Tras la guerra de marcas vista en el E3, Microsoft ha declarado que no piensa subir los precios de los juegos destinados a Xbox One. Durante estos años atrás se han establecido unos precios de salida de los juegos de esta generación y desde la compañía pretenden respetarlos. Hasta ahora los precios de lanzamiento de los juegos eran de 59,99 dólares y estos serán los que encontremos en los títulos de Xbox One.
Aunque aún queda el problema de las desarrolladoras externas, que podrían experimentar un incremento en el coste del desarrollo de los juegos. Veremos en un futuro si Microsoft no tiene que rectificar su estrategia a petición del resto de compañías.