Análisis de Animal Crossing: Wild World |
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INTRODUCCIÓN - Animal Crossing: Wild World -Año 2002. Los fans de Nintendo estábamos todavía muy alegres dándole palizas a nuestros amigos en Super Smash Bros.: Melee, saltando por toda la isla Delfino en Super Mario Sunshine, tratando de sacar el 100% en Metroid Prime, decapitando zombies en el remake de Resident Evil, y esperando el nuevo The Legend of Zelda: Wind Waker (por lo menos yo lo esperaba). En medio de todos estos juegos tan buenos, Nintendo nos obligó a dejarnos ganar por nuestros amigos en Smash (algo que ni de broma haría), dejar que Bowser Jr. se lleve a la Princesa Peach, olvidarnos de escanear como locos en Metroid Prime, bajar nuestras Magnum sin rescatar a nadie, y por un momento ya no criticar el estilo de caricatura que tenía el nuevo Zelda. Nintendo nos trajo un simulador llamado Animal Crossing, que no tenía gráficos ni sonido del otro mundo, pero nos atrapó en una forma que hasta Bowser quería jugar dicho título. La clave de ese simulador fue que no era como cualquier otro simulador, sino que le daba en verdad personalidades a todos los animales, y era tan adictivo como la primera vez que jugamos Pokémon y buscamos esos 151 personajes (incluido Mew). Ahora, después de tanta espera por una secuela, Nintendo por fin nos trajo Animal Crossing: Wild World, del cual les estaré hablando en esta ocasión. ¿Igual de adictivo que el primer título? ¿Buscaremos de nuevo juegos de NES? Bueno, la única forma de saberlo es leyendo el análisis. Comencemos de una vez. |
![]() ![]() Recién llegado, toca ahorrar para pagar la deuda. ![]() Una vez pagada la deuda, te centrarás en "personalizar" tu casa. ![]() En Wild World encontrarás a un juego parecido a Animal Crossing de Gamecube, con las diferencias gráficas y jugables según cada consola. |