Videojuegos como instrumento para combatir la ansiedad PC

Un arma de doble filo

Videojuegos como instrumento para combatir la ansiedad

Al principio, hablar de algo así me suponía un esfuerzo abismal. Sin embargo, con el artículo sobre videojuegos y ansiedad que saqué hace poco me di cuenta de algo que ya sabía, pero que me trajo mucha satisfacción recordar: ninguno de nosotros está solo en esta lucha. Puede que nadie conozca a nuestros demonios como nosotros mismos, pero saber que son muchos los que luchan cada día contra los suyos, que deben ser primos de los nuestros, también ayuda a seguir adelante. Así nació la idea para este artículo.

 

No sabía cómo abarcarlo. No esperaba tanta respuesta por parte de mis seguidores de Twitter. Pero así fue. Pedí en la red social del pajarito que aquellos que lo desearan compartiesen su experiencia en esa relación protagonizada por los videojuegos y la ansiedad y las historias que me llegaron fueron impresionantes. Todo tipo de gente que ha sufrido todo tipo de trasfondo y que ha conseguido encontrar en los videojuegos un refugio, una respuesta, un apoyo. Por eso nace este artículo, que pretende recopilar todas esas confesiones, esas experiencias, con la intención de demostrar que nadie está solo y que en esta magnífica industria podemos encontrar, no una solución, pero sí el arma perfecta para combatir a ese demonio insistente y silencioso que es la ansiedad.

 

“Desde pequeño lo que más recuerdo es la presión en casa para hacer las cosas bien, sacar buenas notas, hacer deporte... Mi familia solo me metía presión sin darme un ápice de apoyo, y yo era muy inútil, no se me daba nadie bien, aunque ahora estoy igual. Eso, sumado al hecho de que no tenía amigos, y todo mi colegio se metía conmigo, pues me deprimía mucho.”, cuenta artifix, que continúa explicando: “he pasado toda mi infancia con una Game Boy en la mano, si tenía un momento para jugar, lo aprovechaba, y siempre jugaba a Pokémon, porque me daba la sensación de hacer las cosas bien, de avanzar hacia delante, y de encontrar desafíos que con un poco de esfuerzo, podía superar. No sé si era lo mejor contra la depresión, pero siempre me sacaba una sonrisa”.

 

Como él, otros muchos han pasado una infancia dura de la que se han refugiado en los videojuegos. “A los 12 años tuve los primeros indicios de depresión, no quiero entrar en detalles pero me sentía incapaz hasta de vivir. Contra todo pronóstico, el primer Dark Souls me echó una mano. Sí, era difícil, pero podía seguir adelante dedicándole tiempo y esfuerzo. Fue TAN gratificante que aún lo guardo como mi juego favorito”, relata Mr. Blue Sky. Puede llegar a sorprendernos que un juego como Dark Souls pueda ser capaz de combatir la ansiedad. Pero no es el único. Cada uno de nosotros hemos encontrado refugio en un juego o juegos muy dispares.

 

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¿Qué juego te ayuda a combatir la ansiedad?

 

“El primero, Breath of the Wild. He estado con una crisis de ansiedad en estos últimos meses con algunos accesos depresivos puntuales y jugar me ayudó muchísimo a mantener el equilibrio. Cuando necesitaba alejarme de todo y mantener la mente concentrada, solía abrir el juego y mirar el mapa y proponerme alguna ruta que aún no hubiera hecho, como alcanzar cierta cima, encontrar algún caballo en concreto, o seguir buscando los tesoros escondidos bajo acertijos de alguna de las misiones secundarias. El hecho de ver un mundo tan grande y vacío me ayudaba a sentirme un poco identificado con el viaje de Link y me metía tanto en ello que olvidaba todo lo demás, relajándome, como si durmiera.

