INTRODUCCIÓN - Hard to be a God -
En plena edad media, época de oscuridad y violencia en la que la gente llevaba colgada al cinto armas tan sutiles como un garrote con pinchos, empiezan a ocurrir sucesos extraños en la vida de nuestro protagonista.
Extrañas presencias nos hacen pensar que algo raro pasa en nuestro mundo, que hasta ese día era de lo más normalito (ahorcamientos a diario, inocentes convertidos a esclavos, matanzas en las calles? el día a día, vamos).
Esas presencias no son ni más ni menos que individuos mucho más evolucionados que nosotros, que en vez de armas utilizan portátiles de última generación, y que velan por que nuestro mundo transcurra por el buen camino.
Nuestro protagonista, que se ve involucrado en esta peculiar simbiosis, se convierte en un espía cuya misión es informar sobre la situación de nuestro mundo para asegurar la estabilidad política y la evolución del planeta. Y para aderezar un poco más la historia, pasmados ante nuestras habilidades, la gente del medievo decide que somos una especie dios.
Viendo esta peculiar mezcla de ciencia ficción y novela histórica, basada en un libro de los hermanos Arkady y Boris Strugatsky, el lector podrá darse cuenta de que estamos ante un guión que promete ser bastante original.
Efectivamente, el ir descubriendo poco a poco esta peculiar trama es lo más interesante del título y la curiosidad es un buen reclamo para no abandonar el juego. Pero ?Hard to be a god? es un título modesto, sin grandes alardes, lo que le ha granjeado bastantes críticas. No destaca por una jugabilidad brillante ni por presentar innovaciones en el género. Más bien al contrario, el apartado Rol se ha simplificado bastante y los más adictos al género pueden sentirse decepcionados.
No obstante, si abordamos el título sin prejuicios e intentando disfrutar de lo que hay, posiblemente descubramos un juego que tiene más para ofrecer de lo que la mayoría cree.
GRÁFICOS - Hard to be a God -
No se puede afirmar que ?Hard to be a God? tenga malos gráficos, pero tampoco son impresionantes. Sobretodo si lo comparamos con otros títulos de la misma temática y género.
El efecto general es bastante bueno, sobretodo en la recreación del mundo, las texturas y el modelado de personajes. Nos transporta perfectamente a una tierra llena de vegetación, salpicada de casas rurales y de animales variopintos (algunos más peligrosos que otros).
El juego no pretende ser hiperrealista y de hecho tira más hacia una estética tipo ?Fable?. Por eso, los colores y las luces son la piedra angular del apartado y hacen olvidar en gran medida los puntos flacos.
El brillo del mar o el reflejo de la luna sobre la armadura son envidiables y a veces conseguirán que pasemos minutos observando un mismo plano, especialmente bonito. Pocos juegos pueden decir lo mismo?
Los efectos atmosféricos, que van de la noche al día y del sol a la tormenta, regalan al jugador una amplia variedad de iluminaciones y matices.
Pero en contrate con lo positivo, encontramos defectos de lo más irritantes.
Lo que más empaña el apartado gráfico del juego son las animaciones, en extremo repetitivas. Y claro, esto afecta al apartado de jugabilidad, pues después de enfrentarnos con 10 enemigos, nos damos cuenta de que todos hacen los mismos movimientos, que todos los pueblerinos se mueven igual, que los caballos pueden chocar a toda velocidad contra la gente sin que se perciba ningún efecto colateral (el atropellado ni tiembla, ni se aparta, ni se daña)? Estas carencias cargan el juego con un continuo efecto de irrealidad que nunca podemos quitarnos de encima.
