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    • Final Fantasy XV

Ramón Méndez

 

Una de las grandes sorpresas de este E3 es, sin lugar a dudas, Final Fantasy XV. No porque no se supiese que Square Enix iba a estar en la conferencia de Sony (dado que lo dijeron en febrero), ni siquiera porque se desconociese la existencia del juego (ya hace meses que se rumorea su existencia para PlayStation 4), sino porque parece que llega a su fin uno de los culebrones más largos de la historia reciente de los videojuegos.


Final Fantasy Versus XIII fue anunciado en su momento, al inicio de la generación pasada (en 2006), como título exclusivo de PlayStation 3 que formaría parte de la épica de Final Fantasy XIII. Sin embargo, la mala acogida de crítica y público de dicho juego hizo que ya otras producciones cambiasen su nombre para desmarcarse de toda posible relación con la aventura de Lightning (por ejemplo, Final Fantasy Agito XIII para PSP pasó a llamarse Final Fantasy Type-0). Pero mientras se iban viendo esos cambios y el propio mercado cambiaba y se readaptaba, Final Fantasy Versus XIII pasó a ser ese juego bien oculto del que en todas las ferias se esperaba ver más, pero nunca asomaba la patita. Quién sabe qué problemas tuvo que afrontar el juego a lo largo de su desarrollo para que, a día de hoy, sus propios creadores no quieran ni hablar del tema. La cuestión es que, tal y como se venía rumoreando desde hace tiempo, Final Fantasy Versus XIII también se desmarca de ese universo repudiado para convertirse en una entrega principal de pleno derecho: Final Fantasy XV. Y de paso, también deja de ser exclusivo de PlayStation 3 (plataforma para la que se ha cancelado) para llegar a PlayStation 4 y Xbox One.

 

Si en algo no va a defraudar Final Fantasy XV es en la espectacularidad visual. Square Enix siempre ha sabido hacer juegos realmente bellos.


Pero más allá de lo que la guerra de consolas nos pueda ofrecer, lo importante es la propuesta de este nuevo capítulo de una de las sagas de JRPG más importantes del mercado. Lo primero en lo que todo el mundo piensa es en la historia que esta nueva aventura nos pueda ofrecer. No en vano, los Final Fantasy siempre se han caracterizado por ofrecer argumentos intensos, emotivos y que nos han conseguido arrancar más de una lagrimita. Como es lógico, de este aspecto poco o nada se sabe y la mayoría de detalles se reservarán hasta el juego final, pero sí que se conocen algunas pequeñas pinceladas de su puesta en escena. El eje central de la historia será una ciudad moderna (con coches, grandes edificios y una gran ciudad, con canales que recuerdan a Venecia, rodeada por agua) que es la única que está un paso más allá tecnológicamente, rodeada de infinidad de ciudades y países vecinos que viven todavía sumidos en un Medievo al que estamos más acostumbrados en el género. Este contraste tan extremo tiene su origen en los eternos cristales de la franquicia: hubo una gran guerra por hacerse con ellos y, al final, el último que queda es el que posee la gran ciudad en torno a la que gira toda la historia. Sin embargo, tras abundantes tratados de paz y acuerdos de uso responsable de los cristales, uno de los países vecinos usa el suyo para desarrollar armamento militar y atacar esa gran ciudad de tintes modernos.


Noctis, el protagonista de esta historia, es el hijo del líder de una gran familia que se encarga de la protección de los cristales. Crece en un ambiente que recuerda a la mafia, pero en la que todo el mundo parece tener buen corazón y solo recurrir a la violencia cuando se trata del cumplimiento del deber. Sin embargo, un día conoce a Stella, la hija de una prestigiosa familia de un reino rival; ambos pueden ver una misteriosa luz que, según cuentan las leyendas, está relacionada directamente con la diosa Etro. Stella acepta ese don, mientras que Noctis, acostumbrado a otro estilo de vida y a otras creencias, se muestra reticente a ello…

 

Aún está por ver a qué nivel de relación llegan los protagonitas. Pero parece que aquí va a haber historia de amor...


Todo esto, narrado con esa habitual belleza y calidad visual a la que Square Enix nos tiene malacostumbrados en la franquicia. Pero es ahí donde entran las dudas: ¿cómo se desenvolverá Final Fantasy XV en el terreno jugable? El miedo al repetitivo y lento sistema de combate de Final Fantasy XIII está presente, pero parece que la franquicia va a dar un giro inesperado en el que se abandonarán los combates por turnos. Posiblemente, debido a que originalmente se trataba de un spin-off de la entrega principal, Nomura introdujo un sistema de combate completamente opuesto a lo que todos esperábamos, que se basa en el de su otra franquicia principal: Kingdom Hearts. Así pues, Final Fantasy XV se presenta como un juego de rol y acción en tiempo real, en el que Noctis avanzará por pasillos, se cubrirá tras objetos, realizará movimientos especiales (especialmente destacable su posibilidad de teletransportarse), rodará, correrá para huir, atacará por la espalda mientras un compañero distrae al enemigo…


En la esquina inferior izquierda de la pantalla, al igual que en Kingdom Hearts, tendremos un menú de acciones (Warp, Attack y Linkform) por el que, presumiblemente, nos iremos moviendo para realizar el ya mencionado teletransporte o ataques especiales (por ejemplo, en el vídeo de gameplay que hemos visto, se accede a Attack para realizar una magia de fuego). Además, también tenemos junto a este menú las siluetas de diferentes espadas. Noctis está siempre rodeado de un círculo de espadas invisibles que puede coger y usar a su antojo, y posiblemente esas siluetas indiquen el orden de uso de las mismas; hay algunas más pequeñas, estilo daga o katana, y otras más grandes, como mandobles. Es de suponer que durante el combo se irán alternando siguiendo el listado presente en pantalla. A falta de ver más en profundidad las posibilidades de este nuevo sistema de combate, el cambio de RPG por turnos a un sistema dinámico de control directo, al estilo Kingdom Hearts, es muy llamativo (Nomura lo defendió como que: “Cada Final Fantasy tiene un sistema de combate particular que lo define. Este no es ni mejor, ni peor, tan solo es el sistema propio de esta entrega”).

 

Noctis está malacostumbrado a la buena vida de la nobleza, por lo que su viaje le servirá para concienciarse de verdad con el funcionamiento del mundo real.


Tal vez a los puristas no les satisfaga este cambio, pero no se puede negar que es un movimiento que la franquicia necesitaba para poder llegar a un nuevo público, adaptarse a una nueva generación y librarse de las críticas de Final Fantasy XIII. En 2014 tendremos la respuesta de si el juego ha conseguido estar al nivel de las expectativas generadas durante la friolera de 8 años.

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