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  • Esto es una Crysis 

    y lo demás son tonterías...

Se acerca ese momento en el que sacan un Crysis y a uno le entra el existencialismo computacional. Es inevitable. Yo mismo fui uno de los millones de energúmenos que se planteó por primera vez tomar las riendas de su ordenador y su potencia hace ya cinco años, cuando salió Crysis. Vaya monstruo. Aún sigue pareciéndome uno de los titanes gráficos más potentes hasta la fecha, y creo que mi actual ordenador aún no logra moverlo como me gustaría. Pero uno es un gourmet, qué queréis que os diga, y le gusta calibrar las opciones al máximo siempre que se pueda.

 

Con Crysis 2 pasó tres cuartas partes de lo mismo. Un motor gráfico renovado y toneladas de existencialismo. En ese caso opté por no vaciar los bolsillos, puesto que CryEngine 3 se diseñó de forma más optimizada para que las consolas pudieran gestionar el juego. Sí, podría haber jugado en 360, pero a mí me enseñaron a jugar los shooters en PC.

 

Las sensaciones son diferentes de un juego a otro, ya lo sabéis. Crysis poseía la libertad y las situaciones más épicas que podrían lograrse en un videojuego de tiros hasta la fecha. Crysis 2 se centró en remodelar las mecánicas de juego, exprimiendo al máximo los poderes del nanotraje y reformulando el concepto del multijugador. No, no me olvido de Warhead. Es solo que lo veo en bloque junto con Crysis. Si bien es cierto que esa pequeña expansión ya apuntaba maneras y se expandió en lo que a entramado de guion se refiere.

 

¿Embalses enmedio de Nueva York? Están locos estos romanos...

 

Y aquí estamos, ante un Crysis nuevo. La tercera entrega vuelve a transcurrir en Nueva York, y las cosas han cambiado bastante desde lo acontecido en la segunda entrega. Mi compañero Manuel Martínez ya habló de los detalles argumentales  en su avance de mayo, con lo que no voy a tratarlo más. Lo que sí que voy a comentar es lo que tuve la oportunidad de catar en las oficinas de EA la semana pasada. Se trataba de la demo de juego que se presentó en julio, que transcurría en una enorme presa plantada en medio de la ciudad.

 

El objetivo de Prophet es, como no podía ser de otra forma, detener el generador y volar la presa. Hay dos posibles acercamientos a la cuestión: sigilo y combate abierto. Lo normal es que al optar por el sigilo, las cosas se salgan de madre y uno acabe muerto con la cara en el barro, como me ocurrió a mí, ejem. Por ello, me vi obligado a aprovechar todas las posibilidades del traje para hacer frente a las tropas enemigas. Son personajes inteligentes, como ya nos tienen acostumbrados los chicos de CryTek, con lo que los enemigos suelen dar más guerra que en otros títulos de disparos. En la demostración contamos con un arco multiusos que lo mismo dispara flechas normales que explosivas o electrificantes. Es la mejor opción si queremos ahorrar balas y ser sigilosos. Aparte, disparar con un arco es acojonante y muy de señor. Esto es algo que, como bien sabemos, acaban de descubrir los desarrolladores. «Vote for Arco», ya mismito.

 

El camino hacia el gran boom está bastante delimitado en cuanto a opciones para llegar, pero lo que no está delimitado es el paseo que demos. Lo que quiero decir es que el mapa es amplio y permite mucho campo de acción sin que nadie nos diga hacia dónde tenemos que ir. Punto a favor de esta tercera entrega, que parece volver la vista atrás a esos enormes escenarios de Crysis. La excusa de la vegetación le viene que ni pintada a esta Nueva York para proporcionar una experiencia híbrida entre los dos primeros juegos. Entre maleza y maleza hay bloques de hormigón y construcciones enemigas que nos obligan a pasillear un poco, pero siempre con mesura. Además, la variedad de escenarios que habrá en el juego dará lugar a situaciones muy variadas, entre zonas cuasi selváticas, otras de estilo «sabana africana» y el omnipotente hierro y hormigón, que puebla todo escenario.

 

Prophet a punto de destrozarles el fin de semana a unos pobres campistas

 

Hay algo que me pareció curioso de esta demo, y es la sensación de estar haciendo algo importante. A veces, cuando lo único que hacemos en un juego es seguir órdenes dictadas a través de un auricular, nos gusta sentir que, por lo menos, cada una de esas órdenes merece ser acatada, más allá de nuestro juramento a la bandera como marine, por ejemplo. Quizá fue lo épico de la situación, quizá lo inmenso del paisaje, quizá la explosión final… no sé, este Crysis 3 me recordó a muchas de las situaciones que me maravillaron del primero. En ese caso tenía la impresión de que cada uno de mis pasos era la prioridad del mundo entero para combatir a los Ceph. Y eso no estaba en Crysis 2, a mi entender.

 

Llegados a este punto me planteo qué significa Crysis. Por qué las primeras noticias de una nueva entrega no generaron en mí ningún interés, para seros franco. Es una saga que me agrada. Las mecánicas de juego me resultan accesibles, adictivas, y el estilo visual me encanta. Esa explosión de tecnología plausible mezclada con ciencia ficción me atrae mucho. «Pero, ¿un título nuevo? Algo interesante tendrán que contar, supongo». La comunidad de jugadores habla de que esto no es un Crysis 3, sino un 2,5. Yo considero que la nueva entrega se va ganando el título, porque, visto lo que he visto, se trata de un Crysis 1+2=3.

    • Acerca de Diego Emegé
    • Es el redactor más joven de Mundogamers. De currículum, traductor; de aspiración, actor. Escribe con ojos de outsider pero juega con la fuerza de mil frikis. Es hedonista y nihilista. Si le invitas a un gin and tonic te dará un besote. En cada pechote.

  • Diego Emegé
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Comentarios
      • carma
      • 01-01-2013 08:10
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        !
    • Cada vez que leo de Diego "poseía" quiero leer "poesía".

      Y me parece que todo está bien. Grande, como siempre.
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