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Analisis Bayonetta 2 ,WIIU

El mejor hack'n'slash de la historia.
Lunes 20 de Octubre de 2014 por Víctor Junquera

La evolución es posible. No estamos hablando de un concepto ligado a Pokémon, sino más bien al progreso, al avance. Al no quedarnos anclados en que algo es "lo mejor de la historia" y que por ello nada puede superarlo. Sí, en su época pudo haber sido meritorio como no habrá nada parecido en la historia, pero como el producto imperecedero que intentamos que sean los videojuegos, no todo perdura igual de bien, y en este caso, Bayonetta podría haber seguido siendo el mejor hack'n'slash de la historia, de no ser porque Bayonetta 2 nos ha abierto los ojos.

 

Si no te gusta Bayonetta 2 porque se ha cortado el pelo, tienes un problema al nivel de lo del Dante moreno de DmC. De todos modos, hay muchos trajes extra con los que tal vez compensarlo... Esta Bayonetta puede ir más tapada, pero no se corta un pelo.

 

Vaya por delante que aquí no tienen que influir ni exclusividades ni parafilias. Los guiños a Nintendo y su historia, los trajes alternativos y todos sus extras no sobran, para nada, pero sólo son una muestra más del cariño que pone PlatinumGames en sus productos, y en el caso de Bayonetta 2 sólo se podía aspirar a la perfección.

 

No se podían permitir una secuela sin más después de un título que no ha dejado indiferente a nadie, para bien o para mal. Bayonetta era una oda a lo hortera, un exceso de feminidad llevada a lo imposible, clichés de lo japonés, poses de stripper y actitudes excesivas que podrían parecer mal de no ver todo el contexto. Pero Bayonetta era una broma. Era una Dante femenina malinterpretada, y toda esa actitud perdura en la segunda parte, con un toque menos sexual y más socarrón. ¿Es un problema? En absoluto. Si algo así te parece machista o digno de polémica, tal vez es que sencillamente no has pillado el chiste.

 

El primer contacto con Bayonetta 2, el nuevo enemigo, el brillante enmascarado... También se puede decir que nada sería igual si éste no fuese el villano. No hay ni un bit que cambiar en Bayonetta 2.

 

Y esa es otra gran parte de su encanto. Es probable que la parte menos importante de Bayonetta como es su historia, no fuese lo mismo si estuviese protagonizada por un personaje genérico o que no sirviese al propósito de esta gran broma, pero, como digo y como ya bien se sabe, la historia no es lo más importante de todo esto, aunque ahora ya no es un chiste prescindible. De alguna forma se las han ingeniado para que, gracias a Bayonetta 2 y su buen planteamiento para una nueva trama (aunque se podría haber alargado un poco más), la historia de Bayonetta ahora cobre mucho más sentido y se convierta en algo que 'no está nada mal'. Es un universo que se presta a ser explorado y ampliado porque, por chorra que parezca, está muy bien construido, sobre todo a nivel de unos diseños que acompañan a la perfección.

 

Desde el momento en que los Ángeles se nos presentan como unas criaturas puras, doradas, con rostros inmaculados de bebé, pero que en el fondo por dentro tienen carne, vísceras y fealdad humana, vemos que tiene sentido que sean parte de los enemigos a los que nos enfrentamos. Y acompañando a esto, los demonios también brillan por su diseño, mecánicos, cuadriculados y a la vez aberrantes, parte de lo que uno se esperaría entre sonrisas y miradas diabólicas, guadañas y coloridos oscuros, pero con un punto retorcido muy llamativo.

 

Surfear en un tornado frente a una serpiente-dragón angelical gigante, fuck yeah. ¿Si lo hace Dante es un tío molón pero si lo hace Bayonetta es una flipada excesiva? Aprendamos a diferenciar.