Una de las cosas que más llama la atención, cuando nos ponemos a los mandos, es el extraño efecto que produce el agua al contacto. O al no contacto, por que en ningún caso podemos tocarla. Esto resulta de lo más absurdo y molesto. Estamos frente a un precioso riachuelo, con 20 centímetros de profundidad, y no podremos ni mojarnos los pies. El inofensivo riachuelo es en realidad una pared invisible contra la que el personaje se chocara de forma incongruente. En general, las barreras que impone el juego son bastante irritantes (como troncos en el camino de solo medio metro de alto y que no podemos saltar), pero el agua es especialmente dolorosa.
También se echa de menos mayor movilidad con la cámara (como poder moverla verticalmente), pero al menos resulta efectiva y se mueve de forma fluida.
El juego, afortunadamente, resulta bastante fluido y tiene tiempos de carga aceptables, y solo entre escenario y escenario.
SONIDO - Hard to be a God -
En este apartado se cumple perfectamente con las exigencias. La música es buena, de la época y no da la sensación de ser repetitiva.
Los efectos sonoros meten al jugador de lleno en la historia. Los truenos, el aullido de los lobos, las pisadas, las voces? Todo está muy bien integrado.
El juego no está doblado al castellano, solo subtitulado, pero la riqueza en las voces es notable. El tono de los actores de doblaje es profesional y raramente tenemos la sensación de encontrarnos con una voz repetida.
JUGABILIDAD - Hard to be a God -
?Hard to be a God? posee una jugabilidad bastante directa e intuitiva. Con el ratón elegimos la dirección hacia la que queremos movernos (cámara) y el tipo de ataque que queremos utilizar. Con el teclado controlamos los accesos rápidos y los movimientos del personaje.
En este título podemos utilizar caballos en las batallas, lo que resulta de lo más gratificante. Además, existen varios tipos de monturas según la función que queramos darlas: rápidas, resistentes? No obstante, luchar y moverse sobre el caballo requiere de mucha práctica. No es un sistema sencillo y resulta cargante.
Además, las luchas son siempre tan similares entre sí que acaban aburriendo tanto a caballo como en el suelo. Esta claro que lo que engancha al jugador es la historia, no los retos en combate.
Se echa muchísimo en falta, teniendo en cuenta que estamos ante un juego de rol, la posibilidad de personalizar el aspecto y habilidades de nuestro protagonista. Todo nos es impuesto y nuestras únicas posibilidades son ir haciéndole evolucionar a nuestro antojo. Pero su cara, sexo, etc. No puede cambiarse con nada excepto con la ropa.
Aunque, como decíamos, los atributos pueden adjudicarse a nuestro gusto, hay poca variedad de habilidades y especializaciones. Eso sí, el juego cuenta con un enorme número de armas, que compensa la falta de posibilidades reales. Por desgracia, alguna de las armas son más un adorno que otra cosa: el arco es bastante aburrido de utilizar y el escudo no aporta ninguna ventaja (podemos parar un golpe, con la misma efectividad, con una simple espada).
En general el juego nos otorga cierta libertad en el orden que queremos ejecutar las acciones. No es ninguna maravilla, pero consigue que el jugador no se sienta encerrado. El problema es que el mundo está delimitado por unas fronteras terriblemente irritantes que nos hacen sentir como una oveja en el redil.
Es interesante un nuevo concepto que aporta el juego: los disfraces. El jugador irá consiguiendo a lo largo de la aventura un gran número de vestimentas que le ayudarán a pasar desapercibidas entre los ladrones, los monjes, los guardas, etc. Si nos presentamos vestidos como un ladrón a un oficial, este nos atacará como si fuéramos un forajido. El problema es que estos disfraces copan la mayor parte del inventario y dejan poco espacio para el resto.
Los defectos en el apartado de jugabilidad surgen de la imprecisión del juego, culpa del descontrol en las luchas, inventario, habilidades, etc. Pese a todo, el apartado cumple un papel aceptable, sin destacar en nada.
DIVERSIÓN - Hard to be a God -
Diversión siempre es un concepto subjetivo, pero en este título posiblemente lo sea aún más. En este caso depende mucho del tipo de jugador.
