Análisis
Willy Jetman: Astromonkey's Revenge PS4

Un homenaje trepidante, bonito y muy actual

Willy Jetman: Astromonkey's Revenge

Willy Jetman: Astromonkey's Revenge llegaba de la mano de Badland hace apenas unos días. El trabajo del pequeño estudio barcelonés Last Chicken Games reune lo mejor de la labor de cuatro hermanos y un amigo de toda la vida para crear un sólido homenaje tierno, trepidante, increiblemente bonito y muy moderno al videojuego retro de los años 80-90. 

 

 

Aquellos maravillosos años

La obra de Last Chicken Games puede enmarcarse en el género de los juegos retro, pero lo hace con un ojo puesto en los primeros ordenadores de los 80 y el otro en las posibilidades de la era actual. En el papel de Willy Jetman, barrendero de profesión, nos convertimos en basureros espaciales, exploradores y finalmente héroes destinados a limpiar un planeta reciclando la basura y, ya puestos, consiguiendo recursos y matando a 'los malos' de turno. Con este objetivo en mente, los hermanos Menossi culminan un largo desarrollo de cinco años con un resultado más que decente, brillante en ocasiones, que sirve de punto de encuentro entre el pasado y el presente. 

 

Lo que más me ha convencido de Willy Jetman: Astromonkey's Revenge, como os comentaba el otro día, es la sutileza con la que rinde homenaje al videojuego y su historia. Sí, algunas menciones son obvias, ahí tenemos el Jet Pac y el Lunar Jetman de Ultimate antes de ser Rare, el enfoque de Blaster Master de Sunsoft para NES, el plataformeo de Manic Miner y algunos momentos que parecen sacados de Gradius. Sin embargo, Willy Jetman lleva a cabo este repaso con una elegancia exquisita que no te pega en el ojo para llamar la atención, dejando que sea el usuario quien ate cabos... o no. 

 

 

Limpiando el planeta

Nada más empezar y con un humor muy ochentero, conoceremos a Willy Jetman y su inseparable Gladys, la IA de la nave que amenizará la aventura con sus cínicos diálogos. Los roles están claros desde la primera línea de guión tirando de clásicos sin perder por ello un ápice de frescura. La labor de Willy es sencilla, o eso parece: llevar la basura a la nave para reciclarla a cambio de recursos con los que mejorar su equipo y obtener gravitoio de plantas, criaturas y minerales.

 

Armados con nuestro fiel jetpack y una pistola, comenzará nuestra aventura en forma de plataformas con un aspecto realmente bonito y un uso del pixelart que convence a todos los públicos con tres grados de suavizado diferentes. El diminuto tamaño de Willy y su mochila propulsora se unen al corto alcance de sus armas y a un diseño de escenarios con algún que otro altibajo para dar como resultado una experiencia que engancha, sobre todo una vez pasados los primeros compases. 

 

 

Explora y gana

Willy Jetman permite ir 'a piñón' en sus misiones, llevando la basura a las plataformas de reciclaje para abrir nuevas zonas en los sectores e ir avanzando a toda velocidad. Lamentablemente esto significa perderse gran parte de lo que hace grande al juego de Last Chicken Games. Los escenarios están plagados de secretos, niveles secundarios, búsquedas y armas que facilitarán el camino a nuestro personaje. Por ello, lo mejor es explorar a conciencia el escenario, algo sencillo gracias a los detallados mapas que incluye, y no dejar puerta por abrir ni roca sin volar para hacernos con elementos tan necesarios más adelante como el lanzallamas o el lanza-shurikens.

 

De esta forma, Willy Jetman se muestra como un plataformas con toques de Metroidvania al que no le faltan elementos RPG en lo que corresponde a la evolución del personaje y sus armas. Cada nuevo nivel de experiencia incluirá un más que necesario incremento de las barras de salud y combustible del Jetpack. Sin embargo, incrementar el daño de las armas nos costará dinero en las distintas tiendas. Algo muy necesario para los niveles que vendrán después. 

 

 

La capacidad de sorprender desde el pasado

Los hermanos Menossi y Pinadero se las han arreglado para crear algo que sabe a retro, se mueve como un juego actual y sorprende con varios guiños, secretos, diálogos y giros de guión. La falta de profundidad en la historia de la que adolecían los viejos juegos de los 80 90 se suple en Willy Jetman con una serie de situaciones y momentos que hacen que el usuario se anime a continuar jugando por ver qué pasará en la siguiente esquina. 

 

Sin embargo, Willy Jetman se resiste a perder ese aura de juego clasico de toda la vida en el que no falta la dificultad endiablada en ocasiones, las rachas de enemigos y los jefes finales. Una serie de enfrentamientos que nos pondrán las cosas difíciles hasta que estudiemos su patrón de ataque y nos adaptemos a sus movimientos adoptando la estretagia y el arma perfectas para la ocasión como si se tratara de un Midnight Resistance o un Contra.

 

 

Quiero más

La sensación con Willy Jetman: Astromonkey's Revenge es buena, tremendamente buena, y mejor cuando ves que el juego ronda los 15 euros de precio en PS4, PC y Nintendo Switch. 15 euros que justifican de sobra los cinco años de trabajo del estudio y el cariño y el mimo que han puesto en cada diseño, cada paisaje y cada rincón del juego. Y es que, cuando se hacen las cosas con cariño, esto se nota. 

 

Buenas melodías, un apartado gráfico que funciona muy bien, muchos coloridos y momentos hilarantes son las claves de un Willy Jetman que enamorará a los que ya hacíamos nuestros pinitos en los tiempos del Spectrum, el MSX, el Commodore y el Amstrad. Puede que en algunos momentos flojee algún escenario o que haya que armarse de paciencia en otros, pero la propuesta es gratificante y demuestra que el diseño patrio goza de muy buena salud. 

 

¡Nos leemos!

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Caratula
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Género: Plataformas/Acción

Distribuidor: Badland Publishing

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