Juntos podemos, el fenómeno fandom

Videojuegos, cultura y sociedad

Juntos podemos, el fenómeno fandom

Esta semana ha estado completita en cuanto a debates: Víctor nos habló de los micropagos, Adrian apuntó que algo fallaba en los juegos de sigilo, las ventas de Sony pusieron a más de uno de mala leche y las dos posturas en el enfrentamiento de lanzamientos indies Vs. grandes superproducciones terminaron por poner la puntilla. Muchos de vosotros habéis leído, habéis comentado, os habéis indignado con algunos argumentos y habéis aplaudido otros, tomando como propias una serie de batallas de las que ninguno somos beneficiarios directos, al menos en el sentido más extricto de la palabra. Curioso, ¿verdad?

 

Si algo me ha quedado claro en el corto periodo que llevo trabajando en Mundogamers y el larguísimo periodo que estuve en medios como Minami, Animedia o ElCRisol Games, es que el público, los usuarios, son -somos- una fuerza viva. Da igual que hablemos de cine, de literatura, de deportes, de manga, de animación, de cómics o, como en éste caso, de videojuegos. Sus aficionados se agrupan según gustos e intereses y construyen una criatura cuasi-mitológica que, me perdonaréis el anglicismo, llamaremos fandom, una bestia pluricelular en la que cada célula es un individuo, y cada individuo, una fuente de poder. 

 

Venga, si no lo conocíais estábais tardando.

 

Hay fandoms para todos los gustos. Tengo amigas que son capaces de ahorrar un año entero para acudir a la convención de su serie favorita y comprar fotos con sus estrellas preferidas. ¿Recordáis todo ese rollo de las convenciones trekies? Pues ahora lo britsh pega. Os sorprendería saber la de gente dispuesta a dejarse la cartera en una convención de la BBC para hacerse una foto con Benedict Timothy Carlton Cumberbatch (Sherlock en la serie homóninma de la BBC) o Martin Freeman (John Watson). Conozco fanas locas de los cupcakes capaces de liarla parda en una presentación de Alma Obregón. si no consiguen probar aunque sea un trocito de lo que, entre nosotros, no es más que una magdalena vestida de boda.

 

Y los tíos no os déis golpecitos en el pecho pensando que sois más cuerdos: No me obliguéis a hablar de esa masa de individuos mononeuronales llamada hinchada o club deportivo, de esos señores respetables que se ventilan el presupuesto familiar en ir al Bernabeu o al Camp Nou a pintarse la cara, ponerse una licra que les queda como el traje de Spiderman a Kingpin, y arriesgarse a un ataque cardíaco mientras le gritan cosas feas al árbitro, al entrenador, a los jugadores y a la santa madre que los parió. 

 

Deportes y videojuegos, fandom al cuadrado.

 

De mis tiempos de otaku guardo grandes recuerdos, el postureo en los salones, las mesas redondas y las conferencias siempre rodeados por tantos y tantos tipos de aficionados: fandom de cosplay, de cómic, de manga, de karaoke... Eso sí, no sabéis lo que es el miedo hasta que una marabunta enardecida -generalmente con mochila y muchos con olorcillo a rancio- grita a vuestras espaldas mientras hacéis de jurado de un "operación friki" o un concurso de karaoke. 

 

cosplay mundogamer

El cosplay, otro fandom que ha evolucionado en apenas dos décadas a base de trabajo duro*.
 

 

Si me apretáis, defenderé con uñas y dientes que hay fandom hasta en cosas como la pesca, el cultivo del boniato, o la religión. Sí, la religión, ya me diréis si no a cuento de qué la peña se "cosplaya" de miembro delku klux klan todas las primaveras y se pasea con cirios por la ciudad acompañando una talla de un pobre hombre (lo de Hijo de Dios lo dejo a la conciencia de cada uno) atormentado. Así que sí, fandoms hay para todos los gustos. Extremistas y tranquilos, frikis radicales y casi normalitos, y dentro de ellos hay minifandoms y clanes que se enfrentan entre sí. Pero hoy paso de debates, me apetece más que nos demos golpecitos en la espalda por lo bien que lo hemos hecho. Así que, mejor, vamos a centrarnos en lo que nos interesa: El de los videojuegos.

 

El fandom de los videojuegos, afortunadamente, tiende a ser más tranquilo. Sí, hay convenciones y "cosplayses", merchandise para parar un tren y tontos que se ponen la hebilla del mando de Nes y la lucen orgullosos aunque no puedan sentarse en toda la noche para no terminar haciéndose el seppuku -harakiri para los desconocedores de Yukio Mishima- como Madama Butterfly, pero eso es todo. Los videojuegos son un vicio caro y, como hay que gastarse los dineros en los malditos "blurayses", todo eso de ahorrar para ir a una convención y hacerse una foto pegándole un botellazo en la jeta a Phil Fish está difícil. Por eso Phil sigue intacto -más o menos- y el fandom se queda en casa pegado al mando o, como mucho, se acerca a una Campus Party a dejarse los ojos en el plasma mientras flipa con la velocidad de descarga de su sobremesa.

