Shadow of the Colossus
Mucho tiempo se ha hecho de rogar el nuevo trabajo de Fumitu Ueda y su ICO Team. Sale por fin a la venta en territorio NTSC Shadow of The Colossus, su nueva apuesta en la que se deposita todo su talento dando una lección de simpleza, diseño y originalidad.
SotC se nos presenta como una aventura en tercera persona siendo en realidad mucho más que eso. Al igual que en ICO serán los puzzles los que se llevarán todo el protagonismo. No nos enfrentaremos a hordas de enemigos, ni tendremos un inventario repleto de armas a nuestra disposición. En SotC sólo habrá 16 enemigos a los que derrotar y sólo dispondremos de dos armas. Y realmente no se necesita nada más.
El héroe desesperado
Nada más introducir el DVD en la consola se nos mostrará una preciosa secuencia a modo de intro en la que observaremos como un joven recorre varios parajes a lomos de su caballo. Debemos suponer que ha realizado un tremendo viaje para llegar hasta el lugar donde comienza la aventura, pero la historia no acaba más que comenzar. Llegamos al menú de inicio del juego y seleccionamos New Game, todo ello con un imponente paisaje de fondo (en tiempo real) que nos anuncia lo que veremos más adelante.
Una vez empezamos la partida veremos cómo el joven deposita con delicadeza a una joven que parece muerta sobre un altar situado al fondo de una gran sala. Unas sombras emergen del suelo. Nuestro caballo se asusta, nosotros tenemos un agradable recuerdo de ICO, y el héroe desenvaina su espada con la que sin moverse si quiera hace desvanecer a las sombras. Se oye entonces una voz (de nuevo el idioma inventado de ICO) y tras un breve diálogo sabemos cual es nuestro objetivo: si queremos que devuelvan su alma a la joven, deberemos derrotar a los colosos en los que unos ídolos están reencarnados, pese a que el coste será muy alto. El joven accede a la petición sin vacilar, pues parece dispuesto a todo con tal de lograr su objetivo. Y entonces tomamos el control.
Lo primero que hacemos después de quedarnos embobados mirando el decorado es salir a fuera. Y de nuevo cara de asombro: la distancia de dibujado es bestial y la belleza del paisaje que nos rodea no es comparable a la vista antes en cualquier videojuego. Tanteamos un poco los controles, nos sorprendemos con las impresionantes animaciones (rápidas, en ocasiones bruscas, pero muy realistas) y nos montamos en nuestro caballo. Agro se mueve, de nuevo, de manera magistral. Sin duda la mejor recreación de un caballo hasta la fecha en un videojuego. Giramos el stick derecho para colocar la cámara (ojo con el efecto de desenfoque) y comenzamos nuestra andadura. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para salvar a la joven.
Y es que si de algo puede presumir SotC es de transmitir sensaciones. Sentiremos soledad cuando vaguemos por los inmensos parajes, tristeza al ver la desesperación del joven o tensión al luchar contra los colosos… Todo gracias a un diseño artístico y a una BSO brutal que harán las delicias de nuestros sentidos.