Primeras 20 horas con Yakuza Like a Dragon: la venganza de los miserables

Toshihiro Nagoshi sigue evolucionando

Primeras 20 horas con Yakuza Like a Dragon: la venganza de los miserables

A seis días de su lanzamiento en Xbox One, Xbox Series X/S y PS4, Yakuza Like a Dragon levanta su embargo y nos permite, al fin, contaros por qué estamos ante el mejor episodio y el más equilibrado de la saga. Un reinicio que se aleja del arco argumental de Kiryu Kazuma y profundiza en la cara oscura de la yakuza y las miserias humanas desde un prisma muy diferente, aunque eso sí, sigue sin renunciar al humor y a esa forma tan característica de Toshihiro Nagoshi de planteranos a sus personajes. 

 

Yakuza Impresiones

 

Preparando el análisis

Tras casi 20 horas de partida entre Xbox One X y Xbox Series X -por aquí tenéis el unboxing si aún no lo habéis visto- me siento aún lejos de poder traeros un análisis contundente de su oferta de juego. Por motivos de embargo no puedo contaros absolutamente nada de su rendimiento en la nueva consola de Microsoft, y a esto se une que aún me siento muy lejos del final de la historia. Pero no os preocupéis: Yakuza like a Dragon tiene un montón de cosas nuevas y elementos por comentar desde su primer minuto. Un primer minuto glorioso que no hace si no ir a mejor. 

 

Hablando de lo más jugable para los que estéis deseando saber si merece la pena y mantiene su calidad, Yakuza Like a Dragon no sólo no renuncia a la personalidad de la saga, sino que la refina y redefine con mucha puntería creando ese mundo loco y maravilloso del que ya nos habló Adrian hace unas semanas. Los nuevos combates por turnos siguen el estilo de Persona 5 Royal y se convierten en parte de un sistema muy orgánico en el que todo va mucho más allá del botón que presiones. Un sistema en el que la situación en el espacio de enemigos, aliados y objetos alterarán el resultado de las acciones con pequeños eventos como enemigos que obstaculizan el paso, aliados que encadenan sus ataques con los nuestros y mobiliario urbano convertido en armas improvisadas. 

 

El resto sigue siendo yakuza pero mejor: los minijuegos valen su peso en oro, las máquinas arcade siguen ahí, nuevas formas de ganar pasta como las tragaperras, y los viejos amigos de Part Time Hero. Las secundarias siguen siendo el toque más glorioso de Yakuza Like a Dragon, la forma que tiene Nagoshi de engancharnos y plasmar su concepto de la individualidad humana desde el prisma de lo grotesco, lo irrisorio, lo tierno y lo adorable. Unas secundarias que siguen siendo el iman más potente de esta nueva entrega que empieza su arco argumental de cero, y que aprovecha mucho del alma de su creador para hablarnos de lo que significa ser ciudadano de un Japón menos idealizado y más cruel con el que nos había enamorado en entregas anteriores. 

 

Yakuza Miserables

 

Oda a los miserables

Yakuza Like a Dragon cambia el foco de atención y pasa de una figura famosa y reconocida como la de Kazuma Kiryu a un don nadie como Kasuga Ichiban. Sí, los dos son huérfanos criados por un señor de la Yakuza, pasaron un tiempo en prisión por un crimen que no cometieron por el bien de su clan y comparten el mismo concepto del honor y la justicia. Pero mientras Kiryu es el centro de atención de todos los tejemanejes que se cuecen en Kamurocho y demás escenarios, Ichiban es un pobre despojo de la sociedad que lucha por cumplir su sueño de la infancia: ser un héroe. Mientras Kiryu fue educado en un horfanato compartiendo su infancia con amigos y cuidadores, Ichiban es hijo de un soapland, una casa de baño con finales felices en la que su madre lo abandonó al cuidado del dueño y de las prostitutas. Ichiban fue criado por los trabajadores del barrio, y cuando entró en prisión, su oyabun se olvidó de él. Para terminar, mientras Kiryu fue recibido por la familia tras cumplir su condena, Ichiban es disparado, dado por muerto y abandonado en un vertedero en Yokohama. 

 

Ichiban y sus compañeros son un grupo de miserables que poco tienen que envidiar a los protagonistas de la famosa obra de Victor Hugo. La misma ascensión de Ichiban puede inspirarse en la vida de Vidocq como lo hace el personaje Jean Valjean según reconoce el propio auto de la novela. Adachi el policía expulsado con deshonor, Nanban el enfermero exconvicto y Saeko, la camarera de local de alterne, son parte de los miserables, de los miles de inmigrantes ilegales, personas nacidas sin la nacionalidad japonesa y miembros descolgados de la sociedad que tratan de sobrevivir en una cultura que exprime y abandona a los suyos mientras sufre cambios convulsos en su estructura tradicional. 

 

Yakuza deshinibido

 

Más Yakuza que Yakuza

Esta nueva forma de narrarlo todo desde abajo, desde el punto de vista de lo que los mismos personajes llaman 'la basura', consigue contrastar radicalmente con el enfoque más tradicional de la saga dando como resultado una obra que en ocasiones es más Yakuza que Yakuza, y más Shenmue que el propio Shenmue. Altas dosis de drama se dan la mano con bofetadas de realidad y un sentido del humor tragicómico en ocasiones, absurdo la mayoría de las veces. Un 'no te lo tomes en serio' que sirve para que las lecciones vitales que da Nagoshi a través de su juego se entiendan perfectamente. Y ojo, porque el autor no se corta un pelo a la hora de hablar de política, sociedad, prostitución y otros temas candentes, eso sí, siempre en boca de sus personajes. 

 

En esta forma de narrar, siempre con el chiste a mano, Ichiban y sus amigos se convierten en el grupo perfecto del más clásico juego de rol. El héroe carismático, que ve el mundo como si de una partida de Dragon Quest se tratara, logra convencer a sus compañeros y contagiarles su locura quijotesca. Así, poco a poco las almas perdidas se van uniendo a Ichiban y su gesta imposible, embarcándose en una aventura épica que transforma la realidad en un RPG en el que todo cobra sentido sin cobrarlo al convertir el día a día de la sociedad actual en un mundo de dungeons y jefes finales, cofres, subidas de nivel y farmeo. Yakuza Like a Dragon se convierte así en la obra más profunda e íntima de Toshihiro Nagoshi. Una historia que eleva a Don Quijote a algo más que una simple franquicia de tiendas con el ojo puesto en Los Miserables de Victor Hugo con una historia que, al final, se disfruta tanto como el Airbag de Juanma Bajo Ulloa o el Bienvenidos al Fin del Mundo de Edgar Wright. Al final, Yakuza Like a Dragon comparte con estas películas un mismo mensaje: aún hay sitio para las aventuras en este mundo actual en el que vivimos. Adelantándome al análisis no puedo menos que recomendaros el que sin duda es uno de los GotYs más potentes de este año y que, sí, vale hasta el último céntimo de su precio.

 

¡Nos leemos!

04 de Noviembre de 2020 a las 14:00 por Rafa del Río
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Comentarios
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    • No hay nada en este texto que no ame. Miedo me da que me cierren tiendas y no me de tiempo de ir a por una copia el martes que viene.
    • Pues igual, con la locura de estrenar consolas y algún juego que me apetece más como DS no es el momento, pero habrá que darle una oportunidad cuando se pase la vorágine.
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Ficha
PS4 XOne PC PS5 SeriesX

Género: Aventura

Lanzamiento: 10/11/2020

Desarrollador: Sega

Distribuidor: Sega

Pegi: Por determinar

Comunidad: Foro

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