Análisis
SuperEpic SWITCH

Mapachiona

SuperEpic

SuperEpic intenta y consigue destacar a su modo en un género trilladísimo: los juegos de acción 2D con un mundo a lo metroidvania, y lo logra a través de sus combos. En SuperEpic manejamos a un mapache subido encima de una llama, avanzamos por las tripas de una malvada organización quenoesKingniEAnitampocoActivision que se han dedicado a condenar al mundo a jugar a videojuegos de micropagos y prohibir los clásicos.

 

Peleamos con desatascadores, paraguas y lo que tengamos a mano avanzando por esta laberíntica corporación. Tenemos un ataque rápido en combo, uno fuerte y otro para lanzar a los bichos por los aires. Los enemigos que destrozamos son gordotes y de mecánicas muy claras y obvias. Al principio de SuperEpic emplearemos nuestras armas y variedad de golpes para combear y combear contra ellos con demasiada facilidad, algo que cambiará rápidamente.

 

Un mapache encima de una llama protagoniza SuperEpic. El GOTY de los personajes

 

A medida que avanzamos por el juego, estos enemigos que creemos conocer tan bien se agrupan, forman bloques entre ellos y se abalanzan contra nosotros. Es en este instante en el que SuperEpic se vuelve único, porque nos hace emplear el combo para juntar a todos estos villanos, mandarlos por los aires, atacar y atacar a lo Devil May Cry y no dejar a ningún rival fuera de nuestros golpes.

 

Por eso mola SuperEpic, porque usa el combo como una forma de controlar masas, de forma que se acaba entendiendo el combate como un puzzle. Entramos en una habitación, juntamos a todos los enemigos a golpes y avanzamos. Si se nos escapa alguno, sufriremos daño y tendremos que aprender a hacerlo mejor.

 

Está genial como todas las habilidades de plataformeo que vamos adquiriendo, como el doble salto, acaban sirviendo para alargar estos golpes y para meter en la bola de esbirros a los de algún tipo que antes se nos resistían. También podremos comprar equipo, ítems y nuevos cacharros para azotar con las ganancias tras nuestros combates, así como potenciadores.

 

Pero no todo es perfecto. Hacer esto obliga a dedicar mucho más tiempo de lo normal a cada pequeña sala del laberinto, porque no podemos casi nunca solo golpear e irnos, tenemos que usar el combo. Sabiéndolo, SuperEpic se corta bastante a la hora de hacernos volver sobre nuestros pasos pese a ser (aparentemente) un metroidvania; prefiere ser más directo, más claro con a dónde tenemos que ir.

 

En el combo radica el mayor fuerte de SuperEpic

 

También tiene como pega que los enemigos pocas veces desarrollan estrategias elaboradas para obligarnos a cambiar un patrón de ataque o de conducta asumido. Se puede decir lo mismo de los bosses, que van a lo suyo y no desarrollan esta idea bien. Sin embargo, pese a esto, es refrescante ver la introducción de ideas nuevas o repensadas en un combate tan manido. También porque, siendo consciente también de esto, no es un juego demasiado largo, pues en unas seis horitas os lo finalizaréis. De duración va perfecto.

 

Estos problemas de ritmo, de disfrutar las primeras veces haciendo combos largos pero luego ya no tanto, de no ser tan divertido pasar por el mismo sitio como la primera (si os perdéis), o de que los jefes no sepan ser un estupendo climax, se acentúan con la idea transmedia de SuperEpic. Para que comprendamos que los free to play son el mal (y estoy con vosotros, Undercoders, lo son), el juego nos hace escanear códigos QR para jugar a unas versiones de estos en nuesto propio móvil. Sobre el papel, la idea mola, pero lo que queremos es seguir machacando enemigos subidos a nuestra llama.

 

Técnicamente, el juego es apañado. Tiene un regustito a juego de 16 bits muy adorable potenciado por las robóticas a veces animaciones de los enemigos. El arte es graciosete, los textos están en español y la música funciona. Y es que la mejor definición que se le puede poner a SuperEpic es ser apañado. Propone cosas muy difíciles de resolver y sale casi airoso casi siempre. Es un videojuego con un mensaje a entregar y lo hace de forma simpática, y la verdad es que es muy grato jugarlo.

 

Con sus pros y contras, SuperEpic es uno de esos juegos que pican hasta que te los terminas

 

Con unos bosses mejor diseñados, algo más de soltura en la exploración, que esos minijuegos a lo free to play se reprodujeran en la propia Switch en lugar de tener que recurrir al móvil, y con unos escenarios que favorecieran usar más estrategias a la hora de pelear, creo que SuperEpic estaría mejor; pero las cosas como son: es un juego muy divertido y que te lo terminas encantado. En Switch, especialmente, va genial.

 

Y los puntos de guardado son baños, que eso siempre da puntos

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Caratula
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Género: Plataformas

Distribuidor: Undercoders

Pegi: +12