Análisis
Carrion XONE

Sangre, vísceras y tentáculos

Carrion

El ser humano es extrañamente intrigante. Su sociedad apela a la unión, pero también impulsa guerras sin sentido entre su propia gente. Afirma querer subsistir como especie, pero permite morir de hambre a millones de personas. Es curioso, ávido de descubrimientos, pero me miran con miedo en los ojos.

 

Y es estúpido. Lo suficientemente ingenuo como para pensar que yo no puedo escaparme de mi confinamiento.

 

Os sentíais poderosos con la ilusión de contenerme. De poseerme. Pero le daré la vuelta a esta falsa seguridad en la que os resguardabais. Veo el pánico en vuestra mirada mientras mis tentáculos se deslizan en la inútil caja de cristal en la que me encontraba, y sé perfectamente que mi simple presencia es la que genera ese terror.

 

Las tornas han cambiado. Ahora soy yo el nuevo protagonista de vuestras pesadillas.

 

 

Matar y escapar

 

He aprendido muchas cosas de vuestra especie a base de observación. Sé que intentáis estudiarme. Sé que mi existencia es un secreto. Y sé que me encuentro en una base científica y militar. Pero todo esto ya no importa. Porque he salido de mi inútil jaula, y mi objetivo es la libertad.

 

Pero es gracias a vosotros que estoy disfrutando de esta aventura, pues me encuentro con humanos constantemente. Humanos a los que, por supuesto, asesino sin piedad. Los huesos crujen cuando los aplasto con mis tentáculos, y manan fuentes de sangre allí por donde paso. Mi camino al exterior es pura acción.

 

Admito que, por mucha repulsión que os tenga, sois creativos en cuanto a contenciones. La arquitectura de vuestra base científica es de lo más interesante, con una buena combinación de niveles y puzles que resolver. Una estructura metalizada compuesta por puertas, palancas e interruptores para abrir puertas que me permitan avanzar. Sin embargo, todo esto también es nuevo para mí. Nunca se me habría ocurrido que devorar vuestros cadáveres no solo me proporcionaría satisfacción, sino también energía. Sois la razón por la que mis puntos de vida aumentan y, en consecuencia, mi cuerpo crece.

 

 

Y tampoco me imaginaba la cantidad de tipos de especímenes que guardáis aquí, a los que llamáis ‘biomasa’. Pequeños y frágiles viales cuyo ADN me permite desarrollar habilidades que no solo me facilitan los enfrentamientos, sino que también me son útiles para sobrepasar todas esas barreras que habéis creado para contenerme. Así que, gracias a vuestra ansia de posesión y conocimiento de materias lejos de vuestro alcance mental, estoy favoreciéndome con nuevas maneras para divertirme con los humanos que me encuentro. Puedo usar mis tentáculos naturales para lanzaros pesados objetos, cogeros y golpearos contra las paredes de vuestra propia base, ahogaros, o puedo optar por el viejo método de devoraros.

 

En medio del caos creado por la visión de mi cuerpo amorfo, escucho un disparo seco. Y siento… ¿dolor? ¿Acaso habéis sido capaces de herirme?

 

Era de esperar, que una civilización tan agresiva con su entorno y consigo misma no dudara en levantar sus armas contra mí. Una decisión lógica, siendo yo la razón por la que se terminarán vuestras vidas. Mi propia biomasa se resiente ante los disparos, pero no me preocupa demasiado. Porque esto no ha hecho más que darle emoción a mi huida. La sangre volverá a manar, la escena se tornará roja entre píxeles y las batallas se hacen cada vez más crueles. Y, nuevamente, os veo paralizaros de terror ante mi proximidad. Aunque yo solo veo esto como un juego frívolo donde la única complicación radica en mi propio movimiento.

 

 

Extraño control

 

Imagino que todo el que esté leyendo esto tiene el mismo formato humanoide que mis enemigos. Por lo tanto, no creo que seáis capaces de comprender lo que es tener un cuerpo compuesto en su totalidad por tentáculos. Y, mucho menos, cómo moverse con él.

 

En el hipotético caso de que pudierais controlarme con un sencillo mando a distancia, es necesario que tengáis un buen juego de manos. Mover la masa de la que estoy hecho no es tarea sencilla, y ésta se va complicando a medida que me alimento y crezco. Porque poseo una composición uniforme, de modo que no hay partes que reinen sobre las demás. Soy un todo, por lo que mi movimiento es extraño pero coherente a mis características físicas. Y os aseguro que lo tendríais más difícil en mi fase más desarrollada, que a su vez es la más grande.

 

Pero claro, es un caso hipotético. Dudo que algún día lleguéis a controlarme.

 

 

Analizando mi escape

 

El camino que estoy recorriendo mientras me impulso con mis tentáculos me produce varios sentimientos que, hasta ahora, nunca había percibido. Siento un gran interés por todo lo que me rodea y, aunque no pierdo la vista en mi meta, tiendo a valorar mis procedimientos en batalla. Porque la sensación de desgarrar humanos es lo más divertido de esta huida, pero también es frustrante.

 

Y es que, al ser una masa tentacular, muchas veces me es difícil desenvolverme en un entorno claramente pensado para el movimiento de personas. Por otro lado, mis propias habilidades, tanto las naturales como las adquiridas gracias al ADN que absorbo, me permiten ser creativo en mis encuentros con individuos. Pero es cierto que, si bien al principio de este escape me he entretenido admirando las fuentes de sangre que nacen de los cadáveres que despedazo, esto se hace cada vez más repetitivo. Hay batallas más complicadas que requieren de toda mi concentración, pero la mayoría son una obligación en mi viaje que deja de tener sentido a medida que crezco y me hago todavía más imparable.

 

 

Además, los pasadizos y salas desinfectadas se transforman en un laberinto donde es difícil guiarse, por lo que paso demasiado tiempo intentando encontrar zonas por las que todavía no he pasado, necesarias para llegar a mi tan ansiada libertad. Aunque empecé esta aventura con la adrenalina recorriendo mi tentacular cuerpo, estas sensaciones han ido decreciendo a la vez que yo me volvía más fuerte. Sé que doy miedo, he disfrutado de ese poderío al principio. Pero con mi avance me vuelvo todavía más temible e imbatible. Y eso es aburrido.

 

Sensaciones finales

 

A pesar de que mi aventura se amarga ligeramente por culpa de esta base laberíntica, estoy encontrándome con una diversión sencilla, aunque algo escasa. Y es que, mientras avanzo aún sin saber si lo que deseo es llegar al exterior o ser el responsable de más muertes, me acabo perdiendo entre canales y salas durante bastante tiempo.

 

No obstante, si hay algo que no falta en mi escape es el morbo. Sangre a litros, diferentes posibilidades de matar y, por supuesto, altos niveles de acción grotesca son las razones por las que mi recorrido gana tanto atractivo. La huida es, sin duda, entretenida. Y aunque tiene algunos altibajos, no niego que sea divertida. Pero oh, cuando salga de aquí. Es entonces cuando seré realmente libre.

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Caratula
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Género: Terror

Distribuidor: Devolver Digital

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