INTRODUCCIÓN - D1 Professional Drift Grand Prix Series -
Prepárate a disfrutar de los más impresionantes derrapes a bordo de los coches profesionales más cañeros; frenéticas carreras donde lo más importante no siempre es llegar de primero sino realizar unas cabriolas y maniobras de locura.
La exitosa serie profesional D1 ha sido versionada en un videojuego para la flamante consola casera de Sony que conserva los planteamientos de su homologo real:
exigentes competiciones donde el más mínimo error puede costar la carrera (y de paso la vida del piloto).
Estamos frente a un exigente emulador de competición con grandes bondades (aunque también serios defectos); a qué esperas para obtener la licencia que te permitirá ser un nuevo piloto en esta exigente competencia.
DE LA F1 A LA D1
En terrenos europeos el género de emulación en competencias automovilísticas es claramente dominado por la Formula 1 y las razones son contundentes: una competencia mundial de primer nivel, variedad única en tramos y pistas, coches de gran calibre y factura y por supuesto la participación de pilotos que se convierten en todo un emblema y orgullo para sus países de origen.
Pero en el resto del mundo la situación se encuentra algo más reñida con la celebración de competencias paralelas que logran llamar la atención de millares de aficionados a los deportes de velocidad extrema, máxime cuando estos van asociados a un mayor riesgo o cambios durante la competencia.
Sin el animo de querer sentar cátedra sobre estos deportes automovilísticos (lo nuestro son los videojuegos) resulta claro que en lo que concierne al impacto visual algunas competiciones logran ser más “llamativas” en la medida que el riesgo sea permanente y más evidente…
Aún recuerdo un capítulo de la famosa serie americana “Los Simpson” (famoso por que en éste fallece la esposa de Ned Flanders) en donde se caricaturizaban las competencias automovilísticas. El público expresaba una “enfermiza” emoción cuando los coches estaban a punto de chocar y se mostraban decepcionados al comprobar que el coche y el piloto terminaban ilesos.
No podemos pensar que las competencias automovilísticas basan su interés en el riesgo que supone para el coche y el conductor pero no hay que negar del todo que esto le supone un buen ingrediente de interés, así que mientras más compleja y peligrosa sea la carrera más llamativo le va a resultar a muchos aficionados (vamos, los deportes extremos no tienen éxito así nada más…)
Lo anterior justifica el cada vez más creciente interés que generan las carreras nocturnas con decenas de curvas en su recorrido, aunque estas en su mayoría se ven envueltas en un ámbito que bordea la ilegalidad, así que es muy difícil que encontremos un deporte profesional alrededor de esta práctica.
Pero existen unas competiciones que bien pudiéramos ubicar en un “término” medio ya que si bien son absolutamente legales e inscritas como competición profesional, el nivel de riesgo que manejan debido a sus particulares condiciones lo hacen una competencia apto solo para deportistas temerarios.
Japón es famoso por llevar a cabo unas competencias donde el derrape se lleva el principal protagonismo, pero Norteamérica no se le queda atrás y lleva adelante su respectiva versión de la misma.
Hace poco tiempo los usuarios consoleros tuvimos la oportunidad de disfrutar de un buen emulador en videojuego de las competencias niponas, un título muy atractivo a decir verdad, aunque este hacia especial énfasis en competencias nocturnas y en recorridos extensos.
El D1 Grand Prix contempla competiciones en pistas cerradas y si bien cuenta con un evento bastante famoso en USA, por lo general sus pilotos “pasean” por las diferentes pistas del mundo (aunque la mayoría de terrenos para este deporte se encuentran en Japón y USA).
Es así como en el juego veremos representados los más famosos escenarios automovilísticos, incluso algunos nos serán muy familiares ya que los hemos presenciado en juegos de culto como el todopoderoso Gran Turismo.
Pero ¿Dónde radica la diferencia?: esta recae en el concepto de “Drift”; es decir la capacidad que tiene el piloto para maniobrar su coche de modo que protagonice los más arriesgados y vistosos derrapes, es un completo espectáculo visual que garantiza exigir motores a un nivel que difícilmente estos quedan sirviendo para los siguientes eventos.
Las curvas son fantásticas, un elogio a la pericia y habilidad del piloto, además si a lo anterior le sumamos las complicaciones climáticas (hacer un derrape e4n un terreno húmedo es prácticamente un suicidio) estaremos frente a unas de las competiciones más arriesgadas que nos podamos imaginar.
Realizar videojuegos sobre dichas competiciones resultaba ideal, además se podía asegurar un buen número de usuarios que fueran seguidores de dichos eventos (en especial norteamericanos y japoneses, aunque el resto del mundo no se le queda atrás); además viendo el éxito de la edición japonesa valía la pena intentarlo.
Es así como los programadores de Yuke “abandonaron” parcialmente sus tradicionales juegos de lucha japonesa y americana para centrarse en un exigente emulador de esta competencia; estamos frente a un juego que copia a la perfección este deporte, quizás demasiado, así que los puristas y fanáticos se sentirán a sus anchas con este videojuego, los demás será mejor que sigan leyendo el análisis en detalle para tomarse una impresión más objetiva.