Los emuladores como herramienta para preservar el pasado

Historia viva

Los emuladores como herramienta para preservar el pasado

A muchos se les está haciendo eterno eso de esperar a la próxima generación de consolas, pero yo debo admitir que a mí se me está pasando en un suspiro. Y es que, cuando uno lleva tanto, tantísimo tiempo en este medio, ve pasando máquinas casi como años cumple. El haber visto prácticamente nacer esta industria ha hecho que cayeran en mis manos la mayoría de las máquinas que han ido alimentado esto del ocio electrónico, algunas de ellas especialmente bizarras y que, por circunstancias del destino, difícilmente vuelva a tenerlas en base a que me desprendí de ellas un tanto ignorante de lo que significarían a posteriori.

 

Como coleccionista que soy, lamento mucho el haber tenido que deshacerme de algunos de estos tesoros, añorando especialmente trastos como aquel aparatoso Apple II o mi vieja VideoPac. En este sentido, la tristeza viene especialmente dada cuando uno es coleccionista de sensaciones, y gusto de bucear en la historia para recordar de primera mano cómo eran los videojuegos que nos ofrecían tan veterano hardware. Conste que yo era de los que desempolvaban de vez en cuando mis viejos cacharros para rememorar Super Mario World o estremecerme con mis paseos nocturnos en La Abadía del Crimen.

 

emulators

 

Imaginad cuál fue mi reacción cuando fui consciente de la existencia de aquello tan común hoy día que son los emuladores. Conocí en su momento algún bizarro experimento, como un cartucho coreano que permitía ejecutar en un MSX los juegos de Famicom (NES), que en verdad no era otra cosa que un interface tras cuya ranura para los cartuchos de Nintendo se escondía toda la circuitería clonada de una Nintendo Entertainment System. Un invento que, a pesar del ortodoxo camuflaje, ofrecía una realidad que no se veía en otros emuladores puestos a la venta, como los que sacaba la compañía Walter Miller intentando vendernos la moto como cuando pirateaban vilmente los juegos de Konami bajo el nombre de Onaki.

 

Ya emulaba en Amiga aquel vetusto MS DOS, para poder correr ciertas utilidades características del PC. Pero recuerdo exactamente cuando cayó en mis manos un emulador de Spectrum para los 16 bits de Commodore, y la verdad es que darle caña a Target Renegade desde otra arquitectura totalmente distinta era una sensación única. Más impresionante fue mi sobresalto al ver cómo corría el arcade recreativo Ghosts'n Goblins en PC a través de algo llamado MAME, un programa por entonces sorprendente e innovador que, pese a quien pese, se ha convertido en una herramienta de lo más habitual para aquellos que gustan de indagar en la historia del videojuego.

 

Nemesis90.JPG

Sin los emuladores, casi nadie podría paladear la tremebunda calidad de los juegos para el ordenador X68000

 

A día de hoy es raro el sistema que no está emulado. Curiosamente, una de las plataformas que gozan para ella de más emuladores, la primera Xbox, no está emulada de ninguna manera. Pero de forma paralela, máquinas como Dreamcast, Gamecube, Neo Geo, PC Engine... incluso PlayStation 2. Cualquiera que podáis imaginar tiene su correspondiente programa capaz de hacer funcionar su software en los ordenadores de hoy día. Curioso es el caso de Wii, perfectamente imitada por el emulador Dolphin... y es que parece mentira que, trasteando con las opciones, este soft muestre los visualmente atrasados gráficos de Wii a las más altas resoluciones, siendo una maravilla contemplar un Super Mario Galaxy a 1080p mientras la propia Nintendo se niega a hacer lo propio en la retrocompatibilidad de su nueva Wii U.

 

Por supuesto que existen tantas lagunas, tantos vacíos legales que supone toda una odisea bregar con el mundo de la emulación a sabiendas de que uno está haciendo algo acorde con las leyes. Pero ahí están estos programas; algunos de ellos con el beneplácito de las empresas aludidas por ellos y otros tantos perseguidos cual delincuentes comunes. En cualquier caso, ahí está el dato.

 

mame

31 de Diciembre de 2012 a las 08:00 por José Manuel Fernández "Spidey"
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Comentarios
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    • El primer emulador que utilicé fue uno de Game Boy corriendo en un 486 a 66MHz cuando estaba en modo turbo.
      Era un emulador a pantalla completa, con la interfaz clásica de DOS, y donde se mostraban los datos en hexadecimal de la ROM cargada.
      La ROM que corría de diskette en diskette en clase no era otra que la de Pokémon Rojo y/o Azul. Y ahi estabamos un montón de críos, quizás ya un poco creciditos para el target normal, a decir verdad, comentando sobre el juego.
      Desgraciadamente, no teníamos opción alguna para hacer los cambios con cable link, así que me tuve que conformar con los que se podían coger en un solo juego.

      La gracia de este emulador es que pulsando la tecla '+', el juego corría a los Mhz del ordenador y no los de Game Boy, por lo que podía jugar unas cuantas veces más rápido, agilizando las zonas y 'cinemáticas' de cuando te pillaba un p*t* dominguero (ver Pokémon en un minuto).

      Años más tarde, me encuentro con una carpeta de MAME con unos 14Gb de juegos desde 197? hasta 2002, con una lista de interminable gestión. La mejor manera de encontrar lo que busco? Por las carpetas Year y Manufacturer. Suficiente para ver las joyas de 1991 o encontrar facilmente los juegos para 4 personas de Konami.

      Y mención especial al ScummVM, sin que haya sistema (casi) en el que no esté disponible.
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