Análisis
Tropico 6 PS4

Asqueroso, inhumano, despreciable y divertido trabajo.

Tropico 6

Si de algo sirven obras como Tropico 6, al margen de sus posibilidades como producto jugable que también comentaré, es para abrirnos los ojos sobre ciertos aspectos de la sociedad y de la política. Lo hace, además, con el tono más cruel posible: el del sarcasmo y el humor, que funciona como cortina que deja ver la realidad con formas difusas. El ser humano, por naturaleza, me parece bastante despreciable: siempre que pueda, porque las posibilidades así se lo permitan y porque su acto permanecerá oculto, cometerá alguna acción de perjuicio para los demás pero que le proporcionará un beneficio personal. En eso se basa la corrupción política, en realizar actos ilegales y de dudosa moralidad para alcanzar un interés económico o de posición. 

 

Otro aspecto que muestra estupendamente bien Tropico 6 es el de que dan igual los colores, las formaciones, los partidos y los políticos: todos son corruptos porque la misma idea de la gestión política lo es. Si os pregunto ahora mismo en qué consiste gobernar un país, ¿qué me diríais exactamente? Los más románticos pensarían automáticamente en que se trata de hacer el bien por los ciudadanos, en gestionar el trabajo de los distintos ámbitos de la sociedad y sus departamentos para hacer de un territorio un espacio mejor donde vivir y donde seguir generando beneficios económicos para todos. Los más realistas saben la verdad: gobernar un país implica que debes trabajar para seguir gobernándolo, nada más. ¿Por qué querrías seguir gobernando? Porque tu situación de privilegiado poder te garantiza un sustento, a ti y a tu familia primero, a tus allegados después, y a todos aquellos a los que debes complacer por los servicios y los favores prestados. 

 

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Tropico 6 comienza su tutorial dejando en evidencia que la gestión a la que se va a encomendar el jugador, además de con la libertad que proporciona, trata de un solo objetivo principal: hacer malabares para tener a cuanta más gente contenta mejor, para cumplir esa meta que antes mencionaba y que se antepone a todas las demás. Seguir gobernando como sea, ese es el motor de nuestro trabajo. A partir de ahí cada jugador puede decidir ser más o menos corrupto o mejor o peor persona. Quizás sepas aceptar la derrota, puede que no caigas en las exigencias interesadas de algún grupo durante tu cargo o el camino fácil de la corrupción termine poseyéndote y caigas en sus garras. Si no me vas a votar tengo tres caminos: aceptarlo, hacerte un favor para que lo hagas aprovechando mi posición de poder o prohibirte votar, directamente. Las dos últimas me parecen igual de repugnantes, aunque la segunda se practique continuamente incluso en aquellos que no consideramos corruptos. 

 

El camino de la corrupción en Tropico 6 no solo facilita el camino, sino que además es más rápido. Su sistema de gestión y construcción es complejo y algo difícil de comprender. Es posible incluso que necesites varias partidas o intentos hasta conseguir comprender todo lo que la obra pretende de ti. Cuando descubres que quizás sea más sencillo entablar unas relaciones secretas con algún banquero de un paraíso fiscal para que tu pequeña isla se convierta en un punto importante del mundo, abres los ojos. Lo mismo cuando los malabares para conseguir votos de una o varias ideologías enfrentadas no solo se convierten en algo divertido, sino en algo habitual. ¿Para eso estás, no? Para contentar lo suficiente a unos y a otros, no vaya a ser que el día de las elecciones tengan alguna duda. 

 

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La política da asco, pero es entretenida, sobre todo si la disfrutas desde el punto de vista del que tiene su vida solucionada y cuyas acciones solo perjudican a números y no a seres humanos. Tropico 6 sabe sacar el político que todos tenemos dentro. Si por designios de la vida nos tocara gobernar un país estoy seguro de que comenzaríamos tratando de hacer las formas de manera correcta, aplicando políticas que considerásemos de beneficio común, lógicas. Pronto nos daríamos cuenta de la realidad: ese no es el camino de la política, es el camino de la fantasía. Gobernar es gobernar para ti, para tus propios beneficios, el de tus allegados y el de aquellos que han permitido que estés allí. Gobernar para el pueblo es la cortina que tapa la realidad de este asqueroso, inhumano, despreciable y divertido trabajo. En Tropico 6 se puede experimentar a la perfección. 

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Comentarios
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    • Pues lo añado a mí lista, thanks
      La verdad aunque siempre tengo en el cajón algún juego de estrategia-gestion,
      es que tampoco he probado ninguno de los anteriores...
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Caratula
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Género: Estrategia en Tiempo Real (RTS)

Saga: Tropico

Distribuidor: Kalypso

Pegi: +16

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