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MGReplay | The Legend of Zelda: Twilight Princess

Link se nos hizo mayor...
Martes 10 de Marzo de 2015 por Diego Emegé

The Legend of Zelda: Twilight Princess dejó claro que los fans de la saga no tenían aún claro qué era lo que necesitaban de ella. Antes de explicar por qué, tenemos que remontarnos quince años atrás, exactamente a la demostración que se enseñó en el Nintendo Space World del año 2000. Para mostrar al mundo de lo que GameCube era capaz, Nintendo preparó una demostración técnica que mostraba todo lo que podía mover la máquina por aquella época. Este fue el primer momento en que los fans de Zelda conocieron el verdadero significado de salivar, gracias a un combate entre Link y Ganondorf plasmado con una estética muy realista. Por aquel entonces, era la crema de la crema.

 

Vayámonos un año más adelante. Nintendo mostró al mundo el primer tráiler de Wind Waker. Todo el mundo estaba cabreado y decepcionado (por lo general: ténganse en cuenta los fines retóricos). ¿Dónde estaba ese Link adulto y realista que tanto esperábamos? ¿Quién era este retaco, ensayo de sustituto, de dibujos animados? El mundo aún esperaba al sucesor espiritual de Ocarina of Time… Llegó el E3 de 2004, y con él se desveló Twilight Princess, regalándonos una de las reacciones más memorables a un tráiler de un videojuego que se pueden recordar.

 

 

Fijaos bien. Eso que acabáis de ver es una sala repleta de profesionales del sector chillando como colegialas. Y que luego se ponga en duda que Nintendo es magia… Vamos a ver, no es muy difícil emocionarse con esa joya de tráiler, a pesar de que hayan pasado tantos años. Lo hicieron muy bien, con ese crescendo que mantenía cierta ambigüedad hasta mostrar a un Link adulto, entrando en plena batalla montado sobre Epona. Pero es una pena que Twilight Princess sea uno de los Zelda más flojos.

 

Antes de que abraséis todas mis cuentas en internet con amenazas de muerte, tenemos que ponernos en la misma onda. Seguimos hablando de Zelda, y hablar de Zelda es como hablar de pizza. ¿Que no te gusta el pepperoni? No pasa nada: es puta pizza, es lo mejor de la vida y punto. De verdad, hablar así de Zelda me duele más a mí que a vosotros. ¿Os acordáis de lo que decía más arriba sobre cómo el juego evidenció que los fans no sabían lo que querían? Consideremos las reacciones iniciales ante Wind Waker y Twilight Princess y pensemos en cuál de los dos se considera mejor juego. Creo que ya estamos en la misma sintonía.

 

 

Twilight Princess era un juego que —por lo menos sobre el papel— tenía todo lo que esperábamos de la saga desde hacía años. ¿Por qué acabó mordiendo el polvo ante un candidato tan bienvenido como una patada en la entrepierna? Podríamos cotejar dos teorías.

 

La primera es el estilo visual del juego. No podría meterme a decir cómo debería ser un juego, porque eso es un aspecto muy subjetivo de cada uno, y lo correcto no existe en el arte. Lo que sí que está claro es que hablamos de Nintendo. Cuando un creador cuenta la historia de un tipo rubio que viste de verde y trata de salvar el mundo de un hombre azul, mejor que no se esmere mucho en su búsqueda del realismo visual. Pero todos queríamos un Zelda realista —me incluyo—, y los tráileres eran hermosos, pero solo hacen falta cinco minutos dentro del juego para aburrirse de las paletas de verdes y marrones apagados que tiñen toda imagen.

 

Sí, es bonito, no quiero decir que no, y hay momentos, lugares, que son de impresión, y personajes con diseños ampliamente expresivos y originales. Pero, sí, creo que el conjunto resulta apagado y aburrido. Creo que cualquiera preferirá los rabiosos colores que brillan en Skyward Sword o en Wind Waker antes que los marrones que embarran nuestra vista de Hyrule en Twilight Princess.

 

 

La segunda trata sobre las mecánicas lúdicas. Lo repito por si a alguien se le olvida: adoro los Zelda. Pero mie experiencia con el que nos ocupa no es nada nuevo. Esas secciones en las que controlamos a Link-lobo no son más que un trabajo tedioso, y al que me diga que no le diré que se repase el Mundo Oscuro de A Link to the Past. Navegar en Wind Waker podía no ser para todo el mundo, pero sí que innovaba, y para muchos de nosotros fue suficiente justificación. Twilight Princess podría no ser más que un Ocarina of Time con otro abrigo. Va a lo seguro —cosa muy rara en Nintendo— y acabó haciendo surco durante varios juegos de Zelda, hasta que salió a la luz A Link Between Worlds.

 

Nintendo nos dio un mundo enorme, pero decidió no profundizar mucho en la experiencia, especialmente en el tema de la exploración, que no se apoyaba especialmente, por falta de escenarios con carácter. Nos dios montones de objetos, pero muchos de ellos tenían poca utilidad: la bola con cadena tenía buena pinta, aunque al final de la partida demostró no servir para mucho, igual que el aerodisco. Leñe, si hasta el tirachinas se queda con un breve uso al principio de la partida. Hay varios movimientos de espada, pero pocos de ellos se acaban usando más que la primera vez, para probar. No es esa clase de juego, vaya. ¿Rupias? Sí, montones, pero hay poco en lo que gastarlas. Twilight Princess se quedó en poco. Era todo lo que esperábamos de un Zelda, pero estaba hueco.

 

 

Pero no me voy a quedar tan tranquilo después de estos ataques tan directos. Seguimos hablando de pizza, y de Zelda. Hay elementos que jamás olvidaré de él, como la últimísima lucha con Ganon, que es la cosa más intensa que he visto en un Zelda: o la música, que es de las mejores de la saga (especialmente ese Midna’s Lament); o cabalgar a lomos de Epona, que resulta mucho más satisfactorio que en OOT… Las batallas contra los ferrus son de película, la primera vez que podemos usar el aerodisco es increíble, y lleva a una de las mejores batallas finales de toda la saga. Y luego tenemos el templo del hielo, que ya es bocatto di cardinale

 

Ya está. Lo siento. The Legend of Zelda me encanta, pero Twilight Princess fue el primer juego que me dio a entender que él no me adoraba a mí.


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