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Perfectamente sincronizado con la llegada del frío más inhumano llegará la tercera entrega de una de las franquicias más calentorras que hay. Far Cry 3 tiene como objetivo volver a centrar la atención en su propuesta de shooter agresivo, envolvente y crudo y dejar atrás los fallos que cometió en el segundo juego. Un paseíto por las oficinas de Ubisoft me permitió probar el juego hace unas semanas y entrevistar a su productor, Dan Hay.

 

Volvemos a los orígenes de Far Cry y aterrizamos (literalmente) en una isla paradisíaca. Vemos el mundo a través de los ojos de un joven llamado Jason Brody. El pobre se apuntó a un viaje con su novia, hermano y otros colegas para ir a hacer el cabra a una isla dejada de la mano de Dios, hacer paracaidismo y dejarse los cuartos en alcoholes y drogas varias. ¿Un montón de inocentes jóvenes norteamericanos buscando emociones fuertes en un país bien alejado de casa? Solo pueden pasar cosas buenas, ¿verdad? Por supuesto que no. En seguida se tuercen las cosas. El grupo se separa y Jason se queda solo ante el universo selvático del interior de la isla.

 

El Dr Reindhardt será nuestro mejor aliado en cuestión de ingesta de psicotrópicos.

 

El regreso a una isla, desde el principio de la saga, se debe a una mera cuestión de casualidades. El equipo de desarrollo, según Dan, se planteó qué clase de experiencia quería trasladar al usuario. Querían un escenario que resultara desconocido para la mayoría de ellos, que inspirara exotismo por los cuatro costados y una necesidad de explorarlo muy intensa. La respuesta fue volver a una isla. Así se asegura también un entorno asfixiante, entre la sensación de estar atrapados y la naturaleza tan peculiar de las culturas insulares.

 

Como decía, en Far Cry 3 nos ponemos en la piel de Jason Brody, un joven norteamericano prototípico. Se ha hecho paso por una vida de comodidades que no le ha proporcionado una verdadera lección de lo dura que puede llegar a tornarse la existencia humana. Durante la entrevista me interesé por el concepto de madurez del que habían hablado con anterioridad. Yo pensaba que el equipo de creadores quería aprovechar el atractivo de la idea de «juego adulto»: ser explícitos en la violencia, el sexo y las drogas.

 

Nada de eso. Dan me comentó que la idea de historia madura que querían contar en Far Cry 3 trataba sobre la evolución de un protagonista que se da en los morros con la cruda realidad, a la que tendrá que adaptarse pronto si quiere vivir. Es un homenaje a esa durísima etapa de la vida de toda persona en la que tiene que madurar de in día para otro para sobrevivir. Aunque claro, dentro del juego esto se ve multiplicado por 100

Jason el superviviente sigue adelante y conoce a Dennis, uno de los jefes del poblado Amanaki, que será nuestra primera base en el juego. Conoceremos la situación de una isla sumida en el caos por culpa Vaas, un psicópata que lleva sus ideales hasta las últimas consecuencias. Él y sus hombres están ocupando las tierras de los Rakyat para hacerse con la isla. Dennis, simpatizante con los Rakiat, pone en Jason la responsabilidad de liderar a los guerreros contra los hombres de Vaas. Entretanto, el joven deberá encontrar a su novia, sus amigos, y deberá convertirse en el jefe de sus propias emociones, para dejar de sobrevivir y empezar a cazar.

 

No me gusta tratar esto con ningún orden, porque el título no se deja jugar en un orden fijo. La experiencia de juego es libre, muy libre. Hay mil misiones que realizar, mil sitios que visitar, montones de personajes que ayudar, miles de enemigos que acribillar, montones de animales que esquivar… Y todo en un mapa enorme que, todo sea dicho, permite el viaje instantáneo. Desde la primera misión uno se ve desviándose para explorar y se despista con misiones secundarias que le darán dinero, experiencia y objetos. Todo ello nos ayudará para mejorar nuestras habilidades, nuestro equipamiento y comprar armas (tranquilos, no se estropean) y munición. Misiones hay para todos los gustos. Desde la clásica toma de un puesto de avanzada enemigos hasta la caza de dragones de komodo, pasando por asesinatos, carreras y demás.

 

¿Vacaciones a un infierno tropical? ¿Dónde hay que firmar?

 

Una de las cosas que más me apasionó de Far Cry 3 es la ambientación. Todo en la isla es exuberante y atractivo. Desde los árboles hasta los animales. Y se ve una clara evolución en el apartado artístico desde el anterior. Hay una chispa, un carácter que contagia cada uno de los polígonos que vemos. Ni que decir tiene que el motor gráfico es una de las razones que ha hecho posible esto. Ah, por cierto, los pceros podemos ir temblando. Para poner a correr esto a tope hace falta una máquina potente. Para Reyes, tarjeta gráfica y memoria nuevas.

 

No suelo hablar tanto de mecánicas de juego. Los que me hayan leído con anterioridad lo sabrán. Lo que más me tira de un juego son los conceptos más allá de tener a tu disposición, por ejemplo, 50 armas y 80 coches. A mí lo que me llama es la historia, la experiencia de juego, la ambientación y la música. Esa clase de cosas que dejan un poso que fermenta durante toda la vida. De alguna forma Far Cry 3 me ha demostrado que tiene ese carácter y esa madurez suficiente como para que se lleve mi interés y mi respeto. Con vosotros otra fuerte apuesta para vuestras listas de regalos de navidad.

    • Acerca de Diego Emegé
    • Es el redactor más joven de Mundogamers. De currículum, traductor; de aspiración, actor. Escribe con ojos de outsider pero juega con la fuerza de mil frikis. Es hedonista y nihilista. Si le invitas a un gin and tonic te dará un besote. En cada pechote.

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