 

El segundo, Tis-100, un simulador de programación en lenguaje ensamblador. En su núcleo, no es más que un juego de puzzles. Pero cuando estaba nervioso o estresado por la situación que he estado viviendo en el trabajo, el centrar toda mi mente en intentar resolver el puzzle de lógica eliminaba de mí todo sentimiento o emoción y, cuando resolvía el puzzle, volvía a estar en equilibrio.”, DetectiveAzul deja una visión variada. Como vemos, los juegos no tienen por qué pertenecer a un género concreto, ya que para cada uno de nosotros existe una clave, o dos, o tres, en forma de videojuego.

 

“Redescubrí los Sims 2 y 3. Creo que ese juego fue una de mis vías de escape gracias a la creatividad que permitía explorar. Diría que cualquier juego creativo habría sido mi terapia”, comenta Ironic Sara.

 

“A mí a día de hoy me está ayudando bastante Monster Hunter, exactamente el Monster Hunter 4 ultimate, es un reto pero que en el 95% de las veces resulto victorioso pero con dificultades y da mucha satisfacción el ver a tu oponente caer” – Reyzerox.

 

“La saga BioShock me ha ayudado bastante durante mi paso por la universidad, a modo de despeje, de escapar un poco de la monotonía, en semanas de intenso estudio y ansiedad” – Papyrutástico.

 

Para Miguel Macías, el universo perfecto para abstraerse es el de la trilogía de Mass Effect. En el caso de Diana, Stardew Valley ha sido como relajarse en una bañera de agua caliente. Para Luis, The Legend of Zelda: Twilight Princess llegó en un momento muy difícil de su vida. Como él mismo cuenta “el hecho de pensar que estaba en medio de una aventura tan grande conseguía que me levantara de la cama y fuera a clase un día más”. Nacho vivió con ICO, una etapa de descubrimiento personal “y el vínculo que creaba con el simple hecho de tener que mantener R1 para coger de la mano a Yorda me hizo sentir un peso, el de que alguien me necesitaba”. Para Crusader King, Undertale se convirtió en un refugio seguro. Esa idea del refugio, de encontrar un lugar, real o no, que nos permita, no huir, sino aprender, de una forma diferente, a vivir, nos lleva al siguiente punto.

 

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Un refugio, un lugar feliz

Son muchos los que me han hablado del videojuego como un rincón sagrado, un lugar en el que se sienten seguros y felices. Es difícil encontrar ese punto de seguridad y estabilidad en el mundo real, de ahí que nos dejemos llevar.

“Hasta la fecha mi ‘lugar feliz’, al que acudo cuando el estrés empieza a desbordarme, son los juegos de Pokémon, The Wind Waker y Breath of the Wild. Pokémon me hace sentir acompañada; a veces imagino que estoy en donde está el personaje, junto a mis Pokémon de turno, y eso me hace sentir mucha paz. Y The Legend Of Zelda me inspira; me doy valor pensando que si Link puede cargar con el peso de salvar al reino de Hyrule y sus habitantes, yo también puedo hacer acopio de mis fuerzas y enfrentar lo que venga. Empuño mi imaginaria espada maestra y salgo a dar la cara al mundo” – anónimo.

 

“Para mí los videojuegos siempre han sido una vía de escape cuando no he tenido fuerzas para luchar en el día a día. Recuerdo momentos en los que sumido en una depresión, juegos como Hollywood Monsters, Runaway o Broken Sword me hacían sentir, digamos libre, por poder vivir una aventura que no podía hacer con mi vida real” – Jared.

 

“Aunque, en general, la mayoría de los videojuegos me ayudaban a olvidarme y desahogarme, fue el WoW el que realmente me ayudó. Un juego donde tu personaje iba creciendo y podía interactuar con otra gente, en mi caso no siendo otra persona, justo al contrario, era yo mismo, un universo donde podía dejar y sacar a relucir mi verdadera persona. Donde la "sociedad" no te prejuzgaba, sino que se te reconocía por tus méritos y castigaba por tus deméritos. Poco a poco me fui dando cuenta de la gran cantidad de gente que había a mi alrededor, que me apoyaba y que incluso me buscaba porque simplemente querían hablar, un consejo, reir un rato, o ir a descubrir dónde estaban los límites de ese mundo. En esos momentos fue cuando me di cuenta que en "el mundo real" podía ser igual, mi clase podía estar llena de idiotas, pero tampoco era su culpa del todo, la sociedad tenía una pequeña parte, yo tenía otra.” – anónimo.

