Faltan palabras para definir sentimientos a los mandos de nuestros juegos favoritos

La felhypidad de Tonichan

Faltan palabras para definir sentimientos a los mandos de nuestros juegos favoritos

El siempre brillante Luis Piedrahita tiene una sección curiosa en La Ventana del intachable Carles Francino: consiste en poner nombre a cosas que no lo tienen. ¿Sabéis ese ambientador que no ambienta? ¿Esa especie de tufo que atufa lo que ya de por sí es puro tufo? ¿Ese olor a sanitario portátil con extraña fragancia a fresa, hez y orina? Eso no tiene nombre hasta que Piedrahita se lo encontró: Ambientehedor. ¿Reconocéis el gesto de sacar la cartera para pagar algo que sabes que, por circunstancias X, no vas a pagar? Tampoco tiene nombre. Ahora sí: pagonear.

 

Menospreciamos la felicidad que sentimos a la hora de jugar a nuestros juegos favoritos si no encontramos pronto una palabra para definir a un momento concreto por el que pasamos todos los usuarios. Mi caso: han pasado muchos años desde Guilty Gear Accent Core, el último Guilty Gear que me tomé en serio, al que tuve tiempo de dedicarle horas y romperme los dedos en él, y la enorme alegría que supuso para un servidor el cargar Xrd ayer en mi nueva y flamante PlayStation 4... es difícil de explicar. Qué maravilla. Qué juego. Qué arte. Qué de todo.

 

Apenas pude jugar tres horas ayer, pero quedé absolutamente prendado de él. Ya tuve ocasión de jugarlo antes del análisis de Arcadia Gamers, pero no es lo mismo tenerlo en tu casa que echar un rato con un colega. La cuestión es que la felicidad que me embarcaba cuando comenzó el primer combate en línea fue mágico. Creo que no exagero si os digo que es una sensación que me pasa, a lo sumo, cinco o seis veces por generación. Un momento especial en el que sabes que has esperado mucho por un título en concreto y que por fin está en tu casa.

 

Pero no se trata de esperar de verlo en el E3 y pensar 'oh, qué jueguico me voy a meter en la consolica', no, se trata de un deseo casi obsceno por el propio juego. Prácticamente sexual. Asqueroso, repugnante y sucio, pero placentero. Me paro a pensar en la generación pasada y se me ocurren muy pocos ejemplos en los que me embargase tal cantidad de felicidad en mi pechín: se me ocurre Street Fighter IV, Metal Gear Solid 4, Gears of War y Halo 3, pero creo que no tuve sensaciones así con otros juegos en Xbox 360, PlayStation 3 y Wii.

 

En la presente generación creo que solo he vibrado así con Titanfall. No significa que después no disfrutase más de otros juegos que los arriba nombrados, pero esa sensación que os describo no tiene nombre y es una injusticia. Yo la llamaría felhypidad, y fonéticamente sonaría como “felaipidad”. ¿Habéis sentido esa felhypidad últimamente? ¿Con qué juegos han sido? Francamente, no sé si la palabra que me he inventado es la correcta, os invito a cambiarla si lo consideráis adecuado. No soy Piedrahita, soy Piedrabuena, para bien y para mal.

01 de Abril de 2015 a las 19:30 por Toni Piedrabuena
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Comentarios
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    • demo de metal gear solid 2, mgs3, mgs1 comprado en formato original redimiento mi partida pirata, mgs4

      fuera de mi evidente saga fetiche, red dead redemption me hizo pasar horas muertas, los galaxy y DKCR me recordaron porqué amo las plataformas sobre cualquier género, los arkham me devolvieron la fé en las adaptaciones al videojuego, heavy rain me atrapó hasta su desenlace y asura's wrath me hizo chillar pulsando botones en quick time events

      hay juegos, juegazos y juegos especiales, y jugando buscamos a estos últimos mientras disfrutamos (o no) del resto
    • "se trata de un deseo casi obsceno por el propio juego. Prácticamente sexual. Asqueroso, repugnante y sucio, pero placentero."

      No podría haberse descrito mejor. Conozco la sensación, y eso que normalmente me pasaba con juegos que solo a mí me parecían interesantes o especiales. Es algo raro y que a veces hasta se asustas de lo obsceno que te resulta al pensarlo dos veces con la cabeza fría, pero luego, cuando llevas un tiempo sin ella, te das cuenta de ella era en verdad esa extraña magia que lo convertía todo en una verdadera experiencia.
    • Joder, mi primera consola fue la super nintendo,con el mario world, que alegria,y sabeis que? Me tocó en el sorteo de la Danone. El unico sorteo que ma tocao.
    • Qué buen rollo me ha dado leer esto. Soy un poco joven para arrastrarme por el valle de la nostalgia, pero recuerdo haber tenido un par de arrebatos de estos en mi vida, el primero cuando probé una nintendo 64 y descubrí que los videojuegos iban más allá del ajedrez virtual en linea. Justamente ayer estaba ojeando High Score, un libro muy ameno sobre la historia del género, y leyendo sobre el modesto origen de tal o cual saga o tal o cual estudio allá por los ochenta, surgidos de la espontaneidad y el entusiasmo, me entraba un gustirrinín en la espalda, como cuando mi padre me cuenta que él vivió la juventud del rock and roll y cada día era un descubrimiento (creo que me ha entrado algo en el ojo, disculpas).
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