Artículo de juegos: El final de Mass Effect 3: ¿Ha perdido BioWare la oportunidad de hacer historia?

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El final de Mass Effect 3: ¿Ha perdido BioWare la oportunidad de hacer historia? (Página 3/6)
Escrito por Alejandro Pascual, el 14/03/2012.
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Si no has terminado Mass Effect 3, ¡no sigas leyendo! ¡Aquí hablaremos sin tapujos de toda su historia y desvelaremos el final de la saga!


Ok, ¿estáis preparados para un ataque de spoilers? No digáis que no avisamos...

Una de las quejas de la mayoría de la comunidad acerca del final de Mass Effect 3 es que este es tan sólo un vídeo de apenas cinco minutos en el que no se cuenta prácticamente nada. Esto no es del todo cierto. La escena final debería considerarse desde el momento en que Shepard es alcanzado por el rayo del segador. Ahí es donde comienza el verdadero mindfuck y que en párrafos posteriores iremos desgranando. El resto del juego incluye escenas jugables, donde controlamos a ese Shepard malherido y podemos aún realizar ciertas acciones y decisiones.

La más importante ocurre tras el diálogo con el Catalizador. El catalizador es, a visión de Shepard, el mismo niño que veíamos morir en la Tierra. Otro mindfuck más. Este nos explica, al igual que el ejemplo que hemos puesto antes de Matrix, que para preservar el orden en la galaxia, es imperativo que el caos desaparezca, y el caos somos nosotros. Los seres orgánicos que habitan y evolucionan, y crean inteligencias artificiales que se rebelan contra sus amos. Este niño-dios, como se le suele denominar en los foros, parece el resultado del mismo ciclo que sucedería en un primer momento, una inteligencia artificial creada por seres orgánicos que llegó a la inevitable y fatal conclusión de que para preservar el orden, era necesaria la destrucción.

El final de Mass Effect 3 (Contiene spoilers)

Ahora bien, si el diálogo con el niño es más que misterioso, de hecho, es curioso como Shepard parece aceptar todas y cada una de las palabras que escucha sin oponer ningún tipo de resistencia, más desconcertante aún son las opciones que se nos presentan a nosotros. Por un lado se nos da la posiblidad de destruir a los segadores. Mediante una secuencia, vemos a Anderson disparando a un lado del Crisol, y de esta forma acabando con toda la amenaza de los segadores. Esta decisión esta acompañada del típico color rojo que simboliza las decisiones de renegado, aunque precisamente es la elección que hemos estado buscando durante los tres juegos. Sin embargo, el ciclo se rompería, el caos proseguiría y en palabras del propio Catalizador (el niño), “la paz no durará”.

La siguiente es la decisión que habría escogido el hombre ilusorio. Controlar a los segadores. De esta forma, estarían bajo nuestro control, pero perderíamos toda tecnología, los relées de masa y la forma de vida artificial. Esta opción, sin embargo, es representada con el color azul del paragón, claramente opuesto a lo que habría escogido el Hombre Ilusorio.

La tercera opción, la vía del medio, pasa por lanzarse al núcleo y, de alguna forma, lograr una síntesis entre los seres orgánicos y sintéticos. Algo que habría hecho Saren, por ejemplo. De esta forma los segadores no serían destruidos tampoco.

Escojamos el final que sea, todos tienen el mismo patrón. Una vez tomada la decisión vemos a la Normandía en el espacio, algo extraño, ya que debería estar en la Tierra luchando con nosotros. En vez de esto, termina escapando de la explosión del relée de masa lo que la obliga a realizar un aterrizaje forzoso en un planeta misterioso. Una especie de nuevo edén para nuestros compañeros que, desprovistos de tecnología, quedan mirando al horizonte totalmente alienados del mundo exterior.

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