MGIndie | Bastion

Vestigios de una era mejor

MGIndie | Bastion

Me he animado con Bastion. Después de una intensa semana trabajando el análisis de Far Cry 4, anoche me sentía con fuerzas de afrontar uno de los juegos independientes que más me han recomendado en los últimos años —pesaos—, y a pesar de que cuanto antes dejara de jugar antes podía escribir este texto, me costó horrores dejar de jugarlo. No lo he terminado —eso tendrá que esperar—, pero sí que he experimentado ciertas sensaciones que, supongo, son las que tanto cautivan a la gente.

 

Bastion es un juego-regalo para los jugadores. Tiene un buen número de elementos pensados y trabajados para que resulte muy gratificante poner las manos en el mando. Desde el primer minuto recibimos una retroalimentación positiva de forma constante a través de esa voz de americano whiskero que, sencillamente, sabe. Por un lado es un apoyo constante ante una gran variedad de acciones para que sintamos que la elección es nuestra. Es una idea que explotó sabiamente The Stanley Parable, aunque en este caso era la misma base de la experiencia. Por otro lado, a medida que avanzamos en la historia, el juego comienza a apoyarse cada vez más en ese narrador omnisciente para proporcionarle ese toque de: «esto pasó hace tiempo, chico; ¿nadie te lo había contado?».

 

El bastión es el punto de encuentro al que llamamos nuestro hogar durante la partida.
 

Siguiendo con la tesis de juego-regalo, debo mencionar la construcción de mecánicas y, sobre todo, la calidad del control. Bastion trabaja las mecánicas como siempre se ha hecho: añadiendo poquito a poco y solo cuando es necesario, para tenernos contentos y hacernos sentir poderosos. La idea es similar a las baldosas del juego, que poco a poco van apareciendo a medida que necesitamos andar el camino. Y desde el primer martillazo, el juego es profundamente gratificante.

 

Hay un grado de inmediatez y de respuesta que facilita la interacción y la generación de lo que yo llamo er vicio. Con la cantidad de armas que se nos llegan a proporcionar se nos permite escoger la combinación que mejor se adapte a nuestra forma de jugar, y todas ellas funcionan tal y como se esperaría. Personalmente me encanta el machete de guerra, por permitir asestar machetazos a diestro y siniestro a la velocidad a la que se machaque el botón. Y que un juego me siga el ritmo es mucho.

 

El tercer componente del regalo es el apartado visual y sonoro. Vaya cosa mona que es Bastion. Parece una bella ilustración en movimiento. Y la música es algo para recordar, con melodías sentidas y mezclas eclécticas que estimulan el oído, amén de alguna pista de las que se quedan en la memoria y piden ser repasadas a posteriori para acompañamiento de día y noche.

 

La música es para ponerles una estatua a los desarrolladores.

Ahora bien, a falta de haber jugado más allá de —lo que calculo— poco más de la mitad del juego, me salta una gran incógnita. ¿Realmente es para tanto? Sí, es agradecido y sencillo, pero quizá llegue a lo simple. Debo decir que no me ha parecido un juego difícil para nada. Por todo lo que he dicho, es obvio que el acto de jugar se convierte en un ejercicio amable, pero me atrevería a decir que hay en el mundo experiencias similares incluso en el entorno de los juegos gratuitos. Las mecánicas de Bastion ya se impusieron en los RPG de los 90, mucho antes de que el término indie se convirtiera en sinónimo de calidad, bondad y la paz mundial, todo junto. No voy a ser tan mezquino de despreciar una obra porque haya otras muchas antes o después que la mejoren o igualen. Sería ridículo, teniendo en cuenta, por ejemplo, lo que he hecho con Far Cry 4. Solo digo que no debemos perder la perspectiva con estas obras. Nos inspiran simpatía y están muy bien hechas, pero, como decía mi maestra: «al César lo que es del César…».

 

Con todo, os aseguro que terminaré mi aventura en Bastion, porque, qué coño, el juego me tuvo pegado ayer… 8 horas. Acabo de comprobarlo en Steam. Ni me di cuenta. ¿Veis lo que me obligáis a hacer? Para la próxima semana, si no hay alguna petición de los dioses, caerá To the Moon. Os temo.

15 de Noviembre de 2014 a las 13:51 por Diego Emegé
4
Comentarios
Comentar
    • Creo que Bastion es uno de los mejores ejemplos de por qué los videojuegos son arte. La ambientación, el apartado gráfico, una forma de contar la historia que da la sensación de que te estén contando una vieja leyenda a la luz de una hoguera y, en especial, la música (y la forma en que esta ayuda a marcar el ritmo de la acción y el tono de determinadas escenas) hacen del juego algo único.
      El juego peca de ser simple y fácil, pero para ser el primer videojuego de un estudio que, al momento de lanzarlo, no llegaba a tener siquiera 10 personas, es una compra casi obligatoria para cualquiera que esté interesado en la escena indie y en los Action RPG.
    • Pues seré de los únicos que no ven en Bastion joya alguna. Y curiosamente su elemento más distintivo y querido, que es el narrador, me parece su grandísimo defecto. Durante la aventura no paraba de desear que todo fuera algo personal y único, pero el narrador siempre aparecía con un discurso para evitar que todo eso sucediera, convirtiendo cada suceso en algo distante e insulso.

      La trama ya no es gran cosa a excepción de un par de momentos ciertamente brillantes, por lo que, sumado a lo anterior, me encontré con una obra redundante, pesada y carente de inmersión en lo argumental. A mayores, la banda sonora tampoco me pareció notable siquiera. Los temas más recurrentes se me antojaron genéricos, incapaces de transmitir nada.

      Diría que únicamente se salva por cuestiones de diseño visual, que es muy resultón, pero siendo sinceros no me impactó en ningún momento. Así que solo lo salvaría por sus mecánicas, simples pero efectivas. El juego al menos me entretuvo lo que duró, pero desde luego no lo recomendaría, y menos aún me parece un referente de las obras indies.
    • Bastión es uno de esos juegos que me encanta pone aunque solo sea para disfrutar del apartado visual. Es una maravilla. Jugablemente es algo tosco, pero se disfruta mucho.
      Y la música, oh dios mio, que música.

      El ejemplo más parecido que se me ocurre ahora mismo con Bastión es la peli Interstellar.
      Al igual que esa peli, este juego tiene muchos bichos, y muchos agujeros. Pero es todo tan bonito y la idea general que se te queda es tan buena, que lo pasas por alto.
Para escribir un comentario debes registrarte o acceder al sistema
Entrar
Más vídeos
Más lanzamientos
Trucos
Truco destacado Escape Dead Island
X360
Far Cry 4 PS4
23/11/2014
Persona 4 Arena Ultimax X360
23/11/2014
Assassin's Creed Rogue X360
21/11/2014
Escape Dead Island PC
20/11/2014
Far Cry 4 PC
20/11/2014
Far Cry 4 XOne
19/11/2014
Persona 4 Arena Ultimax PS3
19/11/2014
Assassin's Creed Rogue PS3
18/11/2014
Escape Dead Island PS3
18/11/2014
Run SackBoy! Run! PSVita
16/11/2014
Star Wars Commander Android
16/11/2014
Más trucos
Sigue a Mundogamers en