INTRODUCCIÓN - Secret Files: Tunguska -
¿Qué es lo que convierte a una aventura gráfica en todo un clásico? Aparentemente, “Secret Files: Tunguska”, tiene todos los elementos indispensables: un manejo sencillo, todas las acciones típicas del género, personajes agradables, calidad gráfica…
Sin embargo, no alcanza el status para el que parecía haber sido creada. “Secret Files” fue diseñada a imagen y semejanza de las grandes aventuras, pensando que eso sería suficiente para lanzarla al estrellato. Pero al adentrarnos en su mundo, el jugador sentirá un extraño vacío, pues pese a recordarnos a los grandes títulos, carece de su esencia, de la vida que estos emanaban.
Fusionsphere Systems, el responsable de tan contradictorio título, parecía tan obsesionada por seguir los pasos de los grandes juegos del pasado, que al parecer se olvidó de que tenía que crear su propio sendero. Quizás se deba a su inexperiencia en el mercado, pues este es su primer título, pero no podremos comprobarlo hasta que salga a la venta la segunda parte del juego. Pues lo que es seguro, a fin de cuentas, es que merece una segunda oportunidad.
“Secret Files: Tunguska” comienza con buen pie y una gran dosis de intriga. Una pena que los hilos argumentales vayan diluyéndose con el tiempo. Tras una interesante animación, en la que somos testigo de un extraño ataque, tomamos el lugar de Nina Kalenkov. La protagonista es guapa, pelirroja, dulce y valiente, pero lamentablemente al personaje le falta profundidad.
Nina descubre que su padre, un investigador de renombre, ha sido secuestrado por unos extraños seres cubiertos por túnicas oscuras. Las aterradoras figuras tienen el poder de manipular la mente humana. Como única ayuda contamos con la presencia de dos compañeros: Max Gruber, un atractivo joven que trabaja en el mismo museo que el padre de Nina, y Oleg Kambursky, un antiguo compañero.
Las extrañas criaturas encapuchadas parecían una buena baza que jugar, con la intriga girando en torno a ellas, pero estos personajes van quedando progresivamente en segundo plano. Lástima, con lo que me recordaban a los jinetes negros del señor de los anillos…
Para resolver la trama, Nina deberá retomar las antiguas investigaciones de su padre y así seguirle la pista, con lo que se desvelara una “compleja” trama conspiratoria cuyo centro se encuentra en la arrasada región de Tunguska.
Aparentemente el guión promete horas de diversión e intriga. Pero pronto descubrimos que, en demasiadas ocasiones, no es más que una excusa para reunir tiempo y desarrollar las acciones. Según avanzamos se va haciendo más evidente, por que con el tiempo el guión va perdiendo fuerza.
En ocasiones, podemos invertir horas en lograr un objetivo (como por ejemplo acceder a una caja fuerte o una habitación), para luego descubrir que dentro no hay ninguna información de interés y que todo lo que hemos hecho no ha tenido ninguna relevancia en el desarrollo de la historia.
Al final lo que obtenemos es un juego de una belleza indiscutible pero difuso con los cimientos algo borrosos. No se puede englobar en ningún género, no por que tenga mezcla de drama, intriga o comedia… Si no por que al final no cuaja en ninguno de ellos.
Además, todo el argumento resulta bastante previsible. Los golpes de sorpresa no conmueven el corazón del jugador, pues son bastante evidentes. Hay ocasiones en las que Nina descubre consternada un inesperado giro en la trama, que la conmueve de pies a cabeza. Estas situaciones resultan bastante ridículas, pues el espectador hace ya horas que imaginaba que algo así iba a suceder. Semejante sorpresa por parte de nuestra protagonista solo demuestra que o es extremadamente ingenua o es que nosotros deberíamos dedicarnos a la profesión detectivesca.
Eso sí, en la concepción de este juego se nota el inconfundible toque alemán de sus creadores, pues todo lo que respecta a manejo y distribución de las acciones resulta muy metódico y organizado.