 

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Pero el videojuego es un arma de doble filo

La ansiedad se manifiesta en cada uno de nosotros de una forma única. De ahí que no podamos decir que un mismo videojuego nos puede ayudar a todos. Muchos, de hecho, pueden actuar como un arma de doble filo. El videojuego puede llevarnos a una obsesión, e incluso ir mucho más allá, como leíamos ayer en el artículo de Julián.

 

“Soy una persona realmente obsesiva y en ocasiones necesito hacer las cosas de una determinada forma en el juego. Por ejemplo, si en Dishonored quiero ir en completo sigilo y fallo, necesito volver a empezar o simplemente no puedo disfrutar. Como ‘automedicina’ hay que saber tomarla, y por desgracia, hay momentos en los que me la he tomado excesivamente en serio hasta ponerme aún peor”, explica Enrique, confirmando que hay títulos poco recomendables cuando somos obsesivos, no conseguimos llevar un control o tenemos algún tipo de TOC.

 

Mount & Blade y Victoria 2 son juegos a los que siempre voy en mis picos de ansiedad y depresión porque me evaden completamente y dejan mis pensamientos demasiado ocupados con las variables del juego como para pensar en la ansiedad/depresión. Pero tenían también un punto bastante negativo: me absorbían demasiado. Se volvían demasiado cómodos y podía tirarme horas y perder la noción del tiempo, a veces de forma bastante nociva, manteniéndome despierto en días laborales hasta bien entrada la madrugada”, LenguaDePlata nos pone de nuevo en esa situación. Los videojuegos nos ayudan a abstraernos, pero debemos ser siempre consciente de que hay una vida más allá. Si no, caemos en un círculo vicioso, e incluso podemos llegar a sufrir dependencia.

 

Me dejo en el tintero muchas declaraciones. Han llegado a mí una gran cantidad de mensajes y un sinfín de videojuegos que han hecho posible que muchos sigan adelante. Dance Dance Revolution, Horizon Zero Dawn, Hyper Light Drifter, Alien Isolation, Hollow Knight, Super Meat Boy, World of Warcraft, Slime Rancher… Incluso el recién estrenado The Red Strings Club. Cientos de videojuegos han conseguido combatir o ayudar a combatir la ansiedad de miles de personas. Siempre debemos intentar saber hasta qué punto pueden ayudarnos y cuándo pueden convertirse en el problema. Al final, con videojuegos o no, no estamos solos, lo vuelvo a repetir. Así que no olvidéis en buscar ayuda más allá de una consola. Pero si necesitáis un apoyo un poco menos pixelado, no os alejéis mucho de la pantalla, porque hay una gran cantidad de personas maravillosas que podéis encontrar al otro lado de ella.

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Comentarios
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    • Me ha gustado mucho el artículo, y suscribo lo dicho en él: Si se usan bien, los videojuegos pueden ser un buen instrumento contra la ansiedad.
    • Yo no sé si sois conscientes de las chorradas que escribís a veces. Llevo varios años con depresión, crisis de ansiedad y varios trastornos más de la personalidad que no vienen a cuento sé de lo que hablo. Los videojuegos no me han servido de absolutamente nada, es ocio, entretenimiento, son alienantes, adictivos en algunos casos y pueden potenciar incluso más aún trastornos psicológicos, o sociales. Los elementos filosóficos, políticos, culturales y pedagógicos en los videojuegos son ínfimos comparados con otros elementos culturales.

