La tendencia del videojuego a un futuro pesimista y trágico

¿Dónde están los mundos alegres?

La tendencia del videojuego a un futuro pesimista y trágico

Pensad en los últimos videojuegos que habéis jugado que plantean un mundo o universo futurista. Ahora decidme: ¿cuántos de ellos plantean su futuro de forma pesimista o trágica? La tendencia actual del medio es arrojarnos de lleno a guerras, ciudades asoladas por enfermedades, invasiones extraterrestres, muertos vivientes o sucedáneos, países descomunicados y deshumanizados… ¿Dónde están los mundos alegres, que aprovechan la tecnología y la ciencia para hacer de nuestra vida algo mejor? 


La respuesta es simple: esta tendencia de los videojuegos no deja de ser una inclinación habitual de la ciencia ficción en general. La creación de historias y argumentos, además, siempre es más propensa a espacios en crisis, puesto que es más sencillo plantear problemas y dilemas entre los personajes protagonistas si el mundo está en la miseria. Podríamos resumirlo todo en que la gente feliz no nos interesa. Porque el ser humano es desalmado cuando consume entretenimiento, qué le vamos a hacer. 

 

Isaac Asimov

Isaac Asimov


Esto lleva ocurriendo en la ciencia ficción (y la fantasía, aunque no entraremos en el debate sobre ambos géneros) desde el siglo pasado. Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Robert A. Heinlein y otros grandes nombres de la literatura han sido y serán referentes para la creación de mundos en los videojuegos. Pero existe una curiosa evolución en la manera de percibir nuestro futuro: cuando la ciencia, la medicina y la tecnología apenas eran las semillas de lo que hoy ha florecido, el porvenir se imaginaba de una forma mucho más positiva. La vida iba a ser mejor, todos íbamos a tener coches voladores como en Blade Runner, ninguna enfermedad haría frente a nuestros médicos, los chips inteligentes y las prótesis robóticas anularían cualquier desperfecto humano… la luz estaba siempre allí, a tan solo unas decenas de años, y muchos mundos planteados en literatura o cine así lo atestiguan.


Sin embargo, nuestro propio mundo real nos asola ahora con un futuro muy incierto. Donde antes encontrábamos avances tecnológicos que nos harían la vida mucho más fácil ahora encontramos el peligro real del cambio climático. Donde antes soñábamos con seres robotizados que nos librarían de los trabajos más duros y rutinarios ahora encontramos el peligro de la precariedad laboral. Donde antes queríamos atisbar un mundo interconectado donde las barreras cada vez iban a ser más invisibles ahora seguimos presagiando enfrentamientos políticos y armados… en general, vivimos en un mundo tecnológico donde la calidad de vida ha mejorado indudablemente. Pero la sensación de destrucción continua del planeta por nuestra parte, la falta de honradez humana, las disputas políticas y religiosas y la evidencia de que cada vez nos importa menos la vida de los demás no presagian nada bueno. Y los mundos que planteamos en literatura, cine, videojuegos o cualquier otra corriente de expresión atiende a estos pensamientos. 

 


Death Stranding, por tomar un ejemplo reciente, propone un mundo futuro pesimista y trágico, donde las conexiones entre personas se han perdido para siempre. Lo que antes era el contacto y la fraternización ahora se ha quedado ahogado y vacío. Los propios sentimientos y la manera de expresarlos han cambiado por la digitalización y nuestra continua deshumanización. En lugar de abrazarnos como gesto de cariño o agradecimiento nos damos unos Likes en una red digital que nos rodea, porque eso es en lo que hemos convertido nuestro bienestar: en un puñado de Me gustas. El juego de Hideo Kojima presenta muchas lecturas que sin duda afrontaremos próximamente, pero es obvio que el autor quiere plantear este tipo de futuro al que perfectamente podríamos acercarnos, con la actual ausencia de empatía, cariño real y la proliferación de las redes sociales como método principal de comunicación. Incluso un bebé, la máxima expresión de vida y felicidad, se utiliza en la obra como una simple herramienta. Y lo terrorífico es que no podemos dar por hecho que eso jamás sucederá en nuestro mundo real. 

 

La presencia de mundos y universos futuros que no auguran nada bueno no es sorpresivo, porque la sensación que impera en nuestros pensamientos acerca de nuestros próximos años no es positiva para la mayoría. Es una tendencia natural de la ciencia ficción y de la fantasía, que se suma a la evidente facilidad a la hora de crear historias y guiones que funcionen en condiciones negativas. Y lo más probable es que esto siga sucediendo en los próximos años y sigamos teniendo mundos trágicos en los videojuegos durante mucho tiempo. En nuestras manos está que eso continúe siendo ficción y ya está. 

21 de Noviembre de 2019 a las 17:15 por Álex Pareja
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Comentarios
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    • Que buena reflexión...

      Y me parece también muy interesante, dentro de esta corriente apocalíptica de la Sci-fi, la visión de una sociedad distópica... y que tampoco no nos sorprenda demasiado

      Y también resulta curiosa, y lo hablábamos el otro día en canal de Discord de Mundogamers, la poderosa atracción nos ejercen estos mundos fatídicos y apocalípticos

      Que ganas de ver como Cyberpunk 2077 recoge ese testigo y que matices le da a su mundo distópico
    • También, sería algo inevitable darle ese sentido a la ciencia ficción, pues la tendencia es crear un mundo futuro donde la tecnología devoró la vida por completo debido a los intereses del ser humano. Además, lo veo como una vista llena de reflexión, donde es importante ver qué nos puede traer la guerra y la tecnología para un futuro.
    • Primero, Magnifico texto, he tenido que comentar para darle un buen LIKE. Enserio, muy interesante, da mucho que pensar y entran muchas ganas de ver hacia donde avanzará tanto el mundo del videojuego como la literatura y el cine en este aspecto que planteas.
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