Videojuegos: ¿Hemos perdido el factor esfuerzo - recompensa?

Lo tenemos olvidado

Videojuegos: ¿Hemos perdido el factor esfuerzo - recompensa?

Vivimos en la era de la información, de los contenidos instantáneos, del ocio a un paso y la cultura a dos. Es precisamente hoy, cuando el ocio es más accesible que nunca y la información nos bombardea con sus contenidos desde todos los rincones, cuando más fácil resulta que pasemos por alto algunas cosas que son, cuando menos, interesantes. 

 

No es nada raro, y es el mercado con el que las grandes empresas llevan años soñando. Llamadlo Apple y su cultura cerrada de elitismo comercial, llamadlo Oculus Rift de Facebook. Llamadlo Nintendo, Microsoft, Sony o, si lo preferís, Ouya, Valve, Steam AMD... O id más lejos: Coca Cola, Bayer, Nestlé y todas las megacorporaciones que copan los contenidos que recibimos decidiendo por nosotros qué queremos conocer mediante el bombardeo persistente de una misma información que se repite en el tiempo una y otra vez. 

 

Otra forma de hacer las cosas

En este mega-mercado de la información dirigida y sabiamente manipulada para que acuda a nosotros, incautos receptores, hay otras formas de hacer las cosas. Formas que a veces escuchamos de soslayo, avistamos por el rabillo del ojo y luego caen en el olvido arrastradas por la marea de lo Nuevo, lo Necesario y lo Vital

 

Una de estas formas alternativas de hacer las cosas es Raspberry Pi, el microordenador del que os hablaba ayer y que me ha hecho recordar muchas cosas que creía olvidadas con el tiempo. Cosas como esas tardes que pasé programando en basic para mi casi recién estrenado Spectrum, con la revista con el listado en una pierna, mi chuleta con las variantes aplicables en la otra para hacer del juego 'algo mío' y un bocadillo de chopped que se secaba, olvidado, sobre su plato en el sofá.

 

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¿Hemos perdido el factor esfuerzo - recompensa?

Vivimos tiempos rápidos, tiempos inmisericordes con los que no están a la última en medio de este bombazo que es la información. Un simple móvil ya supone más entretenimiento que todos los ordenadores personales y consolas que había en el mercado a mediados de los ochenta, y es, precisamente ahora, cuando más difícil parece ser todo. Tenemos en el bolsillo del pantalón una diminuta estación que nos permite acceder a todo el saber y la cultura de la humanidad en un segundo, pero preferimos matar el tiempo discutiendo por tuiter acerca de las tetas de la famosa de turno y llamando gilipollas a los demás. Tenemos un acceso instantáneo a lo mejor de los videojuegos de la historia, pero preferimos jugar al f2p de moda y cabrearnos porque nos pide dinero. Podemos debatir la realidad con las mentes más potentes del momento, pero preferimos compartir vídeos de gatitos o gente cayéndose al suelo, y sin conocimiento ni datos, desde el minuto cero, nos creemos en posición del saber universal para juzgar a los emas con el rasero del 'piensan distinto o lo mismo que yo'. 

 

Tiempos rápidos en los que parece haberse perdido la satisfacción del viejo modelo 'esfuerzo - recompensa' en pro de estos 'acceder a lo que sea como sea' sin necesidad de hacer nada que no sea tocar el cuadradito más brillante y con más 'likes' de tu muro de Facebook. Juegos que ya no hay que comprar en la tienda y que se descargan directamente en tu consola u ordenador el día uno y desde la red; instalaciones para idiotas, en las que ya no hay que conocer ni el propio equipo para escribir su descripción en pro de la autodetección; mods de la comunidad al alcance de la mano para que ya no tengamos que modificar nuestros juegos, ponerle voz a nuestros héroes ni escribir mensajes ocultos en los niveles que ya no hacemos porque siempre habrá quien los haga para nosotros... 

 

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¿Qué tal si movemos el culo?

Vivimos tiempos modernos, tiempos utópicos que prometen convertirnos en esos terrestres blandengues e idiotizados de Wall-E -o de Red Dwarf, si lo preferís-. Tiempos en los que, oh, sí, todos corremos y estamos en forma gracias a runtastic y a la ropa tecnológica del Lidl, pero estamos permitiendo que nuestro cerebro se atrofie, engorde de grasa y muera sin hacer lo más mínimo por ponerlo en marcha. ¿Exagero? buscad 'esfuerzo' en google: fotos de gente corriendo, saltando, peleando, levantando pesas... pero ni uno, NI UNO SÓLO está leyendo o estudiando un puñetero libro. Se nos anima al corpore sano, sí, pero en una mens capta por los intereses mercantiles.

