Análisis
Nightmare Boy PS4

You can run, but you can't hide, bitch!

Nightmare Boy

Si ya es bastante duro tener que lidiar con pesadillas y noches inquietas, imaginad tener que vivir todo eso de verdad. Con Billy, el protagonista de Nightmare Boy, nos adentramos en una aventura metroidvaniera que nos lleva a visitar sus propias pesadillas. Por el camino también tendremos que echarles un cable a otros 10 chavales que se encuentran atrapados en ese mundo oscuro.

 

Todo comienza cuando un ser desconocido transforma al pobre de Billy en su alter-ego. Esto nos lleva a comenzar un trasiego plagado de combates, exploración y en el que conocemos a personajes extraños y extraordinarios, algunos de naturaleza noble y otros horribles, y descubrimos una historia truculenta que afecta a todo cuanto nos rodea. En nuestro camino nos enfrentamos a toda clase de enemigos para recoger gemas y cristales, pero lo mejor de la experiencia no es, ni de lejos, el combate. Por lo general la aventura se desarrolla bien, pero los momentos iniciales están cerca de cargarse la experiencia por la forma en que está diseñado el sistema de combate.

 

 

En el momento en que nos encaramos a los enemigos a puñetazo limpio la estabilidad de la experiencia se tambalea. Si hay algo que hemos aprendido de los metroidvania buenos es que el sistema de combate debería ser preciso, accesible y no interponerse en la exploración. Hollow Knight lo hacía bien, con elegancia pero también profundidad; Rain World… no tanto. En el caso del protagonista de este análisis, el fallo reside en empeñarse en acompañar cada golpe de efectos visuales y sacudidas de cámara sin permitirnos distinguir entre ataque, golpe y contrataque. Al final las mejores estrategias son atacar y alejarse o aporrear el botón de ataque con la esperanza de acabar con el enemigo de turno. Por culpa de esto el avance se vuelve lento y torpe. Es verdad que uno se acostumbra, pero como con todo, pero el mal diseño del combate tiene la mala costumbre de recordarnos que existe en los momentos cruciales.

 

Por suerte, cada jefe derrotado y cada niño rescatado se traducen en una nueva habilidad que nos permite avanzar con más facilidad, como el salto doble y después triple, agarrarse a paredes y disparar distintos proyectiles. Gracias a ellos es más llevadero nuestro trasiego en ese mundo de pesadilla. Por todo lo demás, Nightmare Boy es un título bien diseñado —bueno, eso si obviamos que la mecánica de saltos es un poco insegura. Hay varias zonas con identidades visuales y enemigos únicos repletas de secretos, pero para poder acceder a todos los rincones del mapa hace falta llegar lejos y volver. Quizá por ello recomendaríamos que no os rompáis la cabeza con la dificultad y os quedéis en la normal o fácil; principalmente para no morir cada 10 segundos.

 

 

Un punto extraño es el sistema de guardado. Cada vez que queramos asegurar una posición en nuestro progreso tenemos que gastar gemas. Es una forma de castigarnos para no abusar de los guardados. Una parte de los jugadores se muere por experiencias más difíciles y duras, y otra por progresos más benevolentes. Ahora bien, sea cual sea la decisión del desarrollador, lo importante es que resulte justa y equilibrada. El hecho de que los puntos de control empiecen a costar más y más cuanto más los usamos puede ser un elemento disuasorio para los primerizos. Sí, hay gemas de sobra esperándonos si nos quedamos sin ellas, pero eso de farmear para poder guardar debería ser delito, especialmente si lo que queremos es cerrar el juego para seguir con nuestras vidas sin perder el progreso.

 

Visualmente es un juego peculiar. Podríamos definir el estilo artístico como «dibujo de los 90 a rotulador con filtro retro». Es posible que os genere desprecio al principio, pero no deja de ser un mundo de pesadilla de un pobre adolescente, por lo que tiene todo el sentido del mundo. En lo que respecta al apartado sonoro, nos encontramos con un trabajo agradable que acompaña sin destacar, pero que genera todo un ambiente acústico que aporta solidez al conjunto.

 

Puede que Nightmare Boy sea raro y no sepa mostrar sus virtudes desde el principio, puede que el sistema de combate esencial no sea su mejor carta de presentación, pero el juego de The Vanir Project se permite llevarnos a través de una aventura carismática y única con una buena dosis de exploración. Los combates contra jefes son estrictos, pero no serían tan duros si no fuera por un sistema de guardado que nos azota el ánimo cada vez que dependemos de él. Os lo recomendamos especialmente si os apasiona el género, pero hacedlo sentados, no vaya a ser que las sacudidas de cámara os mareen

6.5
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Caratula
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Género: Aventura

Distribuidor: BadLand Games

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