Análisis
Minit PC

The Legend of Zelda en 60 segundos

Minit

Minit es una reconstrucción a ritmo de videoclip del The Legend of Zelda original. Su estructura jugable es la misma: un mundo de juego reducido que se amplia a medida que conseguimos objetos nuevos. Obtenemos un café que nos deja mover cajas o unas aletas que nos permiten nadar. Los encontramos, se equipan y avanzamos hasta el final de un título que se pasa en hora y media.

 

Dicho así, Minit no parece nada del otro mundo, pero que esta descripción no os engañe. Minit es un videojuego muy interesante porque le añade a ese planteamiento un contador de tiempo. Solo podemos jugar en rondas de 60 segundos, y de 40 en el new game+. Cuando transcurra ese tiempo, moriremos, volviendo a nuestra casa manteniendo los ítems encontrados. Al volver a despertarnos, nos tocará salir pitando en busca de nuevos tesoros que nos permitan alcanzar zonas nuevas, avanzar en la historia y llegar al final.

 

Ese cronómetro es lo que hace de Minit un videojuego tan recomendable, sobre todo si habéis jugado al The Legend of Zelda de Nes o a The Legend of Zelda: Link's Awakening, con el que comparte su tono de aventura desenfadada. En estos dos títulos de Nintendo, y en cualquier otro JRPG, cuando descubrimos un área secreta podemos tomarnos nuestro tiempo para explorarla, pero no en Minit. Aquí entramos en una catacumba, la recorremos a toda prisa pero nos resulta imposible llegar hasta su conclusión porque el temporizador te mata. Esos segundos que corren son como una gran muralla que frena la exploración, pero que a la vez la hace más intensa e interesante.

 

Explorar el mundo de Minit sabe generarnos un interesante estrés controlado

 

Lo divertido es que Minit tiene un camino muy claro para llegar a toda velocidad a su conclusión. Si somos avispados, sabremos al momento qué rutas tomar para finiquitar el juego en una tarde, pero también nos toparemos con un anciano que habla muy despacio, muchísimo, y que nos explica dónde podemos encontrar un tesoro. Avanzamos un poco más y acabamos inmersos en un desierto infinito, conocemos a un tipo que nos pide que encontremos un número determinado de monedas a cambio de una mejora de la velocidad del héroe, etc. Es decir: Minit plantea reglas muy estrictas para que el jugador sea la criatura más eficiente sobre la faz de La Tierra, pero todo lo que se encuentra el avatar le invita a explorar, a perderse, a morir y, en definitiva, a procastinar. Ese contraste es la auténtica genialidad de este título. A veces nos sentieremos como sentados en nuestra oficina con un ordenador delante conectado a todas las posibilidades de internet, pero con unas tareas concretas que desarrollar antes de que llegue la hora de volver a casa.

 

Esta tensión entre permitir al personaje perderse por los senderos secretos de Minit o apurarse y cumplir la tarea principal conecta con la trama, o más bien con su trasfondo. Empezamos jugando nuestra aventura en un entorno rural, en una casa que está muy cerca de la playa. Sin embargo, a medida que jugamos, nos sumergimos más y más en un mundo industrializado, en fábricas y oficinas que funcionarían como los castillos de Zelda a superar. Es entonces cuando volvemos a fijarnos en ese contador de tiempo y empezamos a entender el mensaje real de Minit, en lo que nos quiere transmitir. Por supuesto, esta interpretación es una a la que llegaréis al rematarlo, y que os invito a alcanzar.

 

Te pasarás Minit en menos de 90 minutos, pero querrás volver a jugarlo

 

A los mandos, el juego funciona como el videojuego de Miyamoto. Nos movemos en las cuatro direcciones del espacio y atacamos apuntando a una o a otra. El combate no es la clave de Minit, pero hay momentos en los que se convierte en el gran protagonista. No es cómodo pelear en el juego porque la mecánica que habilita para este instante es tosca. Por fortuna, la muerte no tiene mucha penalización y acabas entendiendo que esta torpeza al golpear es una manera de frenar al jugador, de entretenerlo y de sugerirle que solo se enzarce en peleas necesarias.

 

Porque Minit tiene corazón de speedrun, no de aventura que solucionar a mandobles. Por ello, en todo lo relativo a la movilidad sí que se siente como un juego de 2018. El personaje se desplaza a las mil maravillas, con una respuesta directa que le permite responder con acierto a la prisa que siempre tendremos. De todos modos, no os asustéis. Minit no es un juego difícil. Encontraremos viviendas que funcionarán como nuevos check-points en los que volver a empezar nuestra carrera y teletransportes que facilitarán nuestra misión.

 

Su apartado gráfico es sencillo, de un riguroso blanco y negro pero muy acertado. Minit es capaz de explicarse muy bien con tan solo un puñado de píxeles, no necesita más, tampoco color, porque esa negrura sirve para reforzar lo que el juego nos quiere contar. El diseño de los personajes y criaturas es divertido, acabando de perfilar esa personalidad tan propia que destila el juego.

 

Bien rematado, entretenido, capaz de retorcer y de exprimir su propia propuesta, con un mensaje que contarnos y con una buena reinterpretación del lenguaje de un título clave de nuestra historia. Eso es Minit y tienes que jugarlo.

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Género: Acción/Aventura

Distribuidor: Devolver Digital

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