 

Esta semana me he enfrentado a mi Raspberry, me he codeado con el idioma Python y tras cinco días de pegarme con los viejos lenguajes de programación de los 80 he podido volver a jugar a Shenmue en mi nueva tele super tecnológica y maravillosa. He soltado una lágrima de felicidad, no sólo por la nostalgia, sino también por la recompensa del esfuerzo, del aprender aunque estoy viejo y de volver a demostrarme que todo es posible. Y aunque tenga el juego y la Dreamcast en la vitrina, aunque hubiera podido jugar de una forma más sencilla, todo el tiempo que le he dedicado a este esfuerzo ha hecho que sienta como propia, preciamente, la filosofía que inspiró en su momento a Yu Suzuki

 

Tal vez este no sea el mejor rincón en el que volcar este teto. No se puede decir que vosotros seáis precisamente el público del que me quejo en estas letras, pero aún asi, siento que debo enviar el mensaje. Aprovechad y disfrutad, pero también aprended, no os acomodéis, no perdáis vuestras habilidades por la comodidad de algo con fecha de caducidad, y sobre todo, no dejéis que sean otros los que nos digan cómo vivir a costa de anular vuestra capacidad de trabajo

 

¡Nos leemos!

23 de Marzo de 2016 a las 10:15 por Rafa del Río
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Comentarios
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    • Venía yo pensando en este mismo tema desde que estrené recientemente el The Division. Y me condujo a este pensamiento el hecho de que en este juego no puedes hacer nada y perder un momento sin que te señale qué tienes que hacer, dónde tienes qué tocar y a donde tienes que ir. Con lo grande y bien recreada que está la isla de Manhattan y quitan toda sensación de exploración o descubrimiento llenándolo todo de marquitas. Y como esto muchos jeugos y muchos aspectos de la vida cotidiana, como bien comentas, están perdiendo su encanto. De las cosas que más me molestan, ir a cualquier acontecimiento importante y ver a todo el mundo móvil en mano inmortalizando el momento. Sinceramente, creo que internet y los teléfonos móviles, a pesar de todo lo bueno que aportan, van a a ser inventos que hagan retroceder a la humanidad en muchos aspectos.

      Saludos.
    • Muy bueno Rafa! Esto se da en muchos ámbitos, no solo en los videojuegos. Mi bisabuelo me hubiera dicho lo mismo a mi referente a la construcción de la propia vivienda, pués el se construyó la suya con sus manos y ahora mismo sigue en pié sin una sola grieta, seguro que se habria echado las manos a la cabeza en un mundo en el que ya nadie hace esto. También hay un poco de interés propio en todo esto, cuando uno es curioso siempre acaba buscando algo con lo que conseguir este efecto esfuerzo/recompensa donde pueda. Yo era un urbanita y temiendo llegar a un estado de vegetación total me compliqué la vida comprando una casa con un enorme huerto, te puedo asegurar que pocas cosas en la vida pueden llegar a un nivel tan alto de esfuerzo, y si la meteorología quiere, de inigualable recompensa, el puto farming simulator pero con ampollas en las manos.
      Lo dicho, creo que es más un tema de actitud y no de la época en la que le ha tocado a uno vivir, que con un triste manual de la revista MSXclub y la inestimable ayuda de mi padre, nos construimos un joystick. Una caja de empalmes, varios interruptores y a modo de mando un trozo de tubo de desagüe, y oye, era duro de cojones jugar con eso, pero la satisfacción es algo que no se puede llegar a explicar.
    • - Te iba a contestar pero no puedo mandarte un mensaje de voz y me ha podido la pereza. :-)

      En serio, estoy de acuerdo contigo, ¿pero no crees que algo similar dijeron tu abuelo o el mío? Podrían decirte que en los 80 todas las casas tenían teléfono y que no hacía falta ir a una cabina, que el pan ya no se hacían en casa... Total, que, querido Rafa, puede que por nuestra edad veamos el pasado como algo dorado y mítico comparado con el presente, pero siempre que caigo en este error recuerdo la frase de un antiguo filósofo griego de la época helenística (perdona por no recordar el nombre): "si es que los chicos de hoy en día ya no respetan nada y no son como los de antes!!!"

      Y también me refiero a los videojuegos con lo anterior: el esfuerzo de teclear "pokes" o código siempre estaba ahí, pero la mayoría de las veces, así es el ser humano, directamente poníamos el LOAD"" y a correr. Muy humano en el fondo.
    • Siempre que leo un articulo exponiendo las virtudes de un tiempo pasado frente a, como es mi caso, la sociedad de los que nacimos en los 90s, siento un rechazo instantaneo. Pero tienes razon en mucho o todo de lo que cuentas en el articulo. La tecnologia actual en muchos casos nos idiotiza. A pesar de eso quiero pensar que mejoramos. Al fin y al cabo, el que farmea en un MMO o siquiera sobrevive a un Dark Souls esta poniendo esfuerzo ahi.

      Creo que al final la causa es que los videojuegos, al masificarse la industria, tienden a servir de disfrute, desaogo. El esfuerzo esta en ganar el dinero que cuestan los juegos, en la vida. Que caros estan los jodios. Creo que eso si que no cambiara XD.

      Dicho esto, viva la PSP, el mejor y mas sencillo emulador portatil de la historia.
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