 

girl gamers1

¿Topicazo?

 

Como toda criatura cuasi-mitológica que se precie, el fandom de los videojuegos tiene un poder mágico que lo hace invencible: Los ingresos que produce. El volumen de ingresos de la industria del mundo de los videojuegos ha sido tal que en cuestión de décadas ha pasado de ser un entretenimiento de niños a un universo de explosión artística que evoca sensaciones y provoca emociones que enaltecen al ser humano y lo hace mejorar como persona. Y esto último no lo digo yo, lo dice el museo Smithsonian de New York, así que debe ser cierto.

 

Si hace treinta años se me hubiera acercado alguien en unos recreativos y me hubiera dicho que los videojuegos serían una obra de arte me habría reído de él -bueno, en realidad primero habría llamado a mi padre para ver qué narices hacía ese tío hablándole a un crío de cinco años, pero luego me habría reído-. A día de hoy los videojuegos son una fuente no sólo de arte, si no también de cultura y conocimiento. En estos últimos treinta años se han utilizado como herramienta en el aprendizaje de pilotaje de vehículos aéreos y blindados, simulador de combate para los cuerpos militares más especializados, biblioteca de datos y, flípalo, documento histórico. Se aceptan como material de tesina y tésis en másters y doctorados, y se usan para combatir el estress y para la rehabilitación física, como terapia de sustitución en adicciones, de activador neuronal para enfermedades psicológicas y, en algunos casos más deprimentes -léase Iron Man 2, por ejemplo-, como posavasos.

 

rehab mundogamer

¿Quién se lo iba a decir a Pacman?

 

Herramienta, biblioteca, medicamento, posavasos y, como bien defendéis, obra de arte y contexto aplicado. Ha sido el fandom que lo apoya desde sus inicios y los fuertes ingresos que de ellos se ha derivado lo que ha permitido que una forma de entretenimiento que nacía a finales de siglo se convirtiera en una de las industrias más floreciente a principios del siglo siguiente. De ella ha surgido una cultura que se inició con tímidez, acompañada de ese epíteto "pop" de lo que gusta pero no merece demasiado esfuerzo intelectual, y que actualmente merece el término Cultura, en mayúsculas, negrita y subrayado.

 

Los videojuegos como fuente de inspiración y cultura no son nada nuevo. Ya desde el principio películas como Tron (1982) y Juegos de Guerra (1983) trataron el tema de una forma un tanto neurótica que coincidía con la visión de Cronenber en eXistnZ (1999), pero no sería hasta la cercanía del nuevo milenio que se convirtieron en una fuente de temas y géneros para Hollywood: Resident Evil, Silent Hill, Doom, Dead Space, Tomb Raider, House of Dead, Halo, Max Payne, Mortal Combat, Hitman, Tekken... e incluso Animal Crossing, la película. De forma paralela, los juegos que tanto hacían disfrutar a los usuarios empezaron a plantearse su salto a las páginas de los cómics y la literatura: Dead Space, Mass Effect, Halo, World of Warcraft, Resident Evil, Tomb Raider, Elder's Scroll, Assassin's Creed...

 

Dejando a un lado que estos ejemplos sean una profunda inspiración o una auténtica mierda que trata explotar el éxito má allá del producto, lo cierto es que, como decíamos, los juegos han generado su propia cultura que inspira a otras artes. No es difícil imaginar que, en algún momento futuro de nuestra historia, los alumnos estudiarán a Shigeru Miyamoto, Dave Cage o Hideo Kojima al igual que ahora estudian a Antonio Machado, Miguel de Cervantes o Tolkien... Y todo eso gracias a la industria, sí, pero también al fandom.

 

teacher

 

Lo reconozco, éste es un artículo de "palmadita en la espalda y choca esos cinco", un mero reconocimiento a lo que fuimos, lo que somos y lo que, con esfuerzo, terminaremos siendo. Tal vez sea demasiado happy pero, qué narices, a veces necesitamos que nos recuerden que vamos todos en el mismo barco. Además, después de treinta años oyendo hablar despectivamente de "jueguitos", "maquinitas" y "muñequitos" creo que nos merecemos darnos un aplauso. Nos lo hemos ganado a pulso.

 

¡Nos leemos!

 

*[Agradecimientos a los cosplayers españoles Kororo cosplay, kokonoeHikaru, Nuska cosplay, Motoko Kagemusha cosplay, Nika cosplay, Kaname cosplay y Abigail cosplay]

28 de Febrero de 2014 a las 10:00 por Rafa del Río
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Comentarios
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    • @TeddySven Pos macho, gracias por la puntualización porque aunque he hecho un vertido directo del elnace sí que había pensado siempre que eran los SoaD. Una cosa nueva que aprendo.
      @BigBoss779 Ostras, pues tengo que echarle un ojo a ese documental.
      Gracias, @Zeromonth y @Shiki, el placer es leeros en comentarios.
    • yo soy de los separatistas que cree firmemente que los videojuegos NO son arte, son algo más complejo y evolucionado que no alcanzamos aun a discernir.