      A nivel cerebral, sólo activan ciertas partes y suelen ser las partes relacionadas con la ciclomotricidad. Seamos honestos muy poca gente jugó a The Whitness para completarlo, sino más bien para el postureo. Los juegos de puzzles que realmente activan otras partes del cerebro son los menos se juegan dentro de la comunidad "gamer". Y los juegos de aventura/acción/deportes que son los más populares no aportan absolutamente nada al jugador más allá de entretenimiento.

      Todos estos articulos que hacen referencia a estudios médicos, o sueltan cualquier chorrada para blanquear el uso masivo de los videojuegos no son más que penosos intentos de justificar el estilo de vida del propio autor. Dejaros de gilipolleces y asumid que los videojuegos infatilizan, apagan partes importantes del cerebro y crean seres medio imbéciles que apenas pueden percibir su propia gilipollez.

      Sólo con la cultura pop, las películas con el mismo eterno esquema individuo vs colectivo (prototipo de héroe), y los videojuegos se puede explicar esta sociedad agilipollada, acobardada, acomplejada, con serias dificultades para establecer lazos de cariño y confianza en comunidad y con una alarmante necesidad constante de placer permanente que nunca se satisface, y absolutamente atrapada en el círculo vicioso del consumo superficial.

      Que además se violenta, agresiva y ultradefensiva cuando se pone en tela de juicio su estilo de vida. Y por ello tiende a generar una riada de artículos con estudios pseudocientificos, la mayor parte basados en simples encuestas que justifican o atenuan su más que evidente estúpidez.

      Una grandísima parte de los videojuegos hoy en día están diseñados para generar game loops cada vez más adictivos, que se basan menos en un objetivo filosófico/literario y más en objetivos puramente económicos para así perpetuar un comportamiento robotico ad eternum. Me gustan los videojuegos, almenos algunos, creo que pueden llegar a ser un elemento cultural más cómo la música o el cine. Pero desgraciadamente son escasos los ejemplos. Y la tendencia es alarmante. Sólo cuando se deja tiempo y libertad a un creador surge algo culturalmente de valor, lo demás es pura basura alienante, que simula trabajo forzados en una cadena de producción a lo "tiempos modernos".
En respuesta al comentario anterior:
    • Eres el mismo sujeto que hace un año escribió aquel penoso comentario en el articulo de Rafa del Rio insultando al columnista, desprestigiando a los chavales y demonizando los videojuegos.

      Mira, eres un cretino. No solo porque pienses que la gente que juega a videojuegos tienen todos los mismos problemas. Sino que también parece que anulas todo lo bueno que tiene un producto (su propia creación, su propia ejecución) y lo que puede aportar hacia los demás.

      En el articulo de Rafa esos chavales hacían parkour gracias a Asassin´s Creed. Que tú veas absurdo que de buenas a primeras él intuya que hacen dicha actividad gracias a los juegos de Ubisoft, no quita el hecho de que lo hagan por los juegos de Ubisoft.

      "Gracias videojuegos, por generar competitividad" "gracias videojuegos por generar apatía social" "gracias videojuegos por hacer creer a la gente que el mundo se bate entre buenos y malos" - Haber, la primera. En la época Arcade, la principal regla eran los puntos. Tu objetivo final, era generar la mayor cantidad de puntos posibles. Sino era eso, era enfrentar a otro jugador para ganar. Porque valga la redundancia, ese era el punto; ganar al rival. ¿En qué se basaba ésto? en los juegos de mesa, en los deportes fisicos, en la pura y llana manera de entretenimiento más básica. Que ahora existan los eSports solo refleja la evolución de este concepto. ¿Que genera competitividad?, dime una cosa que no lo haga. Dime siquiera si en un entorno laboral en equipo no te empujan a pensar de aquella manera. La apatía social. Lo que tu dices, no puede corresponder a todos los videojuegos. Que existen cosas como Hatred que critican la filosofía que tienen algunos al atañer sus obras con un significado especifico. Pero ésto lo único que demuestra al final, es lo mucho que se a avanzado con respecto al pasado. Que existe la competitividad, pero también nos gusta pensar, y los videojuegos en lugar de generar apatía, a mí lo que me parece es que cada obra que creamos viene de un conjunto personal de ideas y significados únicos. Que sí que existe un Call of Duty, pero también existe un Spec Ops: The Line. Y si, el Call Of Duty vende más, pero eso no debería echarnos la cabeza abajo. Los videojuegos están dejando de ser simple entretenimiento, incluso, el simple entretenimiento no deja de ser malo.

