Análisis Catherine

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Catherine (Página 2/3)
Escrito por Víctor Junquera, el 15/02/2012.

Análisis de Catherine - Pag 2

Entre tanto, una serie de asesinatos parecen acontecer en los alrededores, sólo contra hombres infieles que nunca llegan a despertar tras tener unas pesadillas muy extrañas. Vincent tiene esas pesadillas, en las que una voz sólo le insta a subir, subir y subir una torre de bloques por la que ha de hacerse un camino. Este es el grueso jugable de Catherine, las pesadillas, unos puzles con una dificultad digna de aquellas quejas de jugadores japoneses que exigieron un parche para crear un Modo Fácil. A medida que vamos avanzando tenemos menos tiempo y las torres son más enrevesadas, pero contaremos con ciertas ayuditas.

Estas pesadillas están pobladas por carneros humanoides. Carneros que ven al propio Vincent como un carnero aunque él no se dé cuenta, y resultan ser otras víctimas atrapadas en las pesadillas, gente con sus propios problemas a los que nos encontramos en el mundo real, y con nuestra actitud hacia esa gente moldeamos el carácter de Vincent. Nuestro carácter. En cuanto a personajes e historias, si obviamos las marcianadas de ciencia-ficción dignas de los desarrolladores de Persona, Catherine es una enciclopedia de problemas de pareja, de problemas realmente humanos, y sorprende ver un entorno tan, valga la redundancia, humano, en un videojuego de puzles.

De hecho ni siquiera sería correcto encasillar a Catherine sólo en el género de los puzles, ya que otra gran parte del grueso jugable la pasamos manejando a Vincent en el bar, hablando con sus amigos y con otros personajes que podrían o no sonarnos de las pesadillas, con un camarero que parece haberse tragado la sección de filosofía de la biblioteca, y respondiendo a mensajes que llegan al móvil, tanto de tu novia como "de tu amiguita”.

La interacción con el móvil también moldea el carácter de Vincent, y también influye en ese karma que cambia el monólogo interno del protagonista y que incluso puede llevarnos a uno u otro final.

Recibimos un mensaje con una foto picante pero no podemos dejar que cualquiera la vea. Nos encerramos en el baño para deleitarnos con las curvas de Catherine, y contestamos... Un botón para escribir una frase, un botón para borrarla. Podemos escribir varias frases, puede que la primera suene un poco antipática... Borramos, reescribimos en otro tono, seguimos escribiendo... Nah, ha quedado demasiado pasteloso, borramos un poco para ser algo más tajantes y que la chica no se haga ilusiones.

Volvemos al bar a seguir bebiendo (y aprendido curiosidades de distintos alcoholes) y charlando, o jugando a la recreativa, y de repente, otro mensaje. Vaya, este es de Katherine, sugiriendo que debería dejar de beber y ahorrar para el bebé que está en camino... No me apetece contestarle (Karma negativo). O mejor, le diré que puedo hacer lo que me dé la gana (Karma muy negativo). También podría hacerle caso, o mentir y decirle que no tiene por qué preocuparse.