Los videojuegos son mejores o peores en función de tu contexto cultural, o cómo hablar bien en Twitter

Hieres a los videojuegos con tus palabras en las redes sociales

Los videojuegos son mejores o peores en función de tu contexto cultural, o cómo hablar bien en Twitter

'¿Son los videojuegos 'arte'? (…) Para el filósofo y diseñador Jim Preston es una pregunta absurda e inútil. Creer que existe un concepto unitario y generalizado sobre lo que significa el arte es caminar hacia atrás (…). Mi mensaje para los jugadores es que, simplemente, ignoren todo ese debate acerca de si el videojuego es o no es arte.'

 

Esta cita se encuentra en el libro del interesante y controveritdo Ian Bogost, en 'How to do things with videogames', y es una con la que comulgo plenamente. Los videojuegos no son arte, en mi opinión, son un medio de expresión con la capacidad de fabricar productos con cualidades de arte, pero no arte per se, porque ser 'arte' no es ser nada en concreto, en realidad.

 

Es una cuestión de hacer números. No puedes decir que el videojuego es arte si la inmensa mayoría de su producción son productos orientados al consumo de masas. FIFA 18, Call of Duty WWII o Destiny 2 no son arte pues no tienen intenciones de serlo, pero tampoco Dark Souls o cualquier Super Mario. No he encontrado, todavía, ninguna entrevista en la que Miyazaki o Miyamoto se refirieran a sus producciones como 'arte', solo como excelentes divertimentos de una determinada complejidad y excelencia mecánica, es decir, como productos.

 

 

Pero sí atendemos a Playdead o a Fumito Ueda, por ejemplo, sí que empezamos a vislumbrar el discurso de un autor que sí quiere hacer arte, porque el medio se lo permite. Si nos fijamos en los fans, en mí mismo, por ejemplo, sí que he encontrado videojuegos que me han hecho sentir como si estuviera ante la obra de arte más perfecta.

 

Porque para que algo sea arte se necesitan dos cosas: un autor con ganas de crear arte y un receptor de ese arte que la entienda como tal, es decir, que ese trabajo lo eleve al disfrutarlo, le haga sentir, le haga pensar y que, incluso sea polémico. Es decir, alguien que te quiera hacer reflexionar con su trabajo y alguien disepuesto a hacerlo. El videojuego tiene capacidad para crear esto, pero tan solo el 8% (por decir un número, vaya) de su producción lo pretende y lo consigue. Es decir, el videojuego no es arte, pero tiene la capacidad de crear arte.

 

Os cuento todo esto por la segunda parte del titular de este artículo, por ese 'o cómo hablar bien en Twitter', porque todavía no hemos aprendido a debatir sobre los videojuegos que tienen intenciones o poso artístico en las redes sociales.

 

207050la fina linea que separa al juego de culto del juego cutre 1

 

Si os fijáis, he señalado dos métricas para valorar si un juego individual puede ser considerado arte: la intención del autor y la valoración del jugador. Pese a lo que he dicho antes, y aunque un desarrollador no tenga el más mínimo interés en crear arte con su juego, este puede convertirse en tal cosa ante los ojos de un determinado jugador, porque cuando cuando alguien hace algo, y lo entrega a alguien, la obra ya no es suya, le pertenece a su público. Para mí, Dark Souls es arte en movimiento, también Super Mario Bros aunque sus autores no hayan hecho estos videojuegos con esa intención. Lo que se necesita para que esto suceda es la interpretación, el contexto cultural y la educación de un público determinado, que condenará algo a ser producto o a ser arte, sea cual sea el motivo del nacimiento de ese algo. Y esto es lo fascinante.

 

Si me habéis seguido hasta aquí (muchas gracias, guap@s), comprenderéis que valorar si un juego es arte o no, si emociona o no, parte de un tremendo condicional: de quién lo está juzgando, y esto trae problemas en los tiempos de twitter. Videojuegos como Metal Gear Solid V, Final Fantasy XV, el propio Dark Souls o Deadly Premonition siempre generarán un gran debate, pero es uno mediocre que se resume a: 'ese juego es una mierda' o 'ese juego es una maravilla'. En realidad, aquí se están enfrentando dos corrientes de pensamiento: el que ha entendido el juego como un producto que no le ha dejado satisfecho y el que ha apreciado en él matices artísticos que lo han elevado.

 

 

En mí, Final Fantasy XV ha dejado un dulce poso, pese a sus defectos, y lo mismo puedo aplicar a Metal Gear Solid V. El motivo es mi contexto cultural, mi educación y mis precedentes. No es que sean mejores o peores, no es que sea yo el más listo de la clase ni el más burro del barrio, son solo mis circunstancias particulares las que me han hecho apreciar esa obra de una manera concreta y no de otra.

 

Para que me entendáis, es como ver el urinario de Duchamp, 'La Fuente', en un museo. Yo ahí veo transgresión, vientos de cambio y ganas de llamar la atención. Me gusta porque en él veo la clave del arte: hacerte pensar; no ser bonito, estético o pintón, no ser Unravel, sino hacerme pensar, ser What Remains of Edith Finch. Para mí, el trabajo de Duchampo es maravilloso, pero para mi abuela será un maldito wáter que alguien se dejó olvidado en un pasillo.

 

La pregunta ahora es: ¿quién tiene razón, yo o mi abuela? En realidad la tenemos los dos. Eso es una pieza de un baño, pero al estar impregnado de cualidades artísticas, también puede elevar el pensamiento y ser arte.

 

La moraleja de esta historia es que es absolutamente incompatible afirmar que, para ti, el videojuego es arte y, a la vez, insultar o llamar idiota al que dice, en twitter, que un videojuego u otro es una maravilla y tú negarlo porque a ti no te lo parece, porque así estarás negando la cualidad principal del arte: hacer pensar, transgredir y remover tripas. Aceptar que algo es arte es también aceptar que puede no serlo, porque todo depende del tremendo condicional con el que esto se valora. Es más, teniendo en cuenta que la clave del arte es hacernos pensar, no ser bonito, los juegos que más odio/amor generan son los que más se acercan al verdadero concepto de arte. Es decir, que si crees que el videojuego es arte, esta es la conversación que has de mantener en lugar de ser un hater:

 

Persona A: Final Fantasy XV es el mejor juego del mundo

 

Tú: ¿En serio? A mí no me gustó, cuéntame por qué te ha gustado para poder jugarlo bajo tu perspectiva.

 

Persona A: Pues por esto y por esto. ¿Por qué no te gustó a ti? También quiero rejugarlo conociendo tu punto de vista.

 

Tú: Pues por esto y por esto.

 

Persona A: genial, veámonos en una semana y volvamos a hablar.

 

Sin esta capacidad empática, es imposible hablar de arte y valorar el videojuego como se merece. Ahora, volved a vuestras redes sociales y sed buen@ chic@s. El videojuego merece que lo seáis.

29 de Enero de 2018 a las 11:00 por Adrián Suárez Mouriño
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Comentarios
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    • Sabías Mou q una de cada dos personas se inventan las estadísticas? Y esto lo saben 9 de cada 10 dentistas jajaj
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