      Y ahora aquí, de nuevo, echando la peste. ¿Te piensas que las personas necesitan que les des tu juico de valor de esa forma? Oh guau, tienes depresión y eres tan cretino que no eres capaz de ser amable con las otras personas que lo padecen. Si al final, no es que estés señalando los puntos negativos de un videojuego, sino que parece que tampoco quieres que cambie nada. "Los vidoejuegos son una carcasa, pero voy a defender el hecho de que sea una carcasa señalando a los demás que son gilipollas por pensar que no lo es" Bien, puedes hacer lo que quieras. Aquí la gente vive su vida como puede, pero vamos, sé un poco más amable y deja de creer que todo es absoluto e inaudito el que no piense de esa forma.
    • Tienes razón en que mis formas no siempre son las adecuadas, y muchas veces me quitan la razón. Pero a veces leo cosas que me parecen someras estupideces, y desde una pantalla es fácil ponerse a despotricar. Pero claro, por eso procuro no comentar mucho, cómo tu mismo has dicho mi último comentario de este tipo es de hace un año. No creo que sea para tanto.

      Volviendo al tema, cómo ya he dicho en mi post, creo que los videojuegos pueden llegar a ser dispositivos culturales al igual que la música y el cine cuando hay una intención y un equipo creativo detrás al que se le ha dado tiempo y libertad, cómo cualquier disciplina artística. Los Metal Gear Solid de Kojima me parecen muy dignas obras de arte comparables a cualquier película de cualquier gran director, por poner un ejemplo. Pero no se pueden considerar de tal forma cuando son meros productos que surgen de un estudio de mercado.
      Por desgracia, la tendencia que estoy viendo, y creo que todos podemos estar de acuerdo en esto, se asemeja más bien a lo segundo.

      No estoy en contra de los videojuegos per se, estoy en contra de artículos que usan argumentos muy baratos para justificar un estilo de vida, obviamente la del propio autor.
      Y no estoy de acuerdo en que siempre se blanquee el uso masivo de los videojuegos como elemento principal de la cultura popular, totalmente inofensivo, inocuo para los chavales y positivo social y psicologicamente. Con esto me refiero a que las nuevas generaciones tienen una relación cada vez más exclusiva con los videojuegos para dejar así de lado, otras expresiones culturales que aportan otras cosas diferentes. Osea, cada vez juegan más a videojuegos y leen menos, y se interesan menos por otros fenómenos culturales. Y estos artículos "periodísticos" lo único que hacen es justificar esta tendencia social con un buenísimo infantil.

      Estarás de acuerdo que leer un libro, escuchar un disco (y no los hits del momento), o ver una buena película aportan cosas muy diferentes a jugar a un videojuego. Estoy cansado además que todos los supuestos estudios sobre los videojuegos sólo representen los aspectos supuestamente positivos que tiene el uso de los videojuegos sobre el cerebro, porque activan las partes cognitivas del mismo. Se olvidan de mencionar obviamente que otras partes pasan completamente a un segundo plano.

      Tampoco me puedes comparar el fénomeno de los e-sports con las recreativas de los 80'...Parece un chiste. El factor competitivo de los juegos online se está explotando de una forma nunca antes vista. Tanto es así que las grandes empresas ya han visto el pastel, y es en ese sector donde más invierten y más ingresos generan. La competitividad está bien siempre que se quede en lo civil, pero sólo tienes que pasarte por cualquier foro o chat online de cualquier juego competitivo para ver los niveles de agresividad de la gente. Es obvio la irritabilidad y violencia verbal que se producen en las comunidades más competitivas. Y esto al final genera ciudadanos permanentemente insatisfechos, irascibles, agresivos que además no tienen absolutamente ningún respeto por nadie ni por nada, que no les interesa la política y con un nivel cultural y valores humanos que dejan mucho que desear.