Probablemente será decepcionante para un empedernido del rol que no está dispuesto a admitir un juego que no cumple las maravillosas posibilidades de los grandes títulos. Para este tipo de jugador cada escenario será un insulto a la memoria de los grandes juegos del género, y con razón.
Pero para aquel usuario que no tiene prejuicios y que está dispuesto a adoptar un punto de vista más modesto, sin comparar ?Hard to be a God? con nada, descubrirá que el juego aporta una muy interesante historia y acción suficiente como para no abandonar a mitad, todo englobado en un ambiente bonito y resultón.
CONCLUSIÓN - Hard to be a God -
?Hard to be a god? es un juego que, contando con una financiación adecuada y llevado por una gran compañía, hubiera sido las delicias del jugador. Por desgracia, contando con unos medios más modestos que la media, hubo de sacrificar muchas cosas para lograr salir adelante.
Así pues, no nos precipitemos al juzgarlo e intentemos comprender su perspectiva. Es cierto que se han simplificado notablemente los elementos característicos del rol, pero a cambio se nos brinda una historia original y bien construida.
Lo mejor es que Akella no ha intentado hacer pasar su juego por una obra maestra del género, quedándose a medio camino, en tierra de nadie. En vez de eso, han usado el dinero en los puntos fuertes del juego y no han intentado llegar a donde sabían que no podían llegar.
A FAVOR Y EN CONTRA - Hard to be a God -
A favor: - Los escenarios coloridos y la iluminación.
- La historia, que cuenta con el respaldo de un buen libro.
- Gran variedad de armas
En contra: - No cumple con las libertades que suelen aportar los juegos de rol.
- Luchas repetitivas.
- Las fronteras que encarrilan al jugador.
CALIFICACIÓN - Hard to be a God -
Nuestra redacción pretende ser lo más imparcial posible en la calificación final de los juegos, para facilitar la elección del lector, sin tener en cuenta los gustos personales de cada redactor por un aspecto u otro de los juegos. Por ello, toda la redacción ha acordado una ponderación en la nota final de cada uno de los apartados que evaluamos. En nuestras puntuaciones se expresa la ponderación entre paréntesis. Si el lector valora de distinta manera los juegos en cada apartado, puede calcular su propia calificación usando las ponderaciones que estime que se adaptan a sus exigencias.
GRÁFICOS (Ponderación: 25%): 7
SONIDO (Ponderación: 15%): 7
JUGABILIDAD (Ponderación: 60%): 7
CALIFICACIÓN FINAL: 7
INFORMACIÓN DEL JUEGO - Hard to be a God -
GENERO: Rol-aventura
DURACIÓN: Alta
MODOS DE DIFICULTAD: 1
MODO MULTIJUGADOR: No
MODO ONLINE: No
EXTRAS: Manual
REQUISITOS MÍNIMOS - Hard to be a God -
PROCESADOR: Pentium IV 2.0 Ghz
RAM: 256 MB
TARJETA GRÁFICA: Tarjeta gráfica de 128MB
HD: 1.9 GB
Sistema Operativo: Windows XP/Windows Vista
REQUISITOS RECOMENDADOS - Hard to be a God -
PROCESADOR: Pentium IV 2.0 Ghz
RAM: 256 MB
TARJETA GRÁFICA: Tarjeta gráfica de 512MB
HD: 1.9 GB
Sistema Operativo: Windows XP/Windows Vista
EQUIPO DE PRUEBA - Hard to be a God -
PROCESADOR: AMD Athlon 2.01 Ghz
RAM: 1 GB
TARJETA GRÁFICA: Nvidia 8800 GTS 640 MB
Sistema Operativo: Windows XP
Rendimiento: Muy fluido
FICHA TÉCNICA - Hard to be a God -
DESARROLLADORA: Akella
DISTRIBUIDORA: Nobilis
LANZAMIENTO: Octubre 2007
CALIFICACIÓN EDAD: +12
Precio (?): 38.35?
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