Alpha Protocol es un juego que empieza con un acto terrorista reivindicado por un grupo árabe, tocando de forma superficial problemas políticos actuales, para continuar con relaciones románticas a lo James Bond y finalizar de forma explosiva a lo Jason Bourne… Al menos en la partida que hemos jugado ya que el título de Obsidian incluye más de 30 finales diferentes.
Para que te hagas una idea, Alpha Protocol es un juego con luces y sombras muy contrastadas. Por un lado, cuenta con varias virtudes entre las que se encuentra un sistema de conversaciones más profundo y funcional que el de Mass Effect (con toques de Dragon Age y Farenheit), que le permite desarrollar subtramas conservando el interés y la atención del jugador. Cada vez que salta una escena de vídeo pegas los ojos en los subtítulos -en castellano- para no perderte ni una sola palabra de la conversación en la cual puedes participar eligiendo la clase de respuesta que quieres que devuelva Michael Thorton, el protagonista de Alpha Protocol.
Y no sólo cambias el transcurso y la evolución de la historia, pudiendo elegir apoyar a determinados grupos paramilitares, mafiosos e incluso terroristas, si no que también influyes en la relación que Michael establece con los personajes secundarios. Puedes ser amigo o enemigo de tus aliados y también de tus enemigos, dependiendo de qué te convenga en cada situación, con un sistema que imita al de “de acuerdo-en desacuerdo” que vimos en Dragon Age: Awakening.
Y es que Alpha Protocol no es un juego que, como ocurre en otros títulos de Bioware, te invita a imprimir tu personalidad en la del protagonista. Por el contrario te insta a usar tu astucia para descubrir qué tipo de frase puede darte lo que quieres o llevarte a donde quieres, es decir, se trata de usar tu psicología. No importa mentir ya que, en realidad, se trata precisamente de eso; Cada conversación es una misión secundaria que puede darte ventajas o desventajas en el futuro de la partida.
Cabe destacar la originalidad de Obsidian a la hora de concebir un RPG que no está ambientado en un mundo de fantasía medieval o de ciencia ficción, ya que bajo nuestra humilde opinión, se trata de un género que sirve para desarrollar cualquier historia en cualquier tipo de entorno o contexto histórico. Obsidian ha decidido hacer el suyo de espías en un marco sociopolítico bastante cercano al actual. El carisma de la propuesta y de los personajes (a excepción del protagonista, de diseño demasiado corriente) es sin duda una de sus mayores virtudes si no la mayor, ya que consigue que te apetezca jugar a pesar de su desfasado aspecto gráfico.