      Qué conclusiones suelen sacar en todo esos supuestos estudios? Que jugar a videojuegos aumenta la capacidad multitasking. Que yo sepa eso lo ahcen muy bien los robots

      Obviamente estoy generalizando, no todo el mundo es así, pero de nuevo, la tendencia, es esa. No puedo dejar de observar, por ejemplo, a mis primos pequeños y ver como se convierten poco a poco en seres robotizados que sólo se interesan por una cosa y no otra, dejando de lado todo un mundo cultural y expresión artística totalmente abandonado. Además de convertirse poco a poco en seres huraños, asociales, con un humor de perros, egoístas y ultra orgullosos y competitivos como el que más. Da mucha pena de verdad.

      Hay que ser criticos con los videojuegos, y alguien tiene que serlo. Y no a la manera de los fundamentalistas americanos que cada vez que hay una matanza echan la culpa a los videojuegos. Hay que ser críticos con los videojuegos porque están realmente cambiando la sociedad y la forma de relacionarse de las personas. Son dispositivos con los que la gente pasa horas y horas, cada vez más. Y eso inevitablemente, lo quieras ver o no, tiene consecuencias a largo plazo en nuestra forma de actuar, ejerciendo una influencia clarísima en nosotros, y no se pueden blanquear con buenismos infantiles porque eso justifique nuestro estilo de vida comodón.

      Si en el siglo XX decían que la televisión era el mejor invento de control y dominación jamás inventado por el ser humano. Los videojuegos pueden ser la evolución de eso. Y con esto no los quiero demonizar. Pero cómo decía áquel: Perdoni, però algú ho havia de dir.

      Para resumir toda nuestra discusión en términos más concretos, podrías contestarme a una pregunta. Que le están enseñando los videojuegos a la chavalada? Cuales son las enseñanzas o conocimientos concretos y prácticos que al final del día un chaval se lleva ala cama después de pegarse una paliza de 4-5 horas de juego? Que cultura se les está proporcionando? Que dinámicas sociales y que patrones conductuales salen de todo eso? Que valores humanos se aprenden?

      Si eres capaz de contestar a esas preguntas sin que te entre pavor o verguenza quizás tengas razón.

      PD: Perdona también por la chapa que he soltado.
    • Grandiosa nota kysu, una gran incorporacion la tuya al equipazo de mundogamers. El titulo con el que empece a combatir la ansiedad concientemente es bloodborne y realmente esta dando sus frutos. No son grandes tiempos de estar pegado contra la pantalla, oscilan entre 15 y 20 minutos y aunque parezca confuso la necesidad de concentracion que me requiere logra distenderme mas no distraerme del momento y la cosa que me genera ansiedad, y es que son 15 minutos que logran que lo que me volvia ansioso y me generaba miedo se volviese algo normal y posible de afrontar. El problema no es la ansiedad, que es normal, sino que hacemos cuando aparece, que nos hace sentir y como podemos enfrentarla, metaforicamente y no tanto. Saludos
    • Como bien dices, hay muchos de nosotros combatiendo esta batalla. Tengo 36 años y desde los 15 padezco ataques de pánico.
      Si bien el videojuego no es ninguna solución para acabar con el problema, te ayuda abstraerte y aislarte, por unos momentos, de los problemas del día a día.
      Personalmente los que más me han ayudado en este aspecto son los mundos abiertos, y el que más, Fallout 3 y 4.
      También The Witcher III fue una buena terapia :)

      Recomiendo también muchísimo la lectura de ciencia ficción como Asimov, o la saga Metro, ya que te meten de lleno en su mundo, otras realidades que te evaden y hacen volar tu imaginación.

      Ánimos a todos los compañeros que están luchando contra la ansiedad!
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