INTRODUCCIÓN - Prince of Persia 3: Las Dos Coronas -
Vuelve uno de los héroes más carismáticos del mundo de la aventura en PS2, el Príncipe de Persia, en una nueva entrega que culmina una trilogía repleta de misterios, batallas, siniestros parajes y extraordinarias criaturas.
Y es que con sus dos anteriores entregas, logró consagrarse como el referente en el género de las aventuras en 3º persona, no en vano ha recibido magníficas críticas por parte de la prensa de todo el mundo.
Parecía poco menos que imposible que esta tercera y última entrega fuera capaz de superar a sus predecesoras, tanto en calidad gráfica como en variedad, pero hemos sido testigos de que, finalmente, así ha sido.
Desde el principio del juego nos vemos inmersos en una antigua y misteriosa ciudad como es Babilonia, la cual derrocha magia y esplendor por cada una de sus calles...o eso es lo que nos imaginamos nosotros.
Tras descubrir el final de “El Alma del Guerrero”, el Príncipe regresa a su ciudad natal, la ya mencionada Babilonia, donde aguardaba con deseo volver a ver a su padre y conseguir la paz que tanto anhelaba. Pero tras vislumbrar en la distancia una pequeña parte de la misma, el Príncipe se percata de que la bella y majestuosa imagen que poseía de ella, dista mucho de lo que es en realidad.
Una serie de inesperados acontecimientos provocan que las Arenas del Tiempo sean liberadas de nuevo, para desgracia de nuestro protagonista, que se verá obligado a emprender una carrera contrarreloj para evitar la maldición, y durante la cual comenzará a sufrir unas extrañas transformaciones y visitará lugares tan variopintos como la Torre de Babel o los jardines colgantes de Babilonia.
Como en anteriores entregas, el Príncipe gozará de habilidades tales como correr por las paredes, saltar de un edificio a otro, caminar cuidadosamente por numerosas vigas, y otras nuevas como deslizarse entre dos paredes, aniquilar al enemigo sigilosamente mediante el nuevo movimiento llamado matanza veloz, sumando las que adquiere al transformarse en su versión oscura.
Es, pues, el tercer episodio de una de las mejores y más aplaudidas sagas de videojuegos de PS2, donde el Príncipe deberá demostrar por última vez sus extraordinarias habilidades y su inigualable heroísmo, llevando a cabo, como ya hiciera en El Alma del Guerrero, el principio que afirma que “se puede cambiar el destino”.