Assassin's Creed Revelations ha sido uno de los juegos que marcó el final del año 2011, y no sólo eso, sino que marcó el final de las aventuras de Ezio y Altaïr contra los templarios.
Esta misma semana se pondrá a la venta en formato descargable a través de PlayStation Network, a un precio de nada menos que 69,99€, aunque durante el primer fin de semana costará 44,99€ y los miembros de PlayStation Plus tendrán un descuento permanente del 50%, quedándose en 34,99€.
Con este precio viene la polémica. Cuando Microsoft fue criticada por poner en descarga Halo: Reach varios meses después de su lanzamiento físico a un precio de 50€, la excusa fue que también se paga la inmediatez del servicio y el poder comprarlo a cualquier hora del día, y ahora vuelve la polémica con un precio superior, y exactamente igual al precio del formato físico.
¿Es una excusa convincente? Desde luego que no, contando con que a poco que se busque, nadie paga esos 69,99€ por el juego en formato físico, y más aún contando con que estamos a una semana del lanzamiento de la Ottoman Edition, que contiene todos los DLC en disco.
Es más, con la versión física de Assassin's Creed: Revelations, viene incluído el primer Assassin's Creed totalmente gratis. ¿Alguien le encuentra la lógica a comprarlo en descarga, más caro y sin extras?
Parece muy evidente que nadie en su sano juicio pagaría lo mismo por un juego descargable que por otro con su caja y manual, y desde luego, nadie pagaría más.
Si el usuario lo tiene claro, ¿qué ha llevado a Ubisoft a esta maniobra tan sin sentido?