 

Y con esto, seguimos hablando de partes muy poco importantes en Bayonetta 2. El hecho de tener Bayonetta tan reciente, con su relanzamiento también en Wii U, nos hace recordar que a día de hoy no es tan maravilloso, pero no lo es porque ya hay algo mejor. Hay un clásico en los hack'n'slash de Hideki Kamiya, que es empezar desde muy abajo, pero no tanto. Hay que comprar muchas habilidades, hay que conseguir muchas armas, pero no hay que desbloquear combos, subir de nivel ni nada parecido, lo que hace que el comienzo nunca sea lento, pero al comenzar Bayonetta 2 con mucho de lo que ya teníamos al final de Bayonetta, hace que nos demos cuenta de lo importante que es ese extra de agilidad y lo importante que es tener un par de combos letales más desde el comienzo.

 

Las rejugadas de Bayonetta eran la parte buena, cuando ya teníamos mucho hecho y dominábamos el juego, cuando ya sabíamos que perfectamente nos podíamos saltar las secuencias. Pero con Bayonetta 2 comenzamos con mucho hecho, y aún así está esa sensación de que hay mucho por conseguir y mucho por mejorar. La primera partida se puede disfrutar de igual forma y ya no hay que recurrir a aquello que comentaba Kamiya con The Wonderful 101 de que 'la primera partida es un tutorial'.

 

Y los enfrentamientos desproporcionados, a la orden del día, dan un toque de variedad al combate que añade un espectáculo sin igual.

 

Bayonetta 2 es sencillamente mejor que Bayonetta. Por lo tanto, Bayonetta 2 es sencillamente mejor que todo hack'n'slash hecho hasta el momento. Nos olvidamos de los miedos de que se hiciesen un Devil May Cry 2 y nos olvidamos de los 'no necesito una secuela de Bayonetta porque es perfecto', porque han mejorado la fórmula y le han dado mucho más valor al aprendizaje que viene con cada encuentro. La base está ahí, es un baile de esquivas, timing y contraataques que gana profunidad a medida que aumentan nuestras posibilidades mediante nuevas armas y nuevos accesorios que dan características extra como forzar el Tiempo Brujo o bloquear con un parry.

 

Y en el fondo, Bayonetta 2 ha simplificado varios de los aspectos del original. No tenemos por qué volver atrás tan a menudo para encontrar versos ocultos y Muspelheims, cada golpe que recibimos no nos vacía la barra de magia con la que hacer Ataques Tortura o Climax de Umbra, el uso de objetos no penaliza tanto a la hora de puntuar cada capítulo... Pero eso no quiere decir que se haya vuelto más fácil, más casual o 'más accesible'. Sigue requiriendo buenos pulgares e índices para dominarlo y nos ofrece retos y desbloqueables más que suficientes como para no dejar de jugar en un buen centenar de horas.

 

En medio de un combate épico, ¿qué tal un guiño a Punch-Out? ¿Qué tal un After Burner para llegar a la localización final?

 

Y qué espectáculo, claro. Todo esto no sería lo mismo si no existiesen esos enfrentamientos contra enemigos gigantescos, esas localizaciones increíbles, esos combates que ponen a prueba todo lo que sabemos contra enemigos con habilidades parejas a las nuestras, esos extras inesperados que representan un gran amor por Nintendo y SEGA y, al fin y al cabo, por la historia del videojuego,...

 

Bayonetta 2 no se siente ajeno para quien ya haya tenido sus pinitos con el género. No es muy diferente del primero, y por ende no es muy diferente de Devil May Cry y toda la horda de hack'n'slash que le siguió hasta el día de hoy, no es revolucionario, no marca un antes y un después en la historia, pero por muchos detalles, Bayonetta 2 es simplemente el mejor hack'n'slash, y es el que nos hace replantearnos todo eso que se lleva tantos años diciendo. ¿De verdad Ocarina of Time sigue siendo el mejor juego de la historia? ¿De verdad Final Fantasy VII sigue siendo mejor JRPG creado jamás? ¿De verdad no hay nada mejor que Bayonetta en el hack'n'slash? A la tercera pregunta ya os damos la respuesta: Bayonetta 2 ha sabido evolucionar de una fórmula que ya parecía perfecta. Es posible destronar a un rey en su propio castillo. Toda una reina en este caso.

 

¿De verdad hace falta más next-gen teniendo todo esto?

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