last of Us, choca de forma exquisita con la trama principal cuando de repente Nueva York es atacada por las tropas comunistas que no escatiman en lanzar un asalto a gran escala en el que no faltan los submarinos nucleares, los aviones, los bombarderos, los helicópteros, los paracaidistas y las tropas de asalto. 

 

El golpe es intenso, mucho más si tenemos en cuenta la antigüedad del juego, y logra enviar el mensaje del terror a una invasión militar que los que vivimos la crisis del Golfo tenemos encerrado en nuestro cerebro: El paso de la vida cotidiana al horror de la guerra y la invasión, se hace consciente con la caza de brujas que llevan a cabo las tropas soviéticas y que acaban con el rapto del hermano de nuestro protagonista y la obvia entrada de éste como miembro de la resistencia a la ocupación.

 

 

Jugabilidad sobresaliente

A pesar de lo que la introducción pueda dar a entender, Freedom Fighters iba mucho más allá del tiroteo gratuito para ofrecernos un juego inteligente de acción militar en el que la supervivencia, la estrategia y el control del grupo suponían las claves para alzarse con la victoria.

 

Por un lado teníamos una IA enemiga muy bien trabajada que hacia que los enemigos no fueran simples dianas escupefuego, sino individuos independientes con ganas de sobrevivir que no dudaban en parapetarse, preparar emboscadas, aprovechar la ventaja de las torretas y las posiciones elevadas o, llegado el momento, huír o perseguirnos según fuera dándose la escaramuza.

 

En otro lugar teníamos a los compañeros, los soldados que nos seguían y que nos ayudaban en la batalla, que dependían directamente de nuestro nivel de carisma que iba aumentando según íbamos rescatando prisioneros, controlando zonas o derrotando a los enemigos. La forma de controlar a los compañeros era bastante sencilla, tres órdenes: sígueme, ataca y defiende esta posición que funcionaban perfectamente y que luego IO Interactive explotaría en el desarrollo de las dos entregas de Kane & Lynch.   

 

Tres sencillas órdenes que, sin embargo, funcionaban perfectamente y nos permitían controlar lugares estratégicos, programar nuestras propias emboscadas, utilizar el flanqueo desde varios puntos diferentes aprovechando las alturas y teniendo cuidado con el fuego cruzado para eliminar a los enemigos de forma estratégica sin sufrir bajas en el equipo, algo muy importante a la hora de lograr aumentar nuestro carisma. 

 

 

Entorno bélico

Otro punto sobresaliente del juego era el mapeado, la selección de los escenarios y la forma en los que estos apoyaban tanto la historia que se nos narraba como la jugabilidad que se nos ofrecía con plazas plagadas de barricadas y nidos de ametralladoras, laberintos de callejones, interiores de edificios en ruinas, vehículos, y alcantarillas en los que no faltaba la propaganda belicista, los elementos narrativos, las pintadas y, por supuesto, la verticalidad. 

 

En este sentido Freedom Fighters trabajaba realmente bien, no sólo en temas de narrativa, sino en el área de otorgarnos libertad a la hora de estructurar nuestra actividad y planear nuestro ataque apareciendo a través de las bocas de alcantarilla en un punto a nuestro elección, aprovechando los puntos ciegos del enemigo trepando a puntos de francotirador u ocultándonos en los niveles inferiores para traspasar sus líneas de fuego o separando nuestras fuerzas para llevar a la práctica las tácticas de guerrilla.

 

 

De asesinos profesionales a miembros de la resistencia

Freedom Fighters fue desarrollado por IO Interactive, los padres de Hitman: Codename 47, que aprovecharon el éxito de su primer juego y el dinero ganado con el original y su secuela, Hitman 2: Silent Assassin para invertirlo en el desarrollo de su nuevo título belicista, que teniendo a la empresa que tenía detrás estaba claro que no iba a limitarse a ser un shooter en tercera persona. 

 

En efecto, IO Interactive había demostrado ser capaz de ofrecer géneros muy diferentes a lo conocido con el lanzamiento de la saga Hitman, y volcó el mismo interés en ofrecer algo diferente en Freedom Fighters adelantándose con mucho a la base imperante en los videojuegos de la época. IO Interactive sabía muy bien lo que se hacía, y por mucho que el hecho de que los USA sean los buenos y 'los rojos' los malos pueda hacer pensar en un subproducto clase B dedicado al público 'not without my gun', lo cierto es que el resultado final de Freedom Fighters estaba muy lejos de ser tan sólo leña para el patriotismo nacional estadounidense. 

 

En primer lugar hablamos de una desarrolladora danesa, y lo que nos ofrece no es un ejercicio de capitalismo versus comunismo, sino un giro de tuerca cuántico que se acerca más al totalitarismo distópico de las obras de Orwell, Wells y Philip K. Dick -quien, recordemos, estuvo en la cárcel por comunista-. El regimen soviético huye de la historia para convertirse en un ejercicio de contro absolutista que justifica nuestras acciones en la resistencia y que sirve de combustible con el que alimentar el fuego de la revolución. 

 

La narativa se une a esta forma de hacer las cosas, presentando a una locutora televisiva que va explicando la realidad de nuestras acciones y sus resultados en telediarios claramente manipulados y que parecen copiados al exitoso Head Hunter en los que se ofrece ese mundo feliz de Adolf Huxley que oculta a 'los buenos y los malos' dando el punto de vista inquebrantable del gobierno. Junto a los telediarios teníamos al propio entorno, los escenarios, las diversas animaciones que nos contaban el día a día de los refugiados y los miembros de la resistencia y las pequeñas partes en las que acudíamos al refugio a re-armarnos, preparar el siguiente ataque, reclutar nuevos miembros para el golpe y saber, en fin, cómo estaban yendo las cosas. 

 

 

Un juego clave para PS2 Classics

Freedom Fighters fue un auténtico caramelito para la Playstation 2 de la época, sí, y si saliera de nuevo al mercado en PS2 Classics lo compraría otra vez sin dudarlo. Puede que pecara de gráficos resultones y topicazos patrióticos en algunos momentos, pero a su lado había un juego sólido, contundente, con una narrativa estupenda y una mezcla de acción y estrategia que no he vuelto a ver en muchos títulos desde su lanzamiento. 

 

Tal vez Homefront: The Revolution tenía que haber puesto el ojo en este Freedom Fighters y no en los Far Cry que tan bien le han funcionado a EA en los últimos años. Si te ha decepcionado y tienes un PC, tal vez te guste echarle un ojo a cómo podían haber sido las cosas si Freedom Fighters hubiera sido el patrón a seguir. 

 

¡Nos leemos!


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