      Como Geografo y Programador encuentro muy apasionante la existencia de mundos virtuales y me alegra ver que mis gustos de niño, también son los suyos y ustedes los ejercen como yo, en su trabajo de un modo u otro.

      nos desprendimos del resto de colectivos por que ciertamente para jugar videojuegos se necesita cierto grado de habilidad, inteligencia e inglés en el caso de muchos no tan jovenes :)

      insisto que nosotros somos privilegiados en poder dar a conocer la cultura del videojuego y dar el siguiente paso, pues somos muy globales y es común jugar con gente arabe, china, americana o europea y pasarla bien.

      me quedo hoy con una sonrisa y da gusto leerles japandie, teddy sven, big boss, zeromonth y rafa.
    • Asi como me apasiona los Videojuegos, me apasiona la musica y el dibujo, y bueno, la cancion The Legend Of Zelda (asombrosa) no es de Serj Tankian y System Of A Down, el grupo de llama The Rabbit Joint, nomas por compartir un dato idiota...
    • Me mataste con lo de Phil Fish xD.

      Los videojuegos poco a poco evolucionan como cultura, es un hecho. Y yo creo que todavía quedan muchos años para que ellos evolucionen, sí. Pero tal ves en unos 30/40 años en las escuelas pongan a los niños a estudiar quienes fueron Nolan Bushnell, Ralph Baer, Hiroshi Yamauchi, Shigeru Miyamoto o David Crane. Ahorita tal ves se rían de nosotros algunos, pero en unos años más los videojuegos serán igual de respetados que el cine o la literatura.
      Tan solo mira el pequeño "documental" de 'Portal: Más Allá de las Paredes' para que veas como ha trascendido la obra de Valve en la cultura general.
    • @japadie, es que estamos hablando de dos cosas distintas: Una cosa es la Iglesia, comunidad de fieles de una religión, y otra el fandom religioso. La primera, que es a la que tú aludes, es, efectivamente un grupo de personas con un componente espiritual que comparten una determinada creencia o fe. La segunda, que es a la que yo aludo, es un grupo de personas o comunidad que comparten una serie de hobbys y aficiones que van más allá de la espiritualidad de su fuente: ¿De verdad no ves paralelismo entre la gente que colecciona estampitas y los jugadores de magic? ¿Entre los que coleccionan figuras religiosas y los aficionados a las dollphies?
      A ver, no me malinterpretes, tanto unos como otros merecen todo mi respeto, entre otras cosas porque soy creyente, pero se da la casualidad de que en mi grupo de amigos, los creyentes pasamos bastante de la semana santa más allá de las reglas que cada uno quiera imponerse en cuanto a ayuno, vigilia, comer pescado y demás. Sin embargo, los no creyentes son los más pesados con ir a ver tal o cual paso, salir cargando a la Virgen o ser hermano en tal o cual cofradía. A eso me refiero con fandom: es posible participar de determinadas actividades religiosas como afición más allá de las creencias personales.

      Espero que me hayas entendido.

      Y tío, Tolkien está al nivel de Cervantes... en su lengua materna. Las traducciones, obviamente, no.
    • Muy cierto. Yo soy de los que defienden y han defendido a los videojuegos como arte (hay arte bueno y arte malo, no lo olvidemos). Si no me equivoco, incluso en el MOMA de Nueva York se expone el Space Invaders. No deja de ser un medio de expresión con fines, principalmente, comerciales. Pero arte, al fin y al cabo.
      Es posible, aunque poco probable, que un futuro se estudie a estos desarrolladores en el colegio. No, si yo puedo impedirlo. Como si no hubiera cosas que estudiar. Puede que suceda, pero dentro de cientos de años, cuando el medio de verdad tenga algo importante que ofrecer a la humanidad. Si ya me parece temeraria la comparación entre Cervantes (o Machado) con Tolkien, imáginate lo que me parece comparar a estos dos con Miyamoto (por mucho que haya ganado el premio con el nombre del manco de Lepanto, que reconoce tu trabajo pero no te pone a su altura).

      Por último, ya que hablamos de cultura y de comparaciones, quisiera mostrarte mi absoluta diconformidad con tu comparación de la pesca (entre otras cosas) con la religión.¡madre mía! no sólo por lo ofensivo, que también, sino por el poco valor que le das a las palabras que tú mismo has elegido emplear. La importancioa de las palabras...
      ¿Qué es el fandom? No lo sé. Ni siquiera existe la palabra. Pero por lo que tú explicas deduzco que tiene dos connotaciones: por un lado, como fuerza de presión colectiva de un grupo que comparte los mismos gustos sobre un hobby relacionado con algo lúdico y, por otro lado, como medio a través del cual se puede exteriorizar ese ocio (cosplay). Pero tío, la religión (cualquiera de ellas) no es lúdica y, ni mucho menos, un hobby. Es algo espiritual basado en un compejo concepto, que es la fe. Es decir, que nace de dentro y va hacia fuera. El fandom, por el contrario, se queda en la superficie y obedece sólo a sentimientos y sensaciones, por mucho que te dediques profesional o circunstancialmente a él o vivas de él. En fin, la importancia de las palabras...
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