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Analisis Ninja Gaiden 3 Razor's Edge ,WIIU

Katanas y yokais para uno de los primeros grandes juegos de 2017.
Jueves 02 de Febrero de 2017 por Rafa del Río

Este análisis se centrará en las novedades y características de la versión Ninja Gaiden 3: Razor's Edge para Wii U, así como de los puntos que nos han hecho reflexionar esta edición. Para la crítica sobre versión original del primer Ninja Gaiden sin Itagaki, podéis leer el análisis de Toni Piedrabuena.

 

 

 

Vaya por delante que aunque en otros casos de versiones de Wii U hemos respetado la nota del análisis original, en este caso no es viable porque no es un simple port con añadidos, sino una versión realmente mejorada. Hemos hablado mucho de ello, pero hasta que uno no se pone a los mandos de esta nueva versión con el escepticismo creado por haber jugado al original que era una decepción en toda regla, no se da cuenta de todo lo que ha mejorado. No podemos arreglar a estas alturas el juego en cuestión de diseño y por supuesto no podemos decir que la historia haya mejorado.

 

Vuelve el gore sin tapujos, los chorros de sangre y las amputaciones locas con toda clase de armas.

 

Tenemos un drama totalmente intrascendente con un Ryu Hayabusa con ganas de hacer de padre de una niña desconocida, una versión lab geek de Snow Villiers, los horribles demonios habituales, perros ninja enemigos y una horda de helicópteros que nos asedian cada poco para quitar todo el poco sentido que esto podría tener hasta la deleznable batalla contra el jefe final del juego, pero nos ponemos a los mandos, saltamos toda la historia y descubrimos que Ninja Gaiden 3: Razor's Edge vuelve a ser aquello que nos encantaba de sus dos predecesores.

 

Nos olvidamos de esos combates mucho más fáciles y con interrupciones por enemigos que ruegan por su vida para que te sientas tan mal como el atormentado de Ryu, pasamos del exceso de QTEs (aunque sigue habiéndolos para rematar a los jefes finales), y volvemos a aquella desesperación que sufríamos porque nos rodea una decena de enemigos con todas las ganas de acabar con nosotros sea cual sea el método, incluso después de haber perdido una pierna o un brazo. Porque sí, vuelve la sangre y vuelven las amputaciones y obliteraciones, pero no por ello es mejor el juego, aunque sí es una representación clara de cómo el nuevo Team Ninja pretende enmendar el error que ha cometido al querer cambiar tanto un juego que hasta parecía de otro género. Esto es un hack'n'slash con todas las de la ley y se nota que han puesto toda la carne en el asador.

 

Momiji, originaria del Ninja Gaiden de NDS, os dará ganas de probar la función revolucionaria del GamePad.

 

Y por carne no nos referimos a Ayane, Momiji y Kasumi, que desde luego son añadidos muy interesantes sobre todo en el caso de la primera, que añade dos capítulos extra a la campaña dentro del mismo juego, siendo las otras dos parte de una actualización gratuita disponible desde el mismo día 11. Se notan mucho las diferencias entre todas ellas entre sí y con Ryu a la hora del manejo, pero se notan tanto como entre todas las armas del propio Hayabusa. Esta vez tenemos seis armas disponibles que vamos desbloqueando a medida que avanzamos o como premio recolectando escarabajos dorados ocultos. Katana, espadas gemelas, bo, guadaña, garras y kusarigama, con tres ninpos diferentes para Hayabusa, a lo que tenemos que sumar el estilo propio de katana de Kasumi, la naginata de Momiji y las kodachi de Ayane, cada una con su propio ninpo, que son nueve estilos de juego diferentes contra la nula variedad de la versión original de Xbox 360 y PlayStation 3.

 

Ayane viene con un par de... misiones con las que saca a relucir su buen par de... espadas.

 

Y no sólo ganamos en variedad, sino que puntuación mediante, podemos mejorar a varios niveles cada arma y desbloquear nuevas habilidades, movimientos y hasta cuatro trajes para cada personaje. El nivel de dificultad normal ya se ha convertido en un desafío considerable, pero por si no tenemos suficiente reto, vuelven las calaveras de cristal que tenemos que buscar por cada escenario, que nos llevan a una sala de reto que nos devuelve a localizaciones de los dos anteriores Ninja Gaiden, enfrentándonos a tres hordas de enemigos y a jefes de aquellos juegos como Alma, Genshin o Volf.

 

El uso del Wii U GamePad es anecdótico. Una lista de combos que se desplaza muy lentamente o la plantilla de selección de armas, ninpos y mejoras es lo que aparece en pantalla. Se juega perfectamente tanto con el GamePad como con el Controller Pro, pero como curiosidad, la opción de menear de forma surrealista los pechotes de las chicas (incluso durante las secuencias) es exclusiva del GamePad. Como mucho podríamos pedirle que hubiese más opciones de Off-TV para calibrar los ajustes de ambas pantallas por separado.

 

La primera vez que Kasumi sale de los rings de Dead or Alive y nos muestra sus... habilidades como ninja.

 

Quizá lo único que podríamos echarle en cara a esta versión es que sea una conversión prácticamente 1:1 del original en cuanto a apartado gráfico se refiere, y es que aunque habitualmente corre a unos 60 fps muy estables, la tasa de imágenes por segundo tiende a resentirse cuando aparece un gran número de enemigos ante un escenario muy vistoso, algo que se soluciona fácilmente girando un poco la cámara, pero después de tantas mejoras una falla así que afecta directamente al juego es algo que lo empaña casi tanto como su exceso de secuencias.

 

Alma y demás jefes cabrones de otros Ninja Gaiden vuelven a aparecer como desafío oculto.

 

Ninja Gaiden 3: Razor's Edge es una gran versión. De hecho, es la versión que siempre tuvo que haber sido, incluso conservando el cooperativo y el versus online. Alivia como si fuese la primera vez que jugamos a Ninja Gaiden 3, como si aquel mal trago que pasamos el pasado marzo nunca hubiese existido.

8.5

/ 10


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