INTRODUCCIÓN - Shadow of the Colossus -
Algunos videojuegos quieren ser recordados por ser algo más que un machacabotones, que un dispara todo lo que veas o corre lo más que puedas. El que nos ocupa es llamado a ser contemplado, a ser entendido por su sencillez, y a la vez, por su grandeza. Que entran no sólo por la vista o por el oído, sino por la magia que desprenden. Videojuegos normalmente incomprendidos.
Ese estilo de juego es el sello personal de Fumitu Ueda, el que probablemente se sienta, ya sí, en la misma mesa que otros genios como Miyamoto o Kojima.
Del niño a los gigantes
ICO. Tres letras nos avisaban de la sencillez del juego, y las mayúsculas de la grandeza del mismo. Una aventura especial, protagonizado por un niño que tuvo la desgracia de nacer con cuernos, maldición que haría que fuese desterrado y encerrado en una especie de féretro de piedra dentro de un castillo. El inocente niño conseguiría escapar de su pequeña prisión y tendría que buscar el modo de salir de esa maldita fortaleza, aunque no lo haría solo. El resto, con pocas palabras y con mucha interpretación por parte del jugador, se convertía en una de las historias más hermosas jamás contadas en un videojuego.
Así como en ICO destacaba la presencia de los dos personajes principales, en Shadow of the Colossus nos quedaremos anonadados delante de las figuras de los Colossi: unas criaturas inmensas, no sólo en tamaño, sino en la cantidad de detalles que el equipo programador les han inculcado. Su diseño dista de lo anteriormente visto: unas criaturas únicas, que incluso transmiten cierta sensación de inocencia, ignorando el porqué de su fatal destino.
16 Colosos. Una espada y un arco
La historia nos pone en la piel de un joven que va a lomos de su caballo, Agro, recorriendo distintos parajes hasta llegar a un lugar que, desde un primer momento, sabemos que va a ser especial. Y así es. Wander "deposita" una chica, aparentemente muerta, en un altar. Seguidamente, aparecen unas sombras, sombras que recordamos haberlas visto en ICO, pero que el joven hace desaparecer simplemente apuntándolas con la espada, de la que emerge un rayo de luz. Sabemos, en este momento, que la espada no es una cualquiera.
Se empieza a oír una voz: Dormin nos pregunta el porqué de nuestra presencia. El objetivo de Wander se desvela: quiere devolverle el alma a la chica, y ha viajado hasta aquí para conseguirlo. El joven es avisado de las importantes consecuencias, pero sin vacilar acepta: Dormin le devolverá la vida a la joven a cambio de la derrota de los 16 colosos. Y el joven sólo dispone de una espada y un arco, además de su fiel compañero Agro.
El mejor amigo del hombre es el caballo
Agro, el fiel y leal caballo, es sin lugar a dudas otra de las razones por la que muchos consideraran este juego arte. Su control es exquisito, magistral, teniendo una propia IA que actuará de forma distinta según la situación. Sin duda, por muchas palabras que use no voy a poder transmitir lo que uno siente al cabalgar con él.
Él será necesario para recorrer el inmenso mundo que Team ICO nos ha preparado. Encontraremos tanto bosques frondosos como desiertos, pasando por zonas rocosas, lagos, cuevas y un sinfín de parajes que nos dejaran asombrados.
¿Juego incomprendido?
En un momento gobernado por videojuegos que no se atreven a ser novedosos, donde son pocos los que dan reflexión además de diversión y contemplación por acción, es difícil que una obra como esta se abra paso entre otros juegos de más rápida diversión. Pero parece ser que, a diferencia de lo que sucedió con ICO, a nivel de ventas la gente está respondiendo.
Sin lugar a dudas, un juego de estas características no va a gustar a todos. Su originalidad, su forma distinta de ser y su capacidad de hacer divertir al jugador distan de lo anteriormente visto, exceptuando ICO.
¿Enamorará al público todo este despliegue de magia en forma de gigantes? Esperemos que sí, porqué a nosotros si nos ha llegado al corazón...