Mi función aquí
Escrito por Omar Álvarez, el 23/03/2011.
La función de un periodista del videojuego, a grandes rasgos, por norma general y muy a mi pesar, no se aleja mucho de cualquier otra posición labor de la industria del márketing, las relaciones públicas y la publicidad. Un supino e inútil coñazo.

Todo cómodo. Todo bien. Todo queda en casa

Recibes un paquete acolchado, con una copia promocional precintadita y lista para su degustación: a poder ser, durante no más de dos tardes, para que puedas tener el texto lleno de chascarrillos positivos unos días antes de su lanzamiento.

De saborear, digerir y proyectar a devorar, sufrir un corte de digestión y regurgitar.

La misma compañía X te envía un mail y te propone una entrevista. El desarrollador Y, que lo último que le apetece es responder a las fofas preguntas que le vas a realizar (porque si no, la distribuidora X se enfadará y se cortará el grifo), acepta a regañadientes. Tú preguntas, él contesta. Normalmente, la entrevista es una mierda, las respuestas son una mierda y al lector, le importa una verdadera mierda. Ya sabéis, "casi todos sabemos, lo que yo voy a decir, lo que él me va contestar". Pero vamos, esto sucede en todas las industrias, aunque la nuestra esté en pañales y sea sietemesina.

Aunque también esta la opción de mandarlo todo al carajo, sacar pecho y cambiarlo todo. Menos quejas y más ganas.

(...)

Hace poco me emocioné leyendo el decálogo del periodismo gonzo del videojuego que Mondopixel ha publicado. Aunque su carácter y tono sea muy diferente al de MG, existen ciertos paralelismos, cierta intención: he trabajado junto a muchos de los que conforman su staff y he aprendido de ellos durante años. Nuestro equipo está compuesto, en su inmensa mayoría, por los cuatro que lucharon siempre desde la barrera, comunicando desde otras revistas que se escudaban en la independencia (totalmente falsa) para desmarcarse.

Desmarcarse de... bueno, en fin, de lo que queréis. Porque si no, seguirían existiendo.

Vaya bajón. Justo cuando teníamos la solución, volver a la independencia rabiosa, al estilo irreverente, al desenfado y la transparencia, cuando imaginábamos que tendríamos muchos millones de seguidores, que en los institutos las chicas llevarían recortadas nuestras fotos en sus carpetas, que seríamos los reyes... nos damos de bruces con la realidad y nos llevamos el chasco.

Porque nos leeríais. Un montón. ¿Verdad? Pues no. Y una mierda. Aunque los medios de supervivencia básicos ahogan por defecto el manifiesto de Mondopixel... también tú, el lector subnormal, nos darías la espalda. Porque eso de los análisis subjetivos, menuda locura que es, ¿no? Y lo de no publicar cualquier tontería por rellenar la página web, parece de locos, ¡cantidad antes que calidad, siempre! (al lector listo que esté tranquilo, nos encanta tu sentido del humor, mutismo parcial y razonable inquietud. Sigue con nosotros, por favor.).

En resumen, ¿cuál es mi función aquí? ¿Servir como puente, como filtro, entre las grandes empresas y vosotros, los lectores? ¿Asumir la responsabilidad de influenciaros en vuestras compras y en vuestros gustos? ¿juzgar, premiar o castigar el trabajo de un estudio de desarrolladores? Pero vamos a ver, ¡Si sabéis lo que voy a decir, y yo se lo que vosotros me vais a contestar!

Ni el equipo que desarrolla el juego necesita mi dedo castigador, ni la distribuidora X necesita edulcorar sus productos con mis palabras, ni vosotros necesitáis que yo respalde vuestra compra. Si vuestro juego es más bonito que el del vecino, bien por vosotros. Francamente, no me importa un pimiento en que gastéis vuestro dinero. Yo lo hago en cosas peores, os lo aseguro.

Yo no estoy aquí para aguantar vuestras réplicas ni vosotros para aguantar mis neuras. Estamos aquí, todos, para aprender. Para compartir conocimientos, para proponer conceptos, para agitar conciencias y sobre todo, para divertirnos. Para que me cerréis la boca, a puñetazos a poder ser. Porque yo no soy nadie para decir qué tenéis que hacer o dejar de hacer con vuestro tiempo, ni cambiar vuestros gustos. Ni soy nadie para decirle a un creativo que debe cambiar o mejorar en su obra. Porque al fin y al cabo, esto son simples videojuegos. Y si yo estoy aquí a día de hoy, es únicamente porque puedo seguir diciendo esto. Porque al menos, estoy en paz y con el karma en positivo al saber que no os estoy tomando el pelo. El día que deje de hacerlo, pegaré un portazo muy fuerte a golpe de click.

Porque ese día, seré verdaderamente inútil.

[La opinión de esta columna pertenece al redactor, nunca al pensamiento colectivo de Mundogamers.com. O sí, porque de lo contrario, no